El Nuevo Herald: ¿Traerán los cambios en el Congreso un nuevo acercamiento con Cuba?

En el programa de dos horas de Ninoska Pérez en Radio Mambí, las personas que llamaban no podían dejar de hablar sobre las elecciones de medio término.

Tema Numero Uno: La derrota de dos candidatos cubanoamericanos, una recién llegada a la política y el otro en el cargo, que buscaban representar a los distritos del sur de la Florida en la Cámara de Representantes.

Desde las elecciones del martes, mucho se ha hablado sobre si los comicios parciales podrían cambiar la dinámica de cómo el Congreso vota sobre temas relacionados con Cuba y si continuar con una línea dura con Cuba sigue siendo una estrategia electoral segura en el sur de la Florida.

El representante republicano Carlos Curbelo, quien de manera confiable se unió a otros cubanoamericanos del Congreso en temas sobre Cuba, perdió ante la demócrata Debbie Mucarsel-Powell, nacida en Ecuador; y la demócrata Donna Shalala derrotó a la cubanoamericana María Elvira Salazar.

También se fue una de las voces más apasionadas por una Cuba libre. La representante republicana Ileana Ros-Lehtinen, que respaldó a Salazar, se retira del escaño que ahora tendrá Shalala.

En el otro lado, el senador republicano de Arizona Jeff Flake, quien ha sido un defensor del aumento de los viajes y el comercio con Cuba, se retira. Y también el senador republicano Bob Corker, de Tennessee. Corker, presidente de la Comisión de Relaciones Exteriores del Senado, viajó a Cuba en septiembre y se reunió con Miguel Díaz-Canel, el gobernante de la isla.

Otra dinámica que podría ser un factor en posibles proyectos de ley sobre Cuba es que los demócratas ahora controlan la Cámara de Representantes. Pero los republicanos aumentaron su mayoría en el Senado y el gobierno de Trump, que ya ha dificultado que los estadounidenses viajen y hagan negocios con Cuba, dice que vienen medidas más estrictas.

“El presidente, por supuesto, es el impulsor de la política exterior y el que establece el tono, y está bastante claro qué tono el presidente quiere establecer en Cuba”, dijo William LeoGrande, un profesor universitario estadounidense que se especializa en las relaciones entre Estados Unidos y Cuba.

James Williams, presidente de Engage Cuba, una organización nacional cuyo objetivo es levantar el embargo, cree que la derrota de dos candidatos cubanoamericanos indica que el electorado del sur de la Florida está cambiando.

Nuevas caras

“Nuestra esperanza era que al menos cambiaría un escaño cubanoamericano en la Cámara. Florida fue uno de los pocos lugares donde se habló de Cuba durante las elecciones”, dijo Williams. “Con la salida de Ileana Ros-Lehtinen, realmente cambia la naturaleza de la delegación del sur de la Florida y empiezas a ver nuevas caras”.

James Cason, ex jefe de la Sección de Intereses de los Estados Unidos en La Habana del 2002 al 2005 y ex alcalde de Coral Gables, no cree que las elecciones de medio término sacudan mucho la política actual sobre Cuba, especialmente desde que el demócrata de Nueva Jersey, Bob Menéndez, y el republicano de Texas, Ted Cruz, ganaron sus contiendas en el Senado, y el senador de Florida Marco Rubio, el defensor más abierto del aumento de las sanciones contra Cuba, no fue a reelección.

“Las personas importantes en el tema cubano en el Senado, Menéndez y Cruz, fueron reelegidas y, por supuesto, Marco Rubio seguirá desempeñando un papel importante”, dijo. “Ninguno de esos senadores permitirá que se designe un embajador para la embajada de los Estados Unidos en La Habana”.

Eso significaría que una embajada que ya se redujo drásticamente, después de que más de una docena de diplomáticos estadounidenses sufrieran ataques inexplicables que afectaron su salud, permanecería en manos de un encargado de negocios.

Las fuerzas en contra de un arreglo con la isla también obtendrían un aliado en el gobernador de Florida, Rick Scott, si se une a Rubio en el Senado. Pero el margen de victoria de Scott sobre el senador demócrata Bill Nelson es tan escaso que la votación va a un recuento.

“[Nelson] apoyó la apertura del gobierno de [el ex presidente Barack] Obama hacia Cuba, pero ciertamente no estaba al frente abogando por ello”, dijo Williams. “Scott obviamente hizo de Cuba una gran parte de su campaña”.

Eso fue clave tanto para Scott como para el aparente gobernador electo republicano Ron DeSantis, dijo Marcell Felipe, fundador de la Fundación Inspire America, cuya misión es fomentar la libertad en Cuba y las Américas. [La contienda de gobernador también puede ir a un recuento]. “Estos candidatos motivaron a la comunidad a salir y votar por ellos. Es un nicho de votación que marcó la diferencia en estas elecciones reñidas”, dijo.

Como gobernador, Scott rara vez perdió la oportunidad de criticar al gobierno cubano y su historial de derechos humanos. Cuando funcionarios portuarios de Cuba visitaron el estado en el 2017, dos puertos de la Florida, Port Everglades y Port of Palm Beach, iban a firmar acuerdos de cooperación con la autoridad portuaria de Cuba. Pero Scott descartó los planes diciendo que se opondría a cualquier financiamiento estatal para mejorar la infraestructura portuaria que llevara a una expansión del comercio con Cuba.

“Creo que sus posiciones encajan perfectamente con las de los miembros cubanoamericanos de la Cámara y el Senado”, dijo Pérez.

Rumbo incierto

Cason, como la mayoría de los analistas, dijo que no está seguro cómo se manifestarán Shalala y Mucarsel-Powell con respecto a la política de Cuba, pero dijo que con una reelección dentro de dos años, no se espera que ninguna de las dos “gane nada por actuar como Obama con Cuba, y en esta región podrían perder algo”.

Shalala, ex Secretaria de Salud y Servicios Humanos, ha sido un tanto ambigua con respecto a la política con Cuba.

En el sitio web de su campaña, Shalala dijo que prefiere “la presión sobre los regímenes dictatoriales a través de sanciones y la fuerza diplomática, pero sin castigar a sus ciudadanos ni a los que buscan libertad y oportunidades en Estados Unidos”.

Ric Herrero, director de políticas del Grupo de Estudio Cubano, dijo que cree que la derrota de Salazar y Curbelo sugiere que “usar la retórica de línea dura para persuadir a los votantes realmente no aporta ganancias en el sur de la Florida. Vemos que dos candidatos que lo hicieron, perdieron. Básicamente estás apelando a la gente que iba a votar por ti de todos modos”.

Los funcionarios cubanos también estaban observando las contiendas en Florida. Carlos Fernández de Cossío, jefe del Departamento de Estados Unidos en el Ministerio de Relaciones Exteriores de Cuba, notó las derrotas de Salazar y Curbelo y tuiteó: “Parece que un enfoque agresivo con Cuba ya no obtiene votos”.

Pero lo que quedó demostrado, dijo Felipe, es que para que los candidatos republicanos ganen en Miami, son necesarios tanto los votantes a favor de Trump como aquellos cuya máxima prioridad es una “Cuba libre”. “La política de Cuba sigue siendo la fuerza motriz, aunque viene con el apoyo a Trump. La pregunta es, ¿cuánto caerá el entusiasmo por Trump si la Casa Blanca no cumple la promesa de rechazar todas las regulaciones de Obama con respecto a Cuba?”.

La semana antes de las elecciones, el Asesor de Seguridad Nacional, John Bolton, vino a Miami y pronunció un discurso con mucha retórica encendida contra Cuba, Nicaragua y Venezuela, pero sin detalles sobre la nueva política hacia Cuba. En una entrevista con el Miami Herald/el Nuevo Herald, dijo que dentro de unos días habría nuevos nombres en una lista de negocios prohibidos controlados por militares cubanos. Los estadounidenses no pueden realizar transacciones financieras directas con compañías en esa lista.

Hasta el jueves, no se había agregado a nadie a la lista.

Si bien Cuba no fue un factor muy importante en las contiendas más allá de Florida, a menudo se usa como elemento de negociación en el Congreso con otros temas.

Pero con el representante republicano del sur de la Florida Mario Díaz-Balart a punto de convertirse en el único “miembro más activo en el tema de Cuba” en una Cámara controlada por los demócratas, es posible que ya no esté en posición de vincular los viajes a Cuba a los proyectos de ley sobre apropiaciones”, dijo Leo Grande.

Williams dijo que el control demócrata de la Cámara de Representantes “abre las puertas a posibles cambios”.

Sin embargo, Cuba no ha sido un tema claro en la batalla entre demócratas y republicanos. Varios republicanos de estados agrícolas están a favor de medidas que faciliten la venta de productos agrícolas de Estados Unidos a la isla. “La mayor parte del apoyo en temas de agricultura proviene de los distritos muy rojos”, dijo Williams.

Es posible que bajo el liderazgo demócrata en la Cámara de Representantes, se apruebe un proyecto de ley para permitir el financiamiento privado y el crédito para las ventas agrícolas a Cuba, dijo LeoGrande. “Que el Senado lo apruebe también es una pregunta interesante, pero al menos podría haber un debate”.

En un tuit del día de las elecciones sobre el interés de los estados agrícolas por aumentar el comercio con Cuba, Miguel Fraga, un diplomático de la embajada de Cuba en Washington que viaja con frecuencia por todo el país tratando de obtener apoyo para levantar el embargo, dijo: “Las relaciones Estados Unidos-Cuba están bien por ambos lados ”.

Sin embargo, Frank Calzón, director ejecutivo del Centro para una Cuba Libre, dijo que “la política estadounidense hacia Cuba no está determinada por las elecciones estadounidenses o incluso por los votantes cubanoamericanos, sino por las acciones de La Habana. Quieres relaciones normales con Washington, entonces es mejor que te comportes de manera diferente”.

Click here to read the original article.