El Nuevo Herald: Ahora se sospecha que Rusia está detrás de los ataques en Cuba. ¿Cómo responderá EEUU?

Cuba se encuentra de nuevo en el medio de lo que podría ser otra confrontación entre Estados Unidos y Rusia, luego de que este país fuera nombrado como el principal sospechoso de perpetrar los misteriosos ataques contra el personal de la embajada de EEUU en La Habana.

Según un reporte de NBC, que cita a varios funcionarios estadounidenses que no fueron identificados, las agencias federales que investigan los incidentes han interceptado comunicaciones de inteligencia que apuntan a que Rusia está detrás de los ataques, aunque la evidencia aún no es concluyente como para acusar formalmente a ese país.

Si se confirma que Rusia es el principal culpable, “esto no tendría precedente, nunca ha pasado”, dijo Frank Mora, quien fue subsecretario de defensa para América Latina y ahora dirige un centro de estudios lationamericanos en la Florida International University (FIU). “Rusia ha intervenido en las elecciones en Estados Unidos y ha estado detrás de los ataques a ex espías rusos en Inglaterra pero provocar lesiones serias a funcionarios de Estados Unidos, eso es mucho más complicado y Estados Unidos tiene que reaccionar de alguna manera”.

El reporte asegura que los militares estadounidenses están trabajando para replicar el arma o las armas empleadas para dañar hasta ahora a 26 empleados del Departamento de Estado, la CIA y otras agencias federales, así como a algunos de sus familiares que estaban en La Habana. Los afectados han presentado síntomas como pérdida de audición, problemas cognitivos y algunos, trauma cerebral.

Según declaraciones de un equipo de médicos que investigó el caso a petición del gobierno, es posible que los perpetradores hubieran empleado una “neuro-arma” de energía dirigida, que podría dañar el cerebro al provocar un efecto de “cavitación” a través de ondas como las acústicas, electromagnéticas o microondas. La Fuerza Aérea de EEUU y su programa de investigación de la energía dirigida participa en la investigación de los ataques.

La portavoz del Departamento de Estado, Heather Nauert, advirtió a los reporteros que tomaran el informe de NBC con “escepticismo”, durante una conferencia de prensa el martes. “Nuestra posición no ha cambiado. No hemos asignado ninguna culpa y seguimos investigando esto “.

Mora y otros expertos consultados por el Nuevo Herald coinciden en que de confirmarse la responsabilidad de Rusia, Estados Unidos podría imponer más sanciones a ese país. “Habría presión para que el presidente Donald Trump o la Casa Blanca emitiera un comunicado”, dijo Chris Sabatini, experto en América Latina y profesor de Columbia University.

Pero al mismo tiempo, Cuba estaría en una situación compleja y podría pagar las consecuencias de los ataques que ocurrieron en La Habana.

“Me temo que Cuba sería más como un chivo expiatorio en lugar de Rusia, a pesar de que sus huellas están en todas partes ”, opinó Sabatini. “Es el actor más débil y esa ha sido la política de Estados Unidos bajo la administración de Trump”.

Trump ha endurecido la retórica contra Cuba e impuesto algunas restricciones a los viajes y a las limitadas inversiones de los estadounidenses en la isla. Una Casa Blanca que posiblemente nombrará a Mauricio Claver-Carone— un excabildero de línea dura hacia Cuba —como asesor para América Latina, podría usar el tema de los ataques para revertir algunas de las medidas tomadas por el ex presidente Barack Obama y reincorporar a Cuba en la lista de países que patrocinan el terrorismo, opinó Sabatini.

El senador republicano por la Florida Marco Rubio, cercano a Claver-Carone y uno de los artífices de la política de Trump hacia Cuba, ha declarado querer ir más allá de las medidas tomadas y podría usar “oportunidad para apretar más e imponer sanciones o presiones al gobierno cubano”, dijo Mora.

La oficina de Rubio dijo que el senador no podía comentar sobre el reporte de NBC. Pero en declaraciones a el Nuevo Herald la semana pasada, el senador de origen cubano dijo que “en última instancia, es el régimen cubano el que debe responder porque, o ellos llevaron a cabo estos ataques o ellos saben quién lo hizo y no nos lo han dicho”. 

Hasta ahora, el gobierno de Estados Unidos retiró la mayor parte de su personal de la embajada en La Habana pero ha evitado culpar al gobierno de Cuba de los ataques. El gobierno cubano ha negado estar involucrado en los eventos y ha acusado de mentirosos a los que hablan en términos de “ataques”.

Sin embargo, funcionarios, expertos y congresistas han insistido en que es poco probable que el gobierno cubano desconociera quién está detrás de esos incidentes. Cuba también ha fallado en la protección de los diplomáticos estadounidenses, ha insistido el Departamento de Estado.

Una de las teorías más populares en Washington y Miami es que alguna facción conservadora dentro del gobierno cubano, interesada en sabotear el proceso de normalización de las relaciones iniciado por Obama, habría colaborado de algún modo con los rusos.

“Históricamente ese ha sido un problema para ellos”, dijo Mora al referirse a la “simpatía” por Rusia dentro de las fuerzas de seguridad cubanas, que fueron originalmente entrenadas por expertos soviéticos. Para el experto, sería difícil que Raúl Castro, quien dejó el gobierno en abril pero se mantiene al frente del Partido Comunista, admitiera que no tiene el control absoluto de lo que sucede dentro de la isla.

Desde hace meses circulan rumores de que antes de dejar el cargo de presidente, Castro habría desmantelado o reorganizado discretamente la Comisión de Defensa y Seguridad Nacional dirigida por su hijo, el coronel Alejandro Castro Espín, ya sea porque este no supo de los ataques, no supo detenerlos, o de algún modo fue partícipe o cómplice. El Nuevo Herald no ha podido corroborar estos rumores pero Castro-Espín no ha sido visto en público en los últimos meses.

Al mismo tiempo, varios expertos recuerdan fallos en el trabajo de las fuerzas de seguridad cubana que podrían haberse repetido en este caso.

“Es improbable dado el estricto nivel de control que el régimen mantiene sobre la población, que no supieran [de los ataques]”, dijo Sabatini. “Pero en los noventa [del siglo pasado], hubo una serie de bombardeos en hoteles y pasaron semanas antes de que detuvieran a los responsables. Es poco probable pero no imposible“.

En esta oscura trama, las motivaciones de Rusia para atacar a Estados Unidos parecen estar más a la vista. 

“Está claro que Rusia tiene interés en sabotear la renovada relación entre los Estados Unidos y Cuba. ”, declaró James Williams, quien dirige Engage Cuba, una coalición de empresas que apoyó el acercamiento emprendido por Obama y presiona para poner para el fin del embargo. “En los últimos años, Rusia ha intensificado el compromiso y la inversión en Cuba porque están claramente amenazados. Si estas acusaciones son confirmadas, la administración de Trump tiene la responsabilidad de que Rusia responda por estos actos”.

Ben Rhodes, el asesor de Obama que negoció el restablecimiento de relaciones, ha declarado que espías rusos estuvieron siguiendo de cerca las negociaciones secretas.

Pero los observadores de las relaciones entre Cuba y Estados Unidos no se ponen de acuerdo sobre qué ganaría Cuba con participar o hacerse de la vista gorda con los ataques.

“Los supuestos ataques ocurrieron cuando las relaciones entre nuestros países estaban en su mejor momento en más de medio siglo. Raúl Castro apostó todo su legado a la normalización de las relaciones diplomáticas con los Estados Unidos”, dijo Ric Herrero, director de políticas del Cuba Study Group.

“No tiene sentido que el gobierno cubano, que Raúl todavía supervisa como Primer Secretario del Partido Comunista, socave sus propios esfuerzos para normalizar el comercio y las relaciones diplomáticas con EEUU, especialmente cuando su principal benefactor, Venezuela, está a punto del colapso”, agregó.

La economía rusa ha sufrido por las sanciones de Estados Unidos y otros gobiernos, apuntó Mora, y el país no está en condiciones de ofrecer la ayuda económica que Cuba necesita.

Pero, además de las promesas de ayudar en la modernización del sistema de ferrocarriles, aeroportuario y militar, Rusia está supliendo parte del petróleo que Venezuela había estado ofreciendo a Cuba bajo términos preferenciales y eso “es más de lo que Cuba obtiene de Estados Unidos”, apuntó Sabatini.

Por otra parte, los ataques comenzaron después de la elección de Donald Trump en noviembre del 2016, de modo que “los cubanos podían sospechar que el acercamiento iba a terminar. ¿Qué tenían que perder?”, agregó Sabatini. “La economía cubana está muy necesitada”.

Los más recientes incidentes ocurridos en abril y mayo han dejado particularmente perplejos a algunos analistas, quienes argumentan que para ese entonces, luego de que salieran a la luz pública y las relaciones con EEUU se deterioraran, el gobierno cubano debía haber sido capaz de detenerlos.

“Tiene sentido si [los cubanos] están tan a oscuras sobre lo está sucediendo como nosotros”, opinó William LeoGrande, profesor de American University. “Hay que tener en cuenta que hay casos en China también. China y Rusia son rivales, no aliados, pero los chinos tampoco han tenido éxito en resolver el misterio. Creo que Rusia está usando estos ataques para tratar de abrir una brecha entre Estados Unidos y Cuba, y Estados Unidos y China, como una manera de reforzar la influencia rusa”. 

Varios analistas coinciden en que el peso de la respuesta de EEUU debía recaer en Rusia, no en Cuba, si se confirma que aquel es el principal responsable.

“Si los rusos son responsables, no tiene sentido imponer sanciones adicionales contra Cuba a menos que se pueda demostrar que los cubanos sabían y eran colaboradores activos”, opinó LeoGrande. “Esto es especialmente cierto ya que las relaciones diplomáticas con Cuba sirven a los intereses de los Estados Unidos y, en gran medida, al servicio de los intereses cubanos, y los intereses estadounidenses ya han sufrido como resultado de la reducción del personal de la embajada”.

“Si la evidencia contra Rusia es clara, Cuba podía y debería proporcionar garantías creíbles a los Estados Unidos de que esto no volverá a ocurrir”, agregó LeoGrande. 

Para los sectores que han apoyado la política de acercamiento, la trama de los ataques en La Habana solo demuestra lo que puede suceder cuando Estados Unidos se retira del hemisferio.

“Al hacer retroceder nuestra política de acercamiento, Trump y aquellos que desean aislar a Cuba estarían cediendo efectivamente nuestro vecindario a Rusia y colocando sus propias agendas políticas domésticas estrechas por delante de nuestra seguridad nacional”, opinó Herrero. “Nuestro país no puede darse ese lujo”.