Prensa Latina: Muestran interés en desarrollar nexos con Cuba en Kansas, EE.UU.

Autoridades del estado norteamericano de Kansas manifestaron el interés en desarrollar relaciones comerciales mutuamente beneficiosas con Cuba, informaron fuentes diplomáticas del país caribeño.

Según una nota de la Embajada cubana en Washington D.C., el tercer secretario Dariel Quintana intercambió criterios durante una reciente visita a dicho territorio con su gobernadora, Laura Kelly; el vicegobernador, Lynn Rogers, y el secretario de Comercio, David Toland.

Durante las conversaciones, las partes se refirieron a las oportunidades de comercio, la colaboración técnica y la investigación entre la isla y el estado del medio oeste.

Quintana se reunió además en Topeka, capital de Kansas, con el liderazgo de los comités de Agricultura del Senado y de la Cámara de Representantes a nivel estatal, amplió la fuente.

En la ciudad de Manhattan, el diplomático dialogó con representantes del Departamento de Agricultura, la Comisión de Trigo y la Oficina Agrícola, y los interlocutores compartieron el interés común de llevar los productos estadounidenses a la mayor de las Antillas.

Los agricultores de Kansas han considerado a Cuba durante años como un socio comercial cercano, seguro y potencial, recordó el texto.

Añadió que en 2016 se estableció un capítulo de Engage Cuba Kansas para reunir a empresas, profesionales, agricultores y funcionarios locales a favor de un cambio en la política norteamericana hacia el país antillano.

El programa de trabajo de Quintana incluyó también una conferencia en la Universidad de Kansas acerca de las relaciones entre Cuba y Estados Unidos, las cuales deben basarse, según reiteró el diplomático, en el respeto mutuo.

Asimismo, el tercer secretario abordó con profesores las oportunidades que existen para aumentar los intercambios educativos a nivel bilateral, y se reunió con miembros de la comunidad de origen cubano en Kansas.

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Notimex: Cuba, en desacuerdo con fin del convenio con Grandes Ligas de EU

El presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, expresó hoy su desacuerdo con la cancelación del convenio entre las Grandes Ligas (MLB) de Estados Unidos y la Federación Cubana de Béisbol, anunciado por el mandatario estadunidense Donald Trump.

"Muchos en Cuba y en Estados Unidos en desacuerdo con decisión de Trump. La coalición Engage Cuba calificó hoy de acto cínico, cruel y gratuito la decisión de la administración de Donald Trump de cancelar un acuerdo entre las Grandes Ligas de béisbol y el país caribeño", escribió este martes el mandatario cubano en su cuenta de la red Twitter.

Díaz-Canel hizo eco a la posición en Washington de la coalición Engage Cuba, una iniciativa que favorece el comercio y las buenas relaciones bilaterales, la cual calificó la cancelación de "acto cínico, cruel e injustificado", reportó este martes la agencia cubana de noticias Prensa Latina.

El acuerdo fue cancelado el lunes por el gobierno estadunidense que argumentó que el pacto viola las leyes del embargo que mantiene contra Cuba, ya que la Federación Cubana de Béisbol es del gobierno cubano.

Por ello es ilegal este convenio, de acuerdo con las leyes estadunidenses, argumentó Trump.

Según el acuerdo, que comenzó a negociarse bajo la administración del entonces presidente estadunidense Barack Obama, las Grandes Ligas de béisbol profesional de Estados Unidos contratarían a peloteros cubanos bajo ciertas condiciones.

Entre ellas, que los jugadores pagarían impuestos en Cuba por los ingresos obtenidos en Estados Unidos.

La cancelación de este convenio, que sólo tuvo cuatro meses de vigencia, se dio luego que la Federación Cubana de Béisbol autorizó a 34 peloteros, de entre 17 y 25 años de edad, de firmar contratos con las Grandes Ligas de Estados Unidos., publico la cadena Univisión.

Agregó que una pieza clave para la cancelación del acuerdo fue el asesor de Seguridad Nacional de la Casa Blanca, John Bolton.

Univisión recordó que Bolton ha señalado que este tipo de negociaciones fortalecen gobiernos que considera tiranos, y citó como ejemplo la "llamada troika formada por Venezuela, Nicaragua y Cuba".

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Univision: Trump cancela acuerdo entre las Grandes Ligas y Cuba por considerarlo "tráfico humano"

El gobierno de Donald Trump canceló este lunes el pacto entre las Grandes Ligas y la Federación Cubana de Béisbol argumentando que viola las leyes del embargo ya que la federación de la isla caribeña es, en efecto, el gobierno cubano.

El pacto, que apenas duró cuatro meses vigente, se produce luego de que la Federación Cubana de Béisbol diera luz verde para que 34 peloteros de la isla firmaran contratos con equipos de las ligas mayores de EEUU, todos ellos en edades comprendidas entre los 17 y los 25 años.

Bajo el acuerdo anunciado en diciembre pasado, los jugadores iban a recibir el 100% de los bonos salariales, pero la Federación Cubana de Béisbol se quedaría con un 25% como pago único para declararlos agentes libres.

Los peloteros también se veían obligados a pagar 4% de impuestos en Cuba por concepto de ingresos en el extranjero.

Un alto funcionario del gobierno de Donald Trump indicó que los pagos equivalían a "tráfico de personas" por parte del gobierno cubano.

El acuerdo le permitía a los jugadores cubanos no tener que desertar de la isla para poder jugar en EEUU y con esta cancelación se regresa a esa situación.

Bajo las leyes del embargo, el gobierno de EEUU tiene la autoridad para decidir si una entidad como la Federación Cubana de Béisbol es parte del gobierno cubano y, por lo tanto, ser considerada independiente. Funcionarios del gobierno de Trump que hablaron con medios de comunicación este lunes indicaron que no entendían cómo la administración Obama consideró a la federación de béisbol de la isla independiente. En todo caso, cuando el gobierno demócrata diseñó el pacto, este tenía como objetivo evitar las deserciones de peloteros cubanos, en muchos casos peligrosas para la integridad de los peloteros.

Una de las piezas clave para la cancelación de este acuerdo fue el asesor de Seguridad Nacional de la Casa Blanca, John Bolton, quien ha insistido que estos tipos de negociaciones fortalecen gobiernos que considera tiránicos, y puso como ejemplo la llamada troika formada por Venezuela, Nicaragua y Cuba.

La Federación Cubana de Béisbol lamentó vía Twitter la decisión del gobierno de Trump: "El Acuerdo con las Grandes Ligas busca frenar el tráfico de seres humanos, fomentar la cooperación y elevar el nivel del béisbol. Cualquier idea contraria es falsa noticia. Los ataques con motivación política contra el Acuerdo logrado perjudican a los atletas, sus familiares y a la afición".

Matthew Aho, quien asesora a empresas sobre asuntos cubanos dijo en un tuit que no entiende la decisión si es sabido que el 100% de los salarios van directamente a los jugadores y que se hace un solo pago a la federación cubana, tal como ocurre con otros países poniendo como ejemplo Japón, otra potencia del béisbol. "Ahora se ha vuelto al tráfico humano y los métodos ilegales".

Por su parte, James Williams, presidente de la organización Engage Cuba, que auspicia el acercamiento entre Cuba y EEUU, dijo que “el pacto de las Grandes Ligas con Cuba resolvió un problema horrible de trá´fico de personas. Al romper ese acuerdo, la Casa Blanca ahora es responsable de esto y expone a los jugadores cubanos a abusos contra los derechos humanos".

Williams agrega que "es un acto cínico, cruel y gratuito que apunta a apaciguar a una banda vocal de obstruccionistas empeñados en continuar una política fallida de aislamiento de 60 años. Los jugadores cubanos y sus familias tenían motivos de esperanza en este acuerdo; que ahora se ha extinguido. Se merecen algo mejor".

Con el acuerdo cancelado ahora cualquier pelotero cubano que quiera jugar en EEUU tendrá que desertar y si tiene éxito, pedir una licencia especial al Departamento del Tesoro.

Con la nueva política, se desconoce si el gobierno de Trump estará dispuesto a emitir este tipo de licencias especiales.

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OnCuba: Políticos de New Jersey se unen contra el embargo a Cuba

Desde hoy, New Jersey se une a la lista de estados que integran la coalición bipartidista Engage Cuba, una organización que busca eliminar las restricciones comerciales y de viaje hacia Cuba que afectan a estadounidenses y cubanos.

Líderes políticos de ambos partidos lanzaron una sección o consejo de estado de Engage Cuba para desarrollar políticas a favor de la colaboración entre New Jersey y Cuba, así como para instar al Congreso estadounidense a eliminar las sanciones contra Cuba.

Según un comunicado de Engage Cuba, New Jersey es el estado número 19 en unirse a la organización de cabildeo, cuya sede principal está en Washington DC, con el objetivo de promover la legislación federal para levantar el embargo a Cuba.


“Eliminar las restricciones comerciales en Cuba podría brindar News oportunidades a las principales industrias de exportación de New Jersey y crear empleos en todo el estado, en un momento en que New Jersey enfrenta un déficit presupuestario de miles de millones de dólares y ciertas industrias son víctimas de disputas comerciales. Abrir nuevos mercados es la clave para fortalecer la economía de New Jersey “, dijo James Williams, presidente de Engage Cuba.

“Pero para crear ese impulso para las industrias de New Jersey y mejorar las vidas de los cubanos, el Congreso debe levantar las restricciones arbitrarias al comercio y los viajes que impiden la competencia de los Estados Unidos en los mercados cubanos”, enfatizó.

El demócrata asambleísta Gordon Johnson dijo que durante mucho tiempo ha apoyado la normalización de las relaciones de Estados Unidos con Cuba.

“Estoy orgulloso de ayudar al Consejo Estatal de Engage Cuba en New Jersey a promover relaciones comerciales y diplomáticas con la isla”, dijo y agregó: “Muchos de nosotros en New Jersey tenemos vínculos estrechos con el pueblo cubano, y debemos fomentar esa conexión. Ambos países tienen mucho para ofrecerse. No podemos permitir que el aislamiento económico y social del pueblo cubano nos impida seguir defendiendo nuestros intereses en Cuba, como el regreso de Joanne Chesimard”, reza el comunicado.

Por su parte, el senador estatal republicano Declan O’Scanlon dijo: “Mientras mantengamos restricciones en el comercio con Cuba, presionamos a los dueños de negocios estadounidenses. La comunidad empresarial en New Jersey debe ser libre para satisfacer la demanda en mercados extranjeros y competir verdaderamente en el mercado global”.

“Desde la biotecnología, la agricultura y la fabricación, los productos de New Jersey tienen el potencial de cambiar vidas en Cuba y crear empleos en todo nuestro estado”, agregó O’Scanlon.

El reciente paso de varios políticos prominentes de New Jersey contrasta con la posición de la mayoría de los políticos demócratas y republicanos de la Florida.

En el contexto de la crisis en Venezuela y con una población creciente de venezolanos, congresistas como la demócrata Donna Shalala han llamado a agudizar las sanciones contra el país sudamericano y contra Cuba.

Mientras tanto y con un enfoque más pragmático en cuanto a los beneficios económicos de los ciudadanos estadounidenses, Anthony Russo, Presidente de la Asociación de Comercio e Industria de New Jersey (CIANJ) se refirió a la necesidad de dar a los dueños de negocios en New Jersey “la libertad de prosperar y llevar los principios del libre mercado a Cuba. Es un error cargar a las empresas de New Jersey con restricciones que ninguno de sus competidores internacionales enfrenta”, dijo.

Hogar de aproximadamente 100,000 cubanoamericanos, New Jersey ha sido durante mucho tiempo un centro de intercambio cultural y educacional entre los Estados Unidos y Cuba.

Según un sondeo del Atlantic Council (no partidista), casi el 70 por ciento de los habitantes de New Jersey favorecen que Estados Unidos se involucre más directamente con Cuba.

Luego del restablecimiento de relaciones entre EE. UU. y Cuba en 2015 y los cambios de política posteriores que abrieron las puertas para los negocios estadounidenses, los habitantes de New Jersey cuentan con un vuelo diario a La Habana desde la ciudad de Newark.

La coalición Engage Cuba resaltó las características del estado que le permite tener mayores oportunidades económicas con la isla. “Con el tercer puerto de contenedores más grande del país, New Jersey tiene una oportunidad única para exportar bienes y servicios de una amplia variedad de industrias a Cuba. Levantar el embargo no solo ayudaría a la industria naviera de New Jersey, sino a muchas de sus principales industrias manufactureras, como productos químicos, maquinaria y computadoras”, dice el comunicado.

Cuba no importa casi ninguno de estos productos manufacturados de los Estados Unidos debido a las restricciones de exportación de los Estados Unidos. El año pasado, Cuba solicitó $ 6.5 mil millones en inversión extranjera para maquinaria industrial.

Como centro de biotecnología, New Jersey es un socio natural para Cuba, que cuenta con el sistema de atención médica más avanzado en el mundo en desarrollo. Una de las pocas categorías actualmente exentas del embargo son los dispositivos médicos, y las empresas farmacéuticas conjuntas entre los Estados Unidos y Cuba son cada vez más comunes. El ejemplo más notable es la vacuna contra el cáncer de pulmón CIMAvax-EGF de Cuba, que ahora se encuentra en la etapa de ensayo clínico en Buffalo, New York, resaltó el comunicado.

Además, el estado de New Jersey es uno de los principales productores de maíz y manzanas, entre otros, aunque debido a las restricciones para otorgar créditos a la isla, Cuba no ha invertido en productos agrícolas allí.

Por el contrario, Cuba gasta los alrededor de 2 mil millones de dólares en productos agrícolas en otros países más lejanos como Canadá, Brasil y Vietnam, quienes ofrecen buenas condiciones crediticias.

Además de New Jersey, Engage Cuba ha lanzado consejos estatales en otros 18 estados, entre ellos Arkansas, Alabama, Colorado, Georgia, Idaho, Iowa, Kansas, Kentucky, Louisiana, Minnesota, Mississippi, Misuri, Nuevo México, Ohio, Pennsylvania, Tennessee , Texas, y Virginia, concluyó el comunicado.

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Prensa Latina: Promueven nueva iniciativa para facilitar las ventas agrícolas estadounidenses a Cuba

El congresista republicano Rick Crawford y la demócrata Cheri Bustos introdujeron un proyecto legislativo dirigido a facilitar las ventas agrícolas estadounidenses a Cuba, difundió hoy una coalición promotora del acercamiento a la isla.

De acuerdo con la organización Engage Cuba, que defiende el fin del bloqueo impuesto por Washington a la nación caribeña hace casi 60 años, ambas figuras presentaron en la Cámara de Representantes el proyecto bautizado como Ley de Exportaciones Agrícolas a Cuba.

Aunque las ventas de ese tipo al territorio vecino son legales en la actualidad, la ley estadounidense exige que la nación caribeña pague por adelantado y en efectivo, sin la posibilidad de ofrecerle créditos a la isla para ese tipo de transacciones.

La propuesta de Crawford y Bustos, explicó la coalición en un comunicado, “eliminaría las restricciones arbitrarias al financiamiento privado para las exportaciones agrícolas estadounidenses”.

Según se lee en la página digital del legislativo norteamericano, el proyecto fue introducido este miércoles ante el 116 Congreso, y fue remitido a los comités de Asuntos Exteriores, Servicios Financieros y Agricultura.

Cuba importa casi el 80 por ciento de sus alimentos, lo que equivale a casi dos mil millones anuales y crea un enorme mercado potencial de exportación para los agricultores estadounidenses a solo 90 millas de nuestras costas, señaló Engage Cuba.

Sin embargo, lamentó la coalición, las restricciones de financiamiento impuestas por Estados Unidos limitan la capacidad de los productores norteamericanos para competir por una participación de mercado.

La Oficina de Presupuesto del Congreso estima que la legislación propuesta ahorraría a los contribuyentes estadounidenses 690 millones de dólares en 10 años, agregó el comunicado.

¿Por qué debería Cuba recurrir a Vietnam y Brasil por arroz y soya cuando Arkansas e Illinois están justo al lado? Necesitamos actualizar nuestras políticas para reflejar las realidades de hoy, consideró sobre el tema el presidente de Engage Cuba, James Williams.

A su vez, Crawford manifestó que eliminar el requisito de dinero en efectivo abriría un mercado sustancial para los agricultores de su estado, Arkansas, y abriría la puerta a futuras asociaciones comerciales entre las dos naciones.

Bustos, por su parte, señaló que además de una economía agrícola en dificultades, la guerra comercial del presidente Donald Trump ha sido devastadora para los productores norteamericanos.

Según la legisladora por Illinois, es por eso que está trabajando con el otro partido político en esta legislación que ampliaría el comercio agrícola con Cuba, “porque necesitamos proteger y abrir nuevos mercados para agricultores y fabricantes”.

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OnCuba: 10 puntos sobre la Ley Helms-Burton y su Título III que quizás no conocías

Todo cubano conoce de cerca (o de oídas) la Ley Helms-Burton. Aunque quizás nunca la hayan leído o estudiado más allá de las escuelas o lo que dicen los noticieros, sí reconocen su vínculo con el bloqueo económico de Estados Unidos a Cuba hace casi seis décadas.

La “ley Libertad” de 1996 (no es exactamente una ley, sino un acta) codifica parte del entramado de regulaciones que llaman embargo o bloqueo. Dentro de ella hay una sección especial, el Título III: la más reciente polémica en torno a las relaciones Estados Unidos-Cuba.

Esta parte del marco legal permitiría a los ciudadanos estadounidenses y los cubanos naturalizados como ciudadanos estadounidenses demandar a las compañías que realicen negocios con Cuba y utilicen o “trafiquen” con propiedades expropiadas por el gobierno cubano a ciudadanos de Estados Unidos.

El presidente del Centro de Investigaciones sobre Cuba, Philip Peters, dijo durante una conferencia telefónica que el Título III de la Ley Helms-Burton no trata de solucionar la compensación de las propiedades confiscadas a estadounidenses en Cuba, sino que “es una forma de ejercer presión económica para promover un cambio político en Cuba”.

Durante la conferencia, organizada por la organización bipartidista Engage Cuba, Peters mencionó que la implementación del Título III afectaría directamente a la economía cubana al atacar a la inversión extranjera directa.

En cuanto a la idea de que al menos 200,000 reclamaciones inundarán las cortes en Estados Unidos, Peters se mantiene más conservador en cuanto al número y afirma que “serán menos reclamaciones que esa cantidad”.

Peters explicó que la ley tiene un carácter extraterritorial que discrepa de cualquier regulación internacional que proteja las propiedad de sus ciudadanos. “Por ejemplo, solo en esta ley se estima como compensación que sea tres veces el valor original de la propiedad. Además, esta ley permite que ciudadanos que no eran nacionales al momento de la expropiación, puedan reclamar en las cortes estadounidenses de ponerse en vigor el Título III”, comentó a OnCuba.

En cuanto a las posibilidades de intercambio económico con Cuba en un escenario donde exista el Título III, Peters explicó que actualmente “no todas las oportunidades de negocios con Cuba están cerradas, pues se mantienen abiertos negocios en la agricultura, telecomunicaciones, energía, cooperativas y salud”, sectores que no necesariamente se afectarían.

James Williams, presidente de Engage Cuba, dijo que “esto es parte de la estrategia de los de línea dura, utilizar este vehículo complicado para lograr un objetivo simple: perjudicar a la economía cubana y dificultar que todos los demás lo entiendan y luchen contra él”.

Sin embargo, no descartó la posibilidad de que se trabaje en el futuro cercano en una propuesta similar al “Sunset of Helms-Burton Act” (Ocaso del Acta Helms-Burton) de 2002, que pretendía poner fin a la ley desde el Congreso estadounidense.

“Los reclamos de propiedad podrían resolverse en cualquier momento entre Cuba y los Estados Unidos si hubiera un acuerdo. Obviamente, invocar el Título III hará que sea extremadamente improbable que ambos países trabajen en el futuro cercano y de manera constructiva para resolver reclamos de propiedad”, dijo Williams a OnCuba.

Mientras Donald Trump decide si suspende el Título III o no, existen múltiples aspectos que ponen en duda su validez real y muestran las posibles consecuencias de su puesta en vigor. Estos son algunos de ellos:

1- El Título III nunca ha sido puesto en práctica pues se ha suspendido continuamente por los gobiernos de los presidentes Clinton, Bush, Obama y Trump.

2- Anteriormente se suspendía por períodos de 6 meses. Esta vez se suspendió por solo 45 días y el plazo para renovar la suspensión vence en marzo.

3- Contrario a lo que muchos creen, los cubano-americanos no podrían reclamar compensación por las propiedades personales, específicamente las residenciales, confiscadas en Cuba después del triunfo de la Revolución.

4- Solamente las propiedades o tierras con un valor de 50 mil dólares (de la época) o más son aptas para reclamación.

5- Existieron dos programas (con período de tiempo restringido) durante los cuales se permitió realizar formalmente las reclamaciones.

6- El número total de reclamaciones ascendió a 8,816 en el primer programa. De ellas la comisión del Departamento de Justicia encontró que 5,911 eran resarcibles. En el segundo programa se presentaron 5 más y se aceptaron solo 2, para un total de 5913.

7- El valor que Cuba tendría que pagar por esas reclamaciones asciende a $ 1,851,057,358.00. (Hasta la última actualización en 2017).

8- El carácter extraterritorial de la ley llevó en la década del 90a países como Canadá y México, así como a la Unión Europea, a crear sus propias leyes que se contraponen a la Helms-Burton y protegen sus intereses comerciales con Cuba.

9- Dentro de las demandas posibles no se considera como “tráfico” a aquellas transacciones y usos de propiedades relacionados con los viajes legales a Cuba.

10- La devolución del valor de las propiedades confiscadas podría ser una condición para poner fin al embargo, de ahí que se genere polémica sobre si el objetivo principal es resarcir los daños económicos a sus ciudadanos o solamente fomentar “el cambio de régimen”.

“El Congreso decide si una resolución satisfactoria de las propiedades reclamadas al gobierno cubano reconocido por los Estados Unidos continúa siendo una condición esencial para la plena reanudación de las relaciones económicas y diplomáticas entre Estados Unidos y Cuba,” dice la Ley Helms-Burton.

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Cuba Debate: Estados Unidos permite demandas contra ciertas compañías cubanas bajo el Título III de la Helms-Burton

El secretario de Estado norteamericano, Mike Pompeo, suspendió por otros 30 días la activación del Título III de la Ley Helms-Burton, pero abrió por primera vez desde 1996 la posibilidad de que se establezcan demandas contra determinadas empresas cubanas bajo este acápite.

La suspensión es necesaria “por el interés nacional de los Estados Unidos”, señala un comunicado del Departamento de Estado.

Sin embargo, establece una excepción.

A partir del 19 de marzo la suspensión de la posibilidad de entablar demandas legales no se aplicará en el caso de las “entidades y subentidades” incluidas en la lista unilateral del Departamento de Estado de empresas que supuestamente están vinculadas a la defensa y el sector de la seguridad nacional.

Esa relación de empresas fue dada a conocer el 8 de noviembre de 2017 como parte de las medidas de la administración de Donald Trump para limitar más el comercio con Cuba y los viajes de los norteamericanos, e impide a los ciudadanos de este país hacer transacciones financieras directas con las entidades incluidas.

Ha sido actualizada desde entonces para incluir nuevas empresas, sobre todo hoteles y otras entidades del turismo.

Cuba califica de arbitrario el listado, que incluye desde los ministerios de las Fuerzas Armadas y del Interior, y la Policía Nacional Revolucionaria, hasta empresas, sociedades anónimas, la Zona Especial de Desarrollo Mariel, y las terminales de contenedores de Mariel y La Habana.

“Continuaremos estudiando el impacto de la suspensión” del Título III, refiere el comunicado del Departamento de Estado, mediante el cual se notifica al Congreso la disposición de dar otros 30 días de plazo a la aplicación total de la medida.

Si bien el Título III entró en vigor en 1996, año en que el gobierno de William Clinton firmó la ley, todos los gobernantes norteamericanos han vetado la posibilidad de efectuar demandas a compañías que “trafiquen” con propiedades nacionalizadas tras la Revolución.

Esta es la primera vez desde entonces que se abre la puerta a demandas al amparo del título III de la Helms-Burton.

Un alto oficial del Departamento de Estado precisó que la medida de este lunes solo aplica a empresas cubanas incluidas en la lista, y no a las contrapartes extranjeras de dichas compañías.

Estados Unidos no valora acciones contra terceros países en estos momentos, aclaró en una rueda de prensa telefónica.

“Rechazo enérgicamente anuncio del Dpto. de Estado #EEUU de autorizar demandas, bajo Título III de la Ley Helms-Burton, contra lista de compañías cubanas sancionadas arbitrariamente por el gobierno de Trump“, dijo en su cuenta de twitter el Ministro de Relaciones Exteriores, Bruno Rodríguez Parrilla.

“Prórroga 30 días en el resto de los casos es inaceptable amenaza vs. el mundo”, añadió el diplomático.

“A pesar apoyo en Estados Unidos al levantamiento del Bloqueo y a favor de la libertad viajes, figuras más reaccionarias del gobierno y el Congreso imponen nuevas medidas hostilidad que concitan rechazo en Estados Unidos, Cuba y la comunidad internacional“, escribió por su parte la subdirectora general de Estados Unidos de la cancillería cubana, Johana Tablada.

“Con irresponsable decisión activar Título III de la Ley Helms-Burton gobierno EEUU ignora clamor internacional contra bloqueo a Cuba, que también rechazan en forma creciente empresas y ciudadanos su país. Enfermizo deseo de destruir la Revolución los ciega”, declaró en Twitter el ministro de Comercio Exterior y la Inversión Extranjera, Rodrigo Malmierca.

El Departamento de Estado norteamericano suspendió por otros 30 días la activación total del Título III de la Ley Helms-Burton, pero abrió por primera vez la posibilidad de entablar demandas en cortes estadounidenses contra determinadas empresas cubanas al amparo de dicho acápite.

La excepción afecta a un grupo de empresas cubanas incluidas en una lista arbitraria del Departamento de Estado de supuestas entidades o subentidades vinculadas con las Fuerzas Armadas y los órganos de seguridad nacional cubanos.

La activación selectiva del Título III abre un grupo de consideraciones jurídicas para la Ley aprobada en 1996 y que especialistas consideran inconstitucional, ilegal e injerencista en los asuntos internos de terceros países.

Cubadebate comparte con sus lectores cuatro preguntas claves respecto a la nueva medida.

¿Cuándo se considera que una empresa de un tercer país “trafica”?

La Ley Helms-Burton plantea que una persona trafica con una propiedad confiscada si: “dicha persona, a sabiendas e intencionalmente traspasa, distribuye, reparte, revende o de otra forma enajena una propiedad confiscada; o compra, recibe o adquiere una propiedad confiscada, o de otra forma asume el control de ésta; o introduce mejoras, o invierte en una propiedad confiscada; o si después de la fecha de promulgación de la presente ley asume la administración, el arrendamiento, la tenencia o la explotación de una propiedad confiscada o posee intereses en una propiedad confiscada; celebra un acuerdo comercial en el que utiliza o de otra forma explota en su provecho una propiedad confiscada; provoca o dirige el tráfico descrito en los apartados o por otra persona, o participa en él o se beneficia de él, o de otro modo realiza el tráfico por mediación de otra persona, sin la autorización del nacional de los Estados Unidos que posee una reclamación de dicha propiedad.”

La definición de “tráfico” es extremadamente amplia. Los tribunales estaduales y federales definirían cómo interpretarla; pero la jurisprudencia que estos fijen será esencial.

¿Quiénes pueden ser demandados?

Las personas que pueden ser demandadas por reclamaciones del Título III se pueden clasificar de la siguiente manera:

(a) corporaciones estadounidenses (y personas físicas);

b) Corporaciones de terceros países (y personas físicas);

(c) Empresas cubanas que (i) supuestamente son empresas estatales, o (ii) son supuestos “órganos” del gobierno cubano, debido al control gubernamental sobre la entidad y la función estratégica de la misma, incluso si no son propiedad mayoritaria del gobierno cubano. En conjunto, (i) y (ii) se conocen como “agencias o entidades” en la ley Helms-Burton;

(d) entidades legales cubanas que no son propiedad mayoritaria del gobierno cubano ni presuntos “órganos” del gobierno cubano; y

(e) Entidades legales cubanas que son propiedad de ciudadanos cubanos privados.

Pero dada la excepción hecha por el Departamento de Estado este lunes, solo se aplicaría contra unas 200 empresas cubanas incluidas en la lista arbitraria del Departamento de Estado.

El simple hecho de pertenecer a la lista no equivale que se produzca una demanda. La empresa cubana tendría que estar sujeta a una demanda validada por la Comisión de Liquidación de Reclamaciones Extranjeras.

¿En donde se pueden entablar los pleitos?

Los pleitos del Título III pueden entablarse en cualquiera de los cincuenta estados, tanto en los tribunales estaduales como federales, siempre que la corporación extranjera cumpla el requisito de tener contactos de negocios suficientes. Si el pleito se presenta en la corte estadual es posible la solicitud del cambio de jurisdicción hacia un tribunal federal. La capacidad de demandar ante las cortes estaduales complejiza su seguimiento y politiza el tema, en especial si estas se presentan en Florida, jurisdicción en la cual podrían entablarse la mayor cantidad de demandas.

¿Cuáles son los límites de las demandas?

De cualquier manera, no todas las nacionalizaciones de propiedad en Cuba pueden dar lugar a un pleito potencial del Título III, en el caso de que se realice un análisis legal riguroso. Las siguientes limitaciones son de particular importancia:

1. Para iniciar un pleito a tenor del Título III, el demandante tiene que ser ciudadano estadounidense o una corporación organizada a tenor de las leyes de los Estados Unidos o devenido estadounidense al momento en que se aprobó la ley Helms Burton.

2. El ciudadano o la corporación estadounidense demandante tiene que haber poseído la propiedad confiscada o tienen que haber adquirido la reclamación de la propiedad confiscada antes de la promulgación de la Helms-Burton el 12 de marzo de 1996. Sección 302 a) 4) B). Este tema podría interpretarse diferente para el Título III, el cual nunca se ha aplicado.

3. El Programa de Reclamaciones Cubanas de la Comisión Estadounidense de Liquidación de Reclamaciones en el Extranjero limita la validez del Título III para las reclamaciones basadas en la confiscación de propiedad perteneciente a personas de Estados Unidos en el momento de la confiscación.

Entre 1965 y 1972, los ciudadanos de Estados Unidos y las corporaciones organizadas a tenor de las leyes de los Estados Unidos con interés mayoritario estadounidense pudieron solicitar que la Comisión certificara la validez y la cuantía de sus reclamaciones por expropiación contra Cuba. Si la reclamación en cuestión no se entabló con la Comisión, entonces no puede ser encaminada a través de un pleito, en virtud del Título III. No obstante, si no se era nacional de Estados Unidos en el momento de la nacionalización, pero se alcanzó esta condición posteriormente, ello podría dar lugar a una reclamación válida ante un tribunal de EE.UU.

4. El Título III se limita a la propiedad tomada por Cuba sin “una compensación adecuada y efectiva”. Muchas expropiaciones fueron acompañadas por alguna forma de compensación. Los tribunales de los Estados Unidos nunca han determinado la justeza de la compensación ofrecida por Cuba, lo único que hicieron fue rechazar, por considerarla “ilusoria”, la compensación ofrecida, pero no pagada, por la nacionalización de las propiedades estadounidenses a tenor de la Ley No. 851 de 1960. Esto podría también ser evaluado de manera diversa por los tribunales estadounidenses.

El asesor de Seguridad Nacional de la Casa Blanca, John Bolton, confirmó este lunes que el gobierno de Donald Trump se dispone a aplicar nuevas sanciones contra Cuba.

“Los Estados Unidos continuarán fortaleciendo las restricciones financieras para los militares cubanos y los servicios de inteligencia”, dijo el funcionario en su cuenta en la red social Twitter.

La excusa empleada por Bolton para justificar la agresión contra la mayor de las Antillas es el apoyo de La Habana al gobierno constitucional de Nicolás Maduro.

En una entrevista concedida el domingo a la cadena CNN, el asesor de Seguridad Nacional volvió a arremeter contra Cuba y Venezuela.

John Bolton miente cuando dice que hay un ejército de 25 mil efectivos cubanos en Venezuela, aseguró este lunes en Twitter el Ministro de Relaciones Exteriores, Bruno Rodríguez Parrilla.

“Un gobierno reconocido por el uso de la mentira tiene a Bolton como alto exponente”, añadió el diplomático.

Rodríguez Parrilla criticó también la defensa de Bolton a la Doctrina Monroe en la polémica entrevista, en la que llamó a una gran coalición para derrocar el gobierno constitucional de Nicolás Maduro.

El senador por la Florida, Marco Rubio, también confirmó en Twitter que el gobierno de Trump se propone fortalecer el bloqueo contra Cuba.

Rubio, uno de los artífices del cambio de política de Trump hacia la mayor de las Antillas y un declarado anticubano, señaló que “hoy se espera que Estados Unidos tome el primero de una serie de pasos para que el gobierno cubano rinda cuentas por 60 años de crímenes e ilegalidad (…)”.

Personajes como Bolton, Rubio y el respresentante Mario Díaz-Balart, todos con un pasado de agresiones contra La Habana, han secuestrado la política de la administración de Donald Trump hacia América Latina a base de chantajes y presiones políticas.

La agresión contra Cuba va en contra de la opinión de la mayoría de los estadounidenses, incluida la comunidad cubana en ese país.

La mayoría de los cubanoamericanos en el condado estadounidense de Miami-Dade apoya políticas de acercamiento a Cuba como las adoptadas por la administración de Barack Obama (2009-2017), según una encuesta reciente.

De acuerdo con el estudio, el primero de su tipo realizado desde el inicio de la administración de Donald Trump en enero de 2017, el 63 por ciento de los cubanos que viven en esa área del estado sureño expresaron su respaldo al establecimiento de relaciones diplomáticas entre las dos naciones.

El estudio realizado del 14 de noviembre al 1 de diciembre del año pasado entre mil una personas indicó que el 68 por ciento de los interrogados favorece la expansión o el mantenimiento de las relaciones comerciales con Cuba por parte de las empresas estadounidenses.

Pronunciamientos internacionales sobre nuevas medidas estadounidenses contra Cuba:

James Williams, presidente de Engage Cuba: “Es la continuación de la misma política de embargo que ha fracasado por más de 60 años. Puedes poner lápiz labial a un puerco, pero seguirá siendo un puerco. Ahora tenemos seis décadas de videncia que el embargo afecta a los cubanos comunes(…) Continuar con esta política fracasada mina los intereses estadounidenses y ayuda a nuestros adversarios”

Emily Mendrala, presidenta del Centro para la Democracia en las Américas: “En lugar de resolver las reclamaciones de propiedad, como Cuba ha hecho con todos los países menos Estados Unidos, la activación del Título III -incluso de manera parcial- es garantía de que será más difícil una solución final. Permitir demandas en cortes estadounidenses complicará futuras negociaciones diplomáticas para resolver las reclamaciones (…) La implementación totol del Título III dañará a los negocios estadounidenses y al pueblo cubano, alejará a los aliados estadounidenses, reactivará viejas disputas con algunos nuestros más importantes socios comerciales y creará obstáculos para la solución final de las reclamaciones de propiedad mediante las vías diplomáticas”.

Ric Herrero, director Ejecutivo del Cuba Study Group: “Difícil no ver que la aplicación parcial del Título III es un reconocimiento tácito por parte de la administración Trump de que su jugada, motivada políticamente y enfocada en la Florida, es contraproducente e impopular entre sus aliados y las agencias gubernamentales”.

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El Nuevo Día: EE.UU. abre pequeña puerta a demandas contra empresas e individuos en Cuba

A pesar de las amenazas lanzadas las pasadas semanas sobre su intención de activar por primera vez en la historia el polémico Título III de la Ley Helms-Burton, Estados Unidos pospuso, por 30 días adicionales, su entrada en vigor, aunque dejó la puerta abierta a demandas contra compañías cubanas que están listadas como prohibidas a los estadounidenses por ser propiedad o estar vinculadas al aparato miliar de Cuba.

El secretario del Departamento de Estado federal, Mike Pompeo, anunció el lunes, mediante comunicación escrita, que no activará la disposición de la Ley Helms-Burton que permitiría a ciudadanos estadounidenses, entre ellos cubanos que abandonaron su país a raíz del triunfo de la Revolución, demandar a ciertas empresas foráneas o personas privadas que hacen negocios en Cuba y utilizan propiedad confiscada o nacionalizada por el gobierno cubano en la década de 1960.

Pompeo indicó que mantendrá suspendido durante 30 días más el Título III de la Ley Helms-Burton, pero autorizó que los ciudadanos o empresas afectados por las nacionalizaciones en Cuba puedan entablar acciones legales contra una serie de empresas y entidades cubanas que está numeradas en una lista elaborada por el Departamento de Estado, la cual contiene esencialmente a organismos y compañías directamente vinculados con el aparato militar de Cuba.

“El secretario Pompeo comunicó a los comités correspondientes en el Congreso que es necesario suspender por 30 días adicionales, hasta el 17 de abril de 2019, el derecho de tomar acciones bajo el Título III de la Ley para la Solidaridad Democrática y la Libertad en Cuba (LIBERTAD), por los intereses nacionales de Estados Unidos y porque acelerará la transición hacia una democracia en Cuba”, sostiene la declaración oficial.

“A partir del 19 de marzo, la suspensión no se aplicará al siguiente supuesto: El derecho a interponer una acción contra una entidad o subentidad cubana identificada por su nombre en la Lista de Entidades y Subentidades con Restricciones Asociadas con Cuba (también conocida como Lista sobre Entidades con Restricciones de Cuba), con sus ulteriores actualizaciones. Seguiremos analizando el impacto de esta suspensión para la situación de los derechos humanos en Cuba”, agrega.

"La Lista Restringida de Cuba identifica a entidades y sub-entidades bajo control del Ejército, la inteligencia o los servicios de seguridad cubanos. Estos servicios de seguridad son directamente responsables de la represión al pueblo cubano. Alentamos a cualquier persona que haga negocios con Cuba a reconsiderar si están traficando en propiedades confiscadas y apoyando a la dictadura en Cuba", resaltó Pompeo en el escrito.

El gobierno cubano, por su parte, reaccionó de inmediato al anuncio estadounidense.

“Rechazo enérgicamente anuncio del Dpto. de Estado #EEUU de autorizar demandas, bajo Título III de la Ley Helms-Burton, contra lista de compañías cubanas sancionadas arbitrariamente por el gobierno de Trump. Prórroga 30 días en el resto de los casos es inaceptable amenaza contra el mundo”, escribió en su cuenta de Twitter el canciller cubano Bruno Rodríguez.

El efecto de esta medida dependerá del crisol con el que se mire.

Para la comunidad en el exilio representa un traspié, pues su expectativa estaba fijada en que por primera vez en la historia se permitiera a los cubano-americanos o a empresas estadounidenses afectadas por nacionalizaciones o confiscaciones, demandar por daños y perjuicios a empresas foráneas que utilizan las que fueron sus propiedades en la isla. Eso no podrá ocurrir todavía.

Para los más optimistas, sin embargo, representa la puesta en vigor a medias del Título III, aunque sea con la apertura de una pequeña puerta muy focalizada en el aparato militar cubano.

La directriz de Pompeo autoriza las acciones contra las empresas colocadas en esa “lista negra”, que incluye unas 200 entidades, entre ellas muchas de formato mixto entre capital cubano y extranjero.

Ese capital extranjero está formado por compañías dueñas de cadenas hoteleras, como las europeas Meliá, Iberostar o Kempinski, entre otras procedentes de Japón o Canadá. La directriz de Estados Unidos impide tácitamente que esas empresas extranjeras sean demandadas y excluye por defecto a compañías estadounidenses con operaciones en Cuba, como las líneas de cruceros, de aviación o de otro corte, por lo que el radio de acción que esperaba la comunidad cubano-americana se vio limitado nuevamente.

Un oficial del Departamento de Estado que prefirió no identificarse explicó que Estados Unidos conversó con sus aliados en la Unión Europea, Canadá y Japón para dejar claro que las empresas de esos países no podrán ser demandadas, aunque mantengan una empresa mixta en alguna de las entidades vetadas por la lista.

Ese mismo oficial indicó que los pleitos se podrán radicar en las cortes estadounidenses contra las empresas cubanas sujetas a ellos, un trámite que será muy complejo, pues, por el propio bloqueo o embargo económico, las compañías cubanas no pueden operar en suelo estadounidense. La decisión abre la posibilidad, sin embargo, de que los pleitos contra las entidades cubanas se establezcan desde ahora y se diluciden en el futuro, de caer el bloqueo económico.

Sistemáticamente, por más de 20 años, los presidentes estadounidenses (incluido el actual, Donald Trump, en 2017 y 2018) renovaron la suspensión del Título III cada seis meses, debido a diversos factores, como la complejidad de su puesta en ejecución por su extraterritorialidad, al malestar que provocaría entre diversos socios de Estados Unidos en Europa y América Latina, a la posibilidad de abrirle paso a un pleito en la Organización Mundial de Comercio y al hecho real de que Cuba no tendría ninguna obligación de cumplir con los dictámenes de las cortes estadounidenses.

Presionado por los congresistas cubano-americanos, el Departamento de Estado rompió en enero pasado, por primera vez desde 1996, con ese patrón y postergó la puesta en ejecución por sólo 45 días.

El Título III establece que ciudadanos estadounidenses pueden demandar a corporaciones foráneas o individuos que mantengan operaciones en instalaciones que fueron confiscadas o nacionalizadas por el gobierno cubano tras el triunfo de la Revolución en 1959.

La Ley Helms-Burton, que toma el nombre de sus autores, los entonces senadores Jesse Helms y Dan Burton, aplica sanciones a empresas foráneas que mantienen operaciones en Estados Unidos y que, a la vez, hacen negocios con Cuba de manera directa o mediante terceros países.

Se estima que entre 70,000 y 200,000 demandas podrían ponerse en ejecución si se activa esta sección de la ley. En la actualidad existen 5,913 demandas activas de ciudadanos o empresas en Estados Unidos que reclaman daños al gobierno cubano y ninguna ha podido ser resuelta porque las actividades de negocios de Cuba no están reconocidas en suelo estadounidense por el embargo.

“Esta es la continuación de la misma política del embargo que ha fracasado por 60 años. Puede poner pintalabios a un cerdo, pero seguirá siendo un cerdo. Por seis décadas hemos acumulado evidencia de que el bloqueo a quien daña es al pueblo cubano de a pie, mientras fortalece a la línea dura del gobierno cubano. Continuar con esta política fallida afecta los intereses de los americanos y ayuda a nuestros adversarios”, dijo en un comunicado James Williams, presidente de la organización estadounidense Engage Cuba, que aboga por un acercamiento entre los dos países.

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Progreso Semanal: Engage Cuba sobre el Título III

Hoy, el Secretario de Estado Mike Pompeo anunció una suspensión adicional del Título III de la Ley de Libertad y Solidaridad Democrática (LIBERTAD) por 30 días a partir del 19 de marzo de 2019. El período de suspensión más corto hasta el momento, contiene una excepción que permite a ciudadanos estadounidenses cuyas propiedades fueron confiscadas por el gobierno cubano después de la revolución de 1959, demandar a las aproximadamente 200 entidades cubanas en la Lista Restringida del Departamento de Estado si estas compañías “trafican” con propiedades confiscadas.

Debido al potencial del Título III de poner en peligro los intereses comerciales de los EE.UU., todas las administraciones de EE.UU. desde la promulgación de esta ley en 1996 han suspendido su implementación, generalmente durante un período de seis meses. El anuncio de hoy marca la primera vez que el Título III se ha activado parcialmente.

“Esta es una continuación de la misma política que ha fallado durante casi 60 años. Puedes ponerle lápiz labial a un cerdo, pero sigue siendo un cerdo. Ahora tenemos seis décadas de evidencia de que el bloqueo perjudica a los cubanos de todos los días, mientras que alienta a los partidarios de la línea dura. Gobierno cubano. Continuar esta política fallida socava los intereses estadounidenses y ayuda a nuestros adversarios“, dijo James Williams, presidente de Engage Cuba.

La Ley LIBERTAD, comúnmente conocida como la Ley Helms-Burton por sus patrocinadores, es un pilar fundamental del embargo de Estados Unidos a Cuba. Codifica el embargo comercial y prohíbe que el presidente levante sanciones unilateralmente hasta que Cuba cumpla con condiciones específicas para su democratización. El Título III de la ley permite a los ciudadanos estadounidenses cuya propiedad fue incautada por el gobierno cubano después de 1959 para demandar por daños en el sistema judicial de los EE.UU.

En oposición al derecho internacional, el Título III también otorga derechos de reclamantes a los cubanoamericanos que eran ciudadanos cubanos en el momento en que se confiscaron sus propiedades. Actualmente, hay 5,913 reclamaciones certificadas de propiedades estadounidenses incautadas en Cuba, pero el Departamento de Estado ha estimado que podría haber una avalancha de hasta 200,000 reclamaciones con la activación completa del Título III.

La exención de 30 días a partir de hoy podría establecer un precedente sobre las exenciones continuas a corto plazo, creando un efecto negativo en la inversión extranjera en Cuba por parte de aliados de EE.UU. Las compañías de la Unión Europea, Canadá y México podrían ser sometidas a juicios si la administración permite la implementación completa del Título III, aunque la mayoría de los países protegerán a sus compañías de tener que pagar daños a los reclamantes de propiedad de los EE.UU. La UE ha amenazado con represalias en la Organización Mundial del Comercio si se activa el Título III.

Mientras tanto, es poco probable que los adversarios de los Estados Unidos como Rusia y China cumplan con las demandas del Título III y, en cambio, se alineen con Cuba contra la política intrusiva de los Estados Unidos. Al mantener un embargo comercial, los EE.UU. ya han dejado un vacío en Cuba que favorece la influencia de sus adversarios. A medida que Cuba sigue aislada por el gobierno de Trump, recurrirá cada vez más a Rusia y China, quienes les ofrecen créditos favorables e invierten en proyectos de alto perfil.

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Prensa Latina: Cuba, EE.UU., y las perspectivas con la nueva Cámara Baja

El nuevo liderazgo demócrata en la Cámara estadounidense de Representantes abre oportunidades para legislaciones favorables al acercamiento a Cuba, consideró el titular de una coalición que busca el fin del bloqueo a la Isla.

James Williams, presidente de Engage Cuba, destacó en entrevista con Prensa Latina que las elecciones de medio término de noviembre pasado resultaron históricas en muchos sentidos, particularmente en lo concerniente a que la fuerza azul posee el control de ese órgano desde el 3 de enero último.

Sabemos que hemos tenido el apoyo de una mayoría bipartidista en la Cámara Baja desde hace algunos años, pero el liderazgo previo había evitado que temas relacionados con el levantamiento de restricciones a Cuba llegaran al pleno para ser sometidos a votación, señaló.

De acuerdo con Williams, cuya agrupación se centra en abogar por leyes que pongan fin al cerco de casi 60 años, la necesidad de ampliar el comercio agrícola, la eliminación de restricciones de viajes y el restablecimiento del personal de las embajadas serán prioridades en este año.

Resaltó que a finales de 2018 el anterior Congreso estadounidense, como parte de la Ley Agrícola, avaló una enmienda sobre Cuba que forma parte del proyecto Ley de expansión de exportaciones agrícolas, encaminado a impulsar el comercio de productos del sector entre ambos países.

En específico, el apartado aprobado en diciembre dentro de la legislación agrícola permitirá a los productores norteamericanos utilizar dólares de promoción del mercado federal con el fin de dar a conocer sus productos en la nación caribeña.

La enmienda representó la primera vez desde 2001 que se dio luz verde en el Capitolio de Washington DC a una legislación relacionada con el acercamiento a Cuba, destacó el titular de la coalición.

Mediante la Ley Agrícola se da un nuevo mecanismo de financiación para que los agricultores y las asociaciones de comercio de Estados Unidos viajen al territorio vecino a construir relaciones y promocionar sus productos, explicó acerca del apartado sobre la mayor de las Antillas.

Sin embargo, Williams recordó que el resto de las propuestas de la Ley de expansión de exportaciones agrícolas todavía necesitan aprobación, por lo cual una parte importante de su trabajo en los meses venideros estará enfocada en ese asunto.

Una demanda clave de quienes desean un mayor intercambio de productos del sector entre ambos países es la posibilidad de contar con créditos para financiar el comercio, pues las limitaciones impuestas por el Gobierno estadounidenses obligan a la Isla a comprar en efectivo y por adelantado.

Ese tema, de acuerdo con el titular de Engage Cuba, tiene un gran respaldo bipartidista. 'Sabemos que es algo que apoya la presidenta de la Cámara Baja, la demócrata Nancy Pelosi, pero también muchos miembros republicanos que se han pronunciado a favor en el pasado'.

A ese asunto se suman los esfuerzos de la coalición y de muchos otros sectores y grupos en Estados Unidos para que se levanten las prohibiciones que impiden a los norteamericanos visitar la nación caribeña como turistas.

El proyecto Ley de libertad de viajar a Cuba continuará siendo una prioridad significativa, explicó Williams, quien lamentó el impacto negativo que tiene sobre el sector privado del país vecino la decisión del presidente estadounidense, Donald Trump, de imponer más obstáculos a las visitas a ese territorio.

Creo que también veremos intentos en el Congreso de presionar más a la administración con el fin de que restablezca el personal en las embajadas y tener una presencia diplomática más robusta, consideró.

Desde el otoño de 2017 la legación diplomática norteamericana en La Habana y la de la Isla en Washington DC permanecen con una reducción significativa de sus cuerpos por decisión del Departamento de Estado.

El Gobierno de Trump adoptó esa medida bajo el argumento de incidentes de salud reportados por funcionarios norteamericanos, de los que hasta el momento se desconocen causas o responsables, y diversas fuentes han criticado la politización de ese tema con el fin de empeorar las relaciones bilaterales.

Según Williams, también pueden esperarse nuevos llamados que pidan el fin del bloqueo y otras iniciativas legislativas en el área del comercio, y remarcó que en particular están muy expectantes con respecto a la Cámara Baja.

En ese sentido, valoró de forma muy positiva la labor que realiza el Grupo de Trabajo sobre Cuba en el Congreso, el cual está integrado por representantes como las demócratas Barbara Lee y Kathy Castor, y los republicanos Tom Emmer y Rick Crawford.

Con relación al Senado, indicó que aún cuentan con miembros claves para exponer los temas relacionados con Cuba, como es el caso del integrante de la fuerza azul Patrick Leahy, pero calificó de pérdida sensible el retiro de la Cámara Alta del republicano Jeff Flake.

Todavía tenemos la pregunta de quién continuará presionando a favor de las legislaciones sobre Cuba de forma tan fuerte como lo estuvo haciendo él. Hay otros senadores republicanos que apoyan el acercamiento y continuarán ahí, pero su pérdida se sentirá, pues él llevó mucha atención y esfuerzo al asunto, estimó.

Sobre el apoyo que poseen las acciones de acercamiento a Cuba en los diferentes territorios de Estados Unidos, Williams apuntó que una de las cosas más emocionantes es ver el continuo respaldo y creciente compromiso a nivel estatal.

Celebró la creación de casi una veintena de consejos estatales de Engage Cuba alrededor del país, y adelantó que durante las próximas cuatro semanas podrían crear uno en Nueva Jersey.

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El Nuevo Día: Estados Unidos quiere activar polémica ley y Cuba reacciona

Estados Unidos dejó ver la posibilidad de poner en ejecución una polémica sección de la Ley Helms-Burton que permitiría a ciudadanos estadounidenses demandar a ciertas empresas foráneas o personas privadas que hacen negocios en Cuba, una posibilidad que ha levantado una rabiosa reacción del gobierno cubano, por el alcance extraterritorial de la medida.

El Departamento de Estado anunció el miércoles que prorrogará por sólo 45 días la puesta en marcha del Título III de la Ley Helms-Burton, en lo que realiza una evaluación de la disposición, que nunca ha sido puesta en marcha por ningún presidente desde su aprobación en 1996.

Sistemáticamente, por más de 20 años, los presidentes estadounidenses (incluido el actual, Donald Trump, en 2017 y 2018) renovaron la suspensión del Título III cada seis meses, debido a diversos factores, como la complejidad de su puesta en ejecución por su extraterritorialidad, al malestar que provocaría entre diversos socios de Estados Unidos en Europa y América Latina, a la posibilidad de abrirle paso a un pleito en la Organización Mundial de Comercio y al hecho real de que Cuba no tendría ninguna obligación de cumplir con los dictámenes de las cortes estadounidenses.

El Título III establece que ciudadanos estadounideses pueden demandar a corporaciones foráneas o individuos que mantengan operaciones en instalaciones que fueron confiscadas o nacionalizadas por el gobierno cubano tras el triunfo de la Revolución en 1959.

La Ley Helms-Burton, que toma el nombre de sus autores, los entonces senadores Jesse Helms y Dan Burton, aplica sanciones a empresas foráneas que mantienen operaciones en Estados Unidos y que, a la vez, hacen negocios con Cuba de manera directa o mediante terceros países.  

Presionado por los congresistas cubano-americanos, el Departamento de Estado ha roto por primera vez con ese patrón y dejado ver que la prórroga responde a que Trump dará el paso de activar por primera vez ese polémico título de la ley.

“Esta extensión nos permitirá realizar una cuidadosa revisión sobre la ruta correcta para poner en acción el Título III a la luz de los intereses nacionales de los Estados Unidos y los esfuerzos por acelerar una transición hacia la democracia en Cuba, e incluir elementos tales como la brutal opresión del régimen contra los derechos humanos y las libertades fundamentales y su inexcusable apoyo a los regímenes cada vez más autoritarios y corruptos de Venezuela y Nicaragua”, dijo el Departamento de Estado en una declaración.

“Alentamos a cualquier persona que hace negocios en Cuba a reconsiderar sus operaciones si están traficando en propiedad confiscada y apoyando a esta dictadura”, agregó.

La activación de este recurso sería letal para el desarrollo de la economía cubana, que aspira a incrementar la inversión extranjera y las iniciativas privadas como motores de su desarrollo. Un escenario como este crearía incertidumbre y desalentaría a los potenciales inversores, quienes tomarían distancia para evitar largos y costosos pleitos legales.

La estrategia de Estados Unidos estriba en asfixiar económicamente a la isla y provocar un cambio de sistema y mayores libertades civiles, lo cual no ha sucedido en 60 años, pues usualmente las medidas acaban ahogando a los cubanos de pie, no a la dirigencia, y la población entonces cierra filas con su gobierno.

“Si la Administración busca un avance de los intereses de Estados Unidos y en los derechos humanos en Cuba, iniciar el Título III tendría el efecto contrario. No sólo lesionaría la comunidad de negocios de Estados Unidos y al naciente sector privado cubano, sino que daría a nuestros enemigos un enclave enorme en la región y enojaría a nuestros aliados más cercanos. Putin y los línea dura del gobierno Cubano son los que ganarían más con el Título III”, expresó la organización Engage Cuba en un comunicado.

Las autoridades cubanas reconocen la seriedad del asunto y rechazaron con vehemencia los vientos que soplan desde Washington, los cuales recrudecerían el bloqueo o embargo económico contra la isla, la que atraviesa por serios problemas de liquidez desde el 2017.

“No permitiremos el chantaje político”, dijo en Twitter el presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel. “Tenemos razones y verdades suficientes y legítimas para enfrentar tanta hostilidad y desprecio... Cuba rechaza enérgicamente esta nueva provocación injerencista, amenazadora, prepotente, violatoria del derecho internacional. El gobierno de EE.UU. demuestra su desprecio hacia el resto del mundo”.

Las autoridades cubanas emitieron una declaración de rechazo al anuncio hecho por el Departamento de Estado.

“El gobierno del presidente Donald Trump amenaza con dar un nuevo paso que reforzaría, de manera peligrosa, el bloqueo contra Cuba violaría flagrantemente el Derecho Internacional y atacaría directamente la soberanía y los intereses de terceros países”, dice la declaración cubana. “Cuba rechaza esa amenaza del modo más enérgico, firme y categórico. La asume como un acto hostil de extrema arrogancia e irresponsabilidad, a la vez que repudia el lenguaje irrespetuoso y calumnioso del mensaje público del Departamento de Estado”, agregó.

El gobierno cubano estima que el Título III provocaría que “cualquier cubano y cada comunidad del país verían cómo se presentan ante tribunales de los Estados Unidos demandas por la propiedad de la vivienda que ocupan, el centro de trabajo donde laboran, la escuela a la que asisten sus hijos, el policlínico donde reciben atención médica, los terrenos sobre los que se edifican sus barrios; y podrán constatar la pretensión de usurparnos a los cubanos la riqueza del país”.

El escrito señala que de activarse el Título III, el diálogo que mantienen ambos países, y que se inició bajo la administración de Barack Obama para conseguir un acuerdo que liquide las reclamaciones y compensaciones mutuas entre los dos vecinos, sería insostenible.

Cuba recordó que el Tribunal Popular Provincial de La Habana, el 2 de noviembre de 1999, declaró “con lugar” la demanda contra el Gobierno de los Estados Unidos por “Daños Humanos” y “lo sancionó a reparar e indemnizar al pueblo cubano en la cuantía de 181,100 millones de dólares y, el 5 de mayo de 2000, también por Daños Económicos ocasionados a Cuba y lo sentenció por valor de 121,000 millones de dólares”.

El Ministerio de Relaciones Exteriores reiteró la disposición de Cuba de hallar una solución a las reclamaciones y compensaciones mutuas, un tema que se resolvió con todos los países que fueron objeto de nacionalizaciones en el proceso revolucionario, menos con Estados Unidos, cuyos nacionales rechazaron en su momento las condiciones impuestas por el gobierno cubano y sostienen que todavía tienen derecho a sus propiedades en la isla.

“Es sabido que todas las nacionalizaciones de propiedades extranjeras, incluidas las estadounidenses, contemplaron en ley un compromiso de compensación, que el gobierno de los Estados Unidos se negó incluso a discutir, mientras sí fue asumido por los gobiernos de los reclamantes de otros países, todos los cuales disfrutaron de debida compensación”, indica la declaración.

El gobierno cubano sostuvo que de iniciarse algún pleito en su contra considerará la reclamación como “nula” y que Cuba “se reserva el derecho de responder oportunamente a esta nueva agresión”.

En 45 días, exactamente el viernes, 1 de marzo, se verá el próximo capítulo de esta novela.

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Cuba Debate: ¿Qué cambia la enmienda sobre Cuba en la Ley Agrícola 2018 de Estados Unidos?

Si bien todavía resta el visto bueno del presidente Donald Trump para que la Ley Agrícola del 2018 entre en vigor, existen muchas expectativas por la aprobación en el Congreso estadounidense de una enmienda favorable al comercio con Cuba.

“Representa la primera legislación aprobada en relación con Cuba en 17 años”, dijo a Cubadebate Paul Johnson, presidente de la Coalición Agrícola EE.UU.-Cuba (Usacc, por sus siglas en inglés).

Johnson, quien lidera un grupo bipartidista de más de 60 asociaciones, empresas y funcionarios electos de 17 estados norteamericanos que abogan por la normalización de los intercambios agrícolas con la mayor de las Antillas, considera la introducción de la enmienda como un hecho de gran significación.

“Da a los grupos de productores agropecuarios la capacidad de ir más allá de los intercambios informativos cuando se trabaja con compradores cubanos”, explicó. “Sujeto a la discreción del Secretario de Agricultura, ahora podemos usar estos fondos para investigación, promoción, mercadeo y educación. Eso es mucho más amplio”.

EL presidente de la Usacc destaca el origen de los fondos que se liberarían para la promoción de negocios. “No son fondos privados, sino federales, que estaban prohibidos para ser utilizados en Cuba”, dijo.

El texto de la enmienda introducida por el Senado a la Ley Agrícola destraba en específico el uso de los programas para el Desarrollo del Mercado Exterior (FMD) y el Acceso al Mercado (MAP), que se utilizan para promover la venta de productos agrícolas estadounidenses a nivel internacional.

Una de las quejas de los empresarios estadounidenses a la hora de hacer negocios con Cuba eran las limitaciones para darse a conocer en la Mayor de las Antillas y poder competir en igualdad de condiciones con los productores de otros países.

La enmienda no cambia las limitaciones para Cuba

Sin embargo, el alcance de la enmienda está limitado al área de la promoción de los negocios y no toca las principales problemáticas que tiene Cuba para hacer efectivas las compras, que forman parte de la aplicación del bloqueo económico, financiero y comercial.

Asimismo, el acápite del texto de la Ley Agrícola deja claro que en ningún caso “los fondos pueden ser usados en contravención de las directivas del Memorando Presidencial de Seguridad Nacional titulado Fortalecimiento de la Política de los Estados Unidos hacia Cuba y anunciado por el Presidente el 16 de junio del 2017 en Miami”.

Ese día, Trump se rodeó de la ultraderecha anticubana de Florida para anunciar un recrudecimiento de la aplicación del bloqueo y medidas para limitar los viajes entre los dos países.

“La enmienda no tiene nada que ver con permitir el financiamiento de las exportaciones a Cuba o los cambios a la ley de efectivo por adelantado”, aclaró Johnson.

A partir de la legislación aprobada durante el mandato del demócrata Bill Clinton en el año 2000 para permitir la venta de alimentos a Cuba, los negocios quedaron condicionados de manera onerosa a los pagos por adelantado y sin acceso a servicios crediticios, algo que no tiene referente en el mercado agrícola a nivel internacional.

Johnson considera que la Ley Agrícola 2018 “no era el medio correcto” para introducir esos cambios.

Sin embargo, existen otros proyectos legislativos en marcha que buscan corregir las desviaciones en el comercio y cuyo apoyo bipartidista va en aumento.

Uno de ellos lo lleva adelante el congresista republicano por Arkansas, Rick Crawford, con el objetivo de permitir el acceso de Cuba a crédito.

En un reciente viaje a La Habana, Crawford anunció que se dispone a introducir una vez más la Ley de Exportaciones Agrícolas a Cuba y espera que la mayoría demócrata en la Cámara de Representantes genere “aún más apoyo” a la medida.

A pesar de todas las limitaciones, en los últimos 15 años Cuba ha invertido más de cinco mil millones de dólares en compras de productos norteamericanos de este rubro, de acuerdo con cifras del Cuba Trade y el Economic Council.

Según la Oficina de Presupuesto del Congreso y un estudio de Engage Cuba, el levantamiento de las prohibiciones actuales ahorraría a los contribuyentes norteamericanos 690 millones de dólares en 10 años.

La Ley Agrícola 2018 tuvo un largo recorrido legislativo y enfrentó en el camino la resistencia de los legisladores cubanos que se oponen a cualquier tipo de acercamiento con La Habana.

La enmienda se originó en el Senado donde fue aprobada. Luego entró en una “conferencia” en la que tanto la Cámara de Representantes como el Senado fusionaron los dos diferentes textos en uno solo.

Luego ese proyecto de ley “consensuado” regresó al Senado para su aprobación, con una votación de 83-17. También fue enviado a la Cámara donde pasó 369-47. Ahora va al escritorio del presidente Trump, donde resulta probable que lo firme como ley.

El arrollador margen de victoria en el Senado contrasta con la posición del senador Marco Rubio, quien aseguró en junio pasado que bloquearía cualquier enmienda o proyecto de ley que favoreciera el comercio agrícola con Cuba.

“He decidido bloquear la adición de cualquier nueva enmienda al proyecto de ley agrícola (Farm Bill) hasta que se acepte la enmienda de (Ted) Cruz para evitar el uso de dinero de los contribuyentes para promociones en Cuba o mi enmienda, que prohíbe se emplee dinero de los contribuyentes en negocios propiedad de los militares cubanos”, escribió Rubio en su cuenta en la red social Twitter.

Si bien Rubio mantuvo su negativa y estuvo entre los 17 que votaron negativamente en el Senado, Ted Cruz y Bob Menéndez terminaron por aceptar la legislación con la enmienda sobre Cuba.

“La votación del 12 de diciembre en el Senado de los EE.UU. sobre el “Farm Bill” (Ley Agrícola) es que los tres senadores ultraderechistas de origen cubano, que se caracterizan por obstaculizar de plano cada cosa que tenga algo relacionado con Cuba, en esta ocasión se dividieron. Bob Menéndez (Demócrata – New Jersey) y Ted Cruz (Republicano – Texas) votaron a favor, mientras que Marco Rubio (Republicano – Florida) lo hizo en contra”, opinó el analista y asiduo colaborador de Cubadebate, José R. Oro.

Incluso Ted Cruz, dijo, cambió su voto con respecto a lo expresado en las deliberaciones del Senado sobre esta ley en el pasado mes de junio, donde se oponía.

“Se empieza a agrietar la ultraderecha anticubana y ese proceso va a seguir. No es lo mismo explicar su voto a la gente de la Florida que al sector agrícola de Texas o de New Jersey”, agregó.

“Si les dicen a sus electores de estos últimos dos estados (donde esta ley de 867,000 millones de USD tiene una enorme importancia) que votaron en contra porque hay una clausula positiva para Cuba, como decimos en la Isla, se los comen vivos”, de acuerdo con Oro.

“Así veremos cómo se irán agrietando y desuniéndose los grupos políticos sobre todo en el Congreso de los EE.UU. que han fomentado el cruel Bloqueo anticubano”, concluyó.

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El Nuevo Día: Trump da paso a productos agrícolas hacia Cuba

En una movida que va en contra de su política de endurecimiento hacia Cuba, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, firmó una ley agrícola que incluye una disposición para permitir el uso de recursos estadounidenses en el mercado cubano, una medida que es contraria al embargo implantado por el país desde principios de los años sesenta del pasado siglo.

Trump firmó el jueves la Ley de Perfeccionamiento Agrícola de 2018, una legislación bipartita que buscar transformar competitivamente dicho sector de la economía de Estados Unidos, pero que incluye un apartado que permitirá a los productores agrícolas estadounidenses utilizar los dólares provenientes del gobierno federal para hacer exportaciones a Cuba.

Esta es la primera ley en casi 20 años que revierte parte del embargo estadounidense a Cuba. Una ley del año 2000 permitió la venta de alimentos estadounidenses en la isla, pero sólo mediante de pago adelantado y por efectivo.

“Esta es una victoria importante para los agricultores estadounidenses, y les posibilitará competir en unas bases más justas a la hora de vender nuestros productos agrícolas a Cuba”, dijo James Williams, presidente de Engage Cuba, una coalición de compañías y organizaciones privadas que buscan poner fin al embargo.

“Esto es una lección para los cubano-americanos de línea dura que se han aferrado a una política fallida de aislamiento durante los últimos 56 años. Los agricultores estadounidenses son los mejores del mundo, y es una burla que nuestras leyes arcaicas les hayan impedido abrir nuevos mercados tan cerca de nuestras costas”, agregó Williams, cuya organización encabezó el cabildeo a favor de la medida.

La disposición fue colocada en el proyecto por la senadora demócrata Heidi Heitkamp, de Dakota del Norte, y fue aprobada por ambas cámaras la semana pasada con amplio apoyo bipartidista.

Según los datos de Engage Cuba, la isla hace importaciones anuales de productos agrícolas con valor de 1,800 millones de dólares, pero pocos de ellos van al mercado estadounidense, que requiere pago por adelantado y en efectivo.

Los agricultores estadounidenses podrían beneficiarse de la venta de aves de corral, soya, harina, productos lácteos, frutas, fertilizantes, entre otros. Mediante la nueva disposición, los agricultores podrán vender a Cuba y utilizar recursos de promoción agrícola como “moneda”, en lugar de préstamos u otro tipo de financiemiento.

La sección fue incluida en la ley luego de que un grupo de más de 60 asociaciones agrícolas, de negocios y funcionarios de 17 estados enviaron una carta a los líderes de los comités congresionales pidiendo su respaldo.

“Los agricultores dependen únicamente del comercio para vender sus productos, mantener a sus familias y desarrollar sus negocios. Y con la aprobación de nuestra enmienda en el Proyecto de Ley Agrícola de 2018, estamos a un paso más cerca de dar a los productores de cultivos y ganado una posición más sólida en el mercado cubano, así como mayores oportunidades para las exportaciones”, dijo la senadora senadora Heidi Heitkamp, autora de la iniciativa.

“Cuba es un comprador natural de muchos productos oriundos de Dakota del Norte, tales como guisantes, lentejas, y frijoles comestibles secos. Esta enmienda reconoce el potencial de Cuba como socio comercial confiable y brinda a los agricultores las herramientas necesarias para incrementar la demanda de sus productos en la isla”, agregó.

El senador John Boozman, republicano por Arizona, indicó que “el incremento de las oportunidades para el comercio agrícola entre Cuba y los Estados Unidos constituye una victoria para los agricultores estadounidenses. Fomentar su capacidad de promover sus productos y crear relaciones en un mercado que importa el 80 por ciento de sus alimentos es exactamente lo que hay que hacer”.

En el sector empresarial, la oportunidad ha sido recibida con los brazos abiertos, por el potencial que tiene.

Betsy Ward, director general de la organización “USA Rice”, indicó que “Cuba fue en un momento el principal mercado para el arroz cultivado en los Estados Unidos, importando más de 200,000 billones de toneladas al año. Con las actuales interferencias en el comercio, y la economía agrícola sufriendo de excesivos años de descenso en sus precios, permitir el uso de los dólares de promoción de exportaciones para construir relaciones en Cuba representa un significativo primer paso hacia reconquistar nuestra presencia en Cuba”.

Vince Peterson, presidente del “U.S. Wheat Associates”, aplaudió el logro y señaló que sus representados esperan que “el creciente apoyo público y del Congreso a un comercio más abierto con Cuba, incluyendo la oportunidad de usar el financiamiento para conducir actividades de desarrollo del mercado, conlleve al final del embargo de los Estados Unidos en algún momento. Cuba es una nación que hace relevantes importaciones de trigo y nuestros agricultores pueden suministrarle trigo de alta calidad a un precio inferior del que Cuba paga actualmente para importar este producto de Canadá y de Europa”.

Esta es la segunda medida avalada por Trump en lo que va de semana. Antes se anunció que el Departamento del Tesoro otorgó una licencia a “Major League Baseball” para firmar un acuerdo que permite el libre flujo de peloteros cubanos con la Federación Cubana de Béisbol.

Ambas medidas ocurren en un momento en que Trump había cambiado la política hacia la isla y recrudecido las medidas de control económico, sobre todo, en el turismo.

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Telemundo/NBC: EEUU recurre a la investigación militar y médica para resolver los "ataques de salud" a diplomáticos

WASHINGTON - En los últimos días del verano, el subsecretario de Estado John Sullivan fue enviado sigilosamente a una clínica cerebral de Pennsylvania para investigar por sí mismo lo que los médicos del gobierno habían descrito: diplomáticos y espías estadounidenses padecen una misteriosa serie de dolencias.

Durante dos años, la comunidad de inteligencia de EEUU y los investigadores del FBI intentaron resolver un sorprendente misterio internacional sobre quién o qué está atacando a sus diplomáticos en el extranjero.

Lo que los investigadores presentaron a Sullivan a fines de agosto no respondió esa pregunta. Pero durante cuatro horas y un almuerzo de trabajo, los neurólogos e investigadores le mostraron cómo rastreaban las moléculas de agua que viajan a través del sistema nervioso central para crear mapas computarizados que confirman que el daño a los cerebros de empleados estadounidenses es real.

Expertos médicos en cuatro estados y funcionarios de al menos siete agencias federales de EEUU ahora están participando activamente en el caso, incluidos la Marina, los Institutos Nacionales de Salud y los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades. Se unen a otros funcionarios de la CIA, el Departamento de Estado y gobiernos aliados que han estado buscando un culpable desde que los diplomáticos y espías de Estados Unidos que sirvieron en Cuba y luego en China comenzaron a escuchar sonidos extraños y enfermaron a fines de 2016.

Ahora que el gobierno está desplegando sus brazos de investigación militar y médica, los costos de investigación y tratamiento han ascendido a decenas de millones de dólares, según explican los funcionarios de Estados Unidos a NBC News.

El misterio ha pesado mucho en los pacientes, sin saber si se recuperarán completamente y cómo se verá afectada su salud a largo plazo. Algunos todavía pasan gran parte de su tiempo entre médicos y citas de rehabilitación mientras luchan con problemas visuales, auditivos y cognitivos. Otros han intentado seguir adelante con sus vidas o han comenzado nuevas publicaciones en el extranjero, incluso mientras exigen información y responsabilidad de EEUU.

La falta de respuestas también ha tenido un efecto profundo en los lazos de Estados Unidos con Cuba, que apenas comenzaban a repararse en 2016 después de medio siglo de distanciamiento, y ha puesto a los Estados Unidos en alerta máxima por la posibilidad de ataques similares en otros lugares.

La Embajada de los Estados Unidos en La Habana está operando solo a una capacidad parcial y la CIA ha tenido que cerrar su estación allí, dijeron los funcionarios, privando a Estados Unidos de una fuente de información clave, ya que la isla se encuentra en medio de un cambio histórico en el liderazgo.

A medio mundo de distancia, en China, cerca de 70 diplomáticos estadounidenses y sus familias que prestan servicios en el país han sido sometidos a pruebas en los últimos meses, en medio de preocupaciones de que también podrían haber sido afectados por ataques a la salud, dijeron funcionarios del Departamento de Estado.

Estos se suman a otros 300 que fueron sometidos a pruebas en China a principios de este año después de que Estados Unidos informara que estaba "confirmado médicamente" que una de sus empleadas en Guangzhou tenía los mismos síntomas que los casos de Cuba.

En otros países donde sirven los diplomáticos de Estados Unidos, también se han sometido a prueba algunas decenas más de empleados. Se les ha administrado la prueba de lesión cerebral adquirida, o ABIT, desarrollada por EEUU para detectar ataques de salud. Pero los funcionarios no identificaron a esos países ni dijeron qué motivó las preocupaciones.

"Hasta la fecha, cada informe ha sido cuidadosamente evaluado y no ha habido nuevos incidentes que sean motivo de preocupación", señaló el Departamento de Estado. "El examen médico está disponible en todo el mundo para el personal de la embajada que pueda plantear una preocupación".

Desde que comenzaron los incidentes en 2016 en Cuba, se ha confirmado que 26 trabajadores estadounidenses que prestaron servicios allí y una docena de canadienses se vieron afectados por lo que EEUU llama "ataques dirigidos contra la salud" de una fuente desconocida.

Cuba niega rotundamente cualquier conocimiento o participación en los ataques. Un diplomático estadounidense en China que reportó extraños sonidos y sensaciones se confirmó en 2018 que tenía los mismos síntomas. Los incidentes causaron cambios en la audición, el equilibrio y la cognición junto con una lesión cerebral traumática leve.

En medio de la lentitud de la investigación del FBI, la administración Trump recurrió al Departamento de Defensa para intentar recrear la tecnología que dañó a los estadounidenses. El Departamento de Desempeño de Combatientes de Guerra "Código 34" de la Oficina de Investigación Naval ha estado investigando cómo las diferentes fuentes de energía afectan al cuerpo humano y específicamente a la cabeza.

"Hay varios proyectos de investigación en curso en el ejército", dijo en una entrevista el Dr. Michael Hoffer, ex médico militar que primero evaluó a los pacientes de Cuba. "Esta investigación nos llevará a una solución, pero tenemos que apoyar esa investigación".

Hoffer y sus colegas, incluso en la Universidad de Pittsburgh, informaron a los funcionarios del Pentágono sobre sus hallazgos y respaldan la investigación de la Marina. En relación con esa investigación, los registros de gastos federales muestran que la Marina también otorgó $ 363,000 este año en subvenciones a la Universidad de Pittsburgh para estudiar cómo las ondas electromagnéticas o de sonido interactúan con el cráneo, incluida la forma en que los cambios de líquido en la cabeza pueden formar ondas de presión en forma de burbujas que podrían afectar varias partes del cerebro.

La Oficina de Investigación Naval declinó hacer comentarios.

Mientras tanto, en los Institutos Nacionales de la Salud en Bethesda, Maryland, los médicos y científicos del gobierno están desarrollando un estudio de investigación clínica a profundidad para tratar de comprender qué ha ocurrido con los cuerpos de los diplomáticos y cuánto durarán los síntomas.

Los pacientes se someten a cinco días completos de pruebas de varios sistemas corporales para aprender más sobre cómo interactúan con el cerebro. Se espera que el estudio incluya grupos de control y esté a la espera de la aprobación de la Junta de Revisión Institucional.

Un programa separado está en marcha en el CDC, que está estudiando los incidentes como un riesgo para la salud pública. La agencia está trabajando para crear una “definición de caso” formal para la enfermedad, incluidos los factores de riesgo y una lista completa de síntomas comunes, que se utilizará para realizar un mejor seguimiento de su propagación. Los epidemiólogos de los CDC viajaron a China este año para recopilar datos de los trabajadores y familiares en Estados Unidos que se quejaron de síntomas neurológicos, dijeron los funcionarios.

Y en la Universidad de Pennsylvania, donde EEUU está enviando a sus pacientes para recibir tratamiento, los médicos han propuesto al gobierno crear una clínica para lesiones cerebrales que les permita analizar rápidamente cualquier brote en algún lugar del mundo. En la actualidad, los médicos de solo tienen capacidad para realizar menos de ocho evaluaciones integrales a la semana cuando un diplomático es enviado desde el extranjero.

Sullivan viajó a Filadelfia el 28 de agosto para discutir personalmente los ataques de salud con los médicos y revisar sus últimos hallazgos médicos. Y en el Congreso, los legisladores han tomado un renovado interés en el caso, pues el personal demócrata y republicano del Comité de Asuntos Exteriores de la Cámara de Representantes se reunió recientemente con los estadounidenses que viajaron desde China después de un informe de NBC News sobre su situación.

Mientras tanto, el deterioro de los vínculos de Estados Unidos con Cuba se ha visto agravado por las medidas del presidente Donald Trump para reforzar la aplicación de sanciones de larga data. Después de que se enfermó el primer grupo de diplomáticos en Cuba, Estados Unidos emitieron una advertencia de viaje a Cuba, retiraron a la mayoría de sus diplomáticos de La Habana y ordenaron que salieran todos los familiares de los diplomáticos.

Así que, durante más de un año, la embajada ha estado operando con un personal mínimo y ha dejado de prestar servicios esenciales, como la emisión de visas para los cubanos que desean visitar EE.UU. Los que desean obtener una visa deben viajar a la embajada estadounidense en otros países, aumentando significativamente el costo y el tiempo involucrado.

La Embajada de Cuba en Washington no respondió a las solicitudes de comentarios. Pero James Williams, presidente del grupo Engage Cuba, con sede en Estados Unidos, dijo que la situación estaba afectando a los cubanos y los cubanoamericanos.

"Estas familias que no se ven, empresas que no están creciendo como resultado y viven divididas sin una solución realmente buena y sin perspectivas en el horizonte para una solución", dijo Williams. "Es simplemente insostenible".

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OnCuba: Trump aprueba ley que beneficia exportaciones agrícolas a Cuba

El presidente Donald Trump firmó hoy la Ley Agrícola de 2018 de Estados Unidos con una provisión especial que anula parte del bloqueo a Cuba por primera vez en casi 20 años.

La provisión permite a agricultores estadounidenses el acceso a subvenciones federales en dólares del Departamento de Agricultura para promocionar sus exportaciones a Cuba, aunque no toca otras áreas que impiden un libre comercio entre los dos países.

La falta de financiamiento de las exportaciones a Cuba debido a la ley de “efectivo por adelantado” todavía limita las compras de productos estadounidenses por parte de la isla.

Las nuevas subvenciones aprobadas, bajo el Programa de Acceso al Mercado (MAP, por sus siglas en inglés) y el programa de Desarrollo del Mercado Exterior (FMD), ambos del Departamento de Agricultura, ayudan a los agricultores estadounidenses a compensar los costos de la comercialización en el extranjero.

La disposición incluida, así como el aumento del comercio agrícola entre los Estados Unidos y Cuba en general, fue parte de las prioridades legislativas de la coalición bipartidista Engage Cuba para el 115º Congreso.

“Esta es una victoria importante para los agricultores de Estados Unidos, y les permitirá competir en igualdad de condiciones para vender nuestros productos agrícolas a Cuba”, dijo James Williams, presidente y fundador de Engage Cuba a través de un comunicado.

“Es una derrota para los partidarios cubano-estadounidenses que se han aferrado a una política de aislamiento fallida durante los últimos 56 años”, dijo Williams.

Desde la Florida, el senador republicano Marco Rubio había expresado su desacuerdo con la ley y su voto en contra.

Según explica el comunicado de Engage Cuba, la disposición, presentada por la senadora Heidi Heitkamp (D-ND), fue aprobada por ambas cámaras del Congreso la semana pasada con amplio apoyo bipartidista.

La enmienda MAP / FMD del Senador Heitkamp es parte de la Ley de Expansión de Exportaciones Agrícolas del Senado (S.275), que también eliminaría las restricciones a la financiación privada de las exportaciones agrícolas estadounidenses a Cuba si se aprobara.

Una ley de sanciones de 2000 exime a las ventas de alimentos del embargo estadounidense, pero impide que los vendedores estadounidenses ofrezcan términos de financiamiento o crédito a los compradores cubanos y prohíbe la asistencia a la exportación financiada por los contribuyentes para las ventas a Cuba.

El proyecto de ley agrícola de 2018 deroga la prohibición de asistencia a la exportación al permitir el uso de dólares MAP / FMD en Cuba.

También se consideró una disposición para eliminar completamente las restricciones de financiamiento agrícola en Cuba, pero finalmente no se incluyó, a pesar del apoyo de los miembros del Comité de Agricultura de la Cámara de Representantes y de los grupos nacionales de productos básicos, explica el comunicado de Engage Cuba.

La senadora demócrata Heidi Heitkamp de North Dakota comentó que los agricultores y ganaderos dependen del comercio para vender sus productos, apoyar a sus familias y hacer crecer sus negocios.

“Con la aprobación de nuestra enmienda bipartidista en la Ley Agrícola de 2018, estamos un paso más cerca de brindarles a los productores de cultivos y ganado una mayor presencia en el mercado cubano y mayores oportunidades de exportación”, dijo Heitkamp.

El congresista republicano Rick Crawford, de Arkansas dijo que aplaudía a sus colegas del Senado por incluir la disposición en el proyecto de ley que finalmente fue aprobado. “La enmienda Heitkamp es un primer paso importante hacia la exportación de productos agrícolas estadounidenses a Cuba. Esperamos poder aprovechar este impulso en el 116 ° Congreso“, dijo.

Crawford, en una visita reciente a Cuba, dijo que su prioridad con respecto al tema era “levantar las prohibiciones de crédito que existen para las empresas y entidades cubanas”. Para eso, dijo, insistirá en presentar una Ley de Exportaciones Agrícolas a Cuba el próximo año.

Por su parte, el senador republicano John Boozman, también de Arkansas, dijo que el aumento de oportunidades para el comercio agrícola entre Cuba y los Estados Unidos es una victoria para los agricultores estadounidenses.

“Mejorar su capacidad para promover sus productos y construir relaciones en un mercado que importa casi el 80 por ciento de sus alimentos es exactamente lo que hay que hacer, particularmente teniendo en cuenta los desafíos a los que se ha enfrentado la industria agrícola, y espero aprovechar este impulso para lograr oportunidades de comercio aún mayores que benefician a ambas naciones”, comentó Boozman.

Cuba importa 1.8 mil millones de dólares en productos agrícolas anualmente, de los cuales solo un pequeño por ciento proviene de los Estados Unidos debido al requisito de pagar con efectivo solamente.

La apertura de los mercados cubanos a productores de aves de corral, soja, trigo y lácteos podría proporcionar un impulso a la agroindustria estadounidense y a la vez suplir a Cuba con productos básicos y de primera necesidad que escasean en la isla.

En septiembre, un grupo bipartidista de más de 60 asociaciones agrícolas, empresas y funcionarios electos de 17 estados envió una carta a los líderes de los Comités de Agricultura de la Cámara de Representantes y el Senado para instar a la inclusión de ambas disposiciones comerciales de Cuba en el proyecto de ley agrícola final.

La Oficina de Presupuesto del Congreso determinó en julio que incluir el proyecto de ley de financiamiento agrícola completo habría ahorrado a los contribuyentes estadounidenses 690 millones de dólares en 10 años

“Una vez, Cuba fue el principal mercado para el arroz cultivado en los Estados Unidos, importando más de 200,000 toneladas métricas de arroz al año. Con las actuales interrupciones comerciales, y la economía agrícola de los EE. UU. sufriendo de años sucesivos de disminución de los precios, permitir el uso de dólares federales para la promoción de exportaciones para establecer relaciones en Cuba es un primer paso importante para recuperar nuestra presencia en Cuba”, dijo Betsy Ward, presidenta de la compañía USA Rice.

“Esperamos con interés trabajar con la Administración para implementar programas de promoción del mercado en Cuba y continuaremos presionando para que se adopten medidas que permitan a los cubanos comprar a crédito arroz cultivado en los Estados Unidos, un paso importante para normalizar las relaciones comerciales y recuperar el mercado cubano”, concluyó.

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Prensa Latina: Aplauden disposición sobre Cuba en ley agrícola de Estados Unidos

La coalición Engage Cuba aplaudió hoy la promulgación de la ley agrícola 2018, la cual incluye una disposición que permitirá a los productores estadounidenses utilizar programas de promoción de mercado en la isla caribeña.

El presidente norteamericano, Donald Trump, firmó la legislación este jueves luego de que fuera aprobada la semana pasada por las dos cámaras del Congreso tras meses de negociaciones.

La coalición, que promueve el levantamiento del bloqueo impuesto por Washington contra el país antillano, indicó en un comunicado que esta es la primera ley que deroga parte de ese cerco en más de 20 años.

De acuerdo con Engage Cuba, la disposición sobre Cuba codifica la capacidad de los agricultores estadounidenses que reciben subvenciones de promoción de mercado del Departamento de Agricultura para dirigir esos fondos hacia la comercialización de sus productos en Cuba.

Tales subvenciones, bajo los programas de Acceso al Mercado y el de Desarrollo del Mercado Exterior, ayudan a los agricultores norteamericanos a compensar los costos de la comercialización en el extranjero, precisó el texto.

James Williams, presidente del grupo, que reúne a empresas y organizaciones estadounidenses favorables a levantar las sanciones contra la nación caribeña, consideró que esta medida es una victoria importante para los agricultores.


A decir del titular, la enmienda sobre la mayor de las Antillas es una reprimenda para los cubanoamericanos de línea dura que se han aferrado a una política fallida de aislamiento durante los últimos 56 años.

'Los agricultores estadounidenses son los mejores del mundo, y es una burla que nuestras leyes arcaicas les hayan impedido abrir nuevos mercados tan cerca de nuestras costas', dijo Williams.

Esta enmienda, presentada por la senadora demócrata Heidi Heitkamp, es parte del proyecto Ley de Expansión de Exportaciones Agrícolas, introducido por la legisladora con el fin de eliminar las restricciones actuales a la financiación privada de las exportaciones agrícolas a Cuba.

Una normativa de sanciones del año 2000 permite la venta de alimentos a la nación antillana a pesar del bloqueo, pero exige que ese país pague por adelantado y en efectivo, e impide a los vendedores norteamericanos ofrecer términos de financiamiento o crédito a los compradores de la isla.

Según Engage Cuba, para la ley ratificada hoy también se consideró una disposición destinada a eliminar completamente las restricciones al financiamiento agrícola en Cuba, que finalmente no fue incluida a pesar del ardiente apoyo de los miembros del Comité de Agricultura de la Cámara de Representantes y de grupos nacionales de productos básicos.

La coalición recordó que en septiembre pasado más de 60 asociaciones agrícolas, empresas y funcionarios electos de 17 estados enviaron una carta a los líderes de los comités de Agricultura de la Cámara Baja y el Senado para instar a la inclusión de ambas disposiciones comerciales sobre Cuba.

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Prensa Latina: Manifiestan nuevo apoyo a acuerdo entre Cuba y béisbol estadounidense

Washington, 21 dic (PL) Diversos sectores estadounidenses expresaron nuevas muestras de apoyo al acuerdo anunciado la víspera entre la Federación Cubana de Béisbol y las Grandes Ligas norteamericanas de ese deporte.

El convenio es una victoria para los jugadores y los fanáticos de los deportes en ambos países, escribió en la red social Twitter el miembro demócrata de la Cámara de Representantes Eliot Engel.

Al permitir que los peloteros cubanos firmen con los equipos de Estados Unidos sin obligarlos a desertar, finalmente se pondrá fin a la horrible trata de personas, consideró James Williams, presidente de la coalición Engage Cuba, a favor del fin del bloqueo de Washington contra la isla caribeña.

Según apuntó Williams en un comunicado, el pacto muestra los beneficios concretos que se pueden lograr para el pueblo cubano y el estadounidense a través de una política de compromiso después de más de 50 años del fallido cerco.

Por otro lado, el diario The Washington Examiner publicó que el acuerdo es un ganar-ganar para ambas partes, y sería una tontería tratar de detenerlo con la reversión de las disposiciones que facilitaron su surgimiento.

Las Grandes Ligas deben hacer todo lo posible para tener a los mejores jugadores en sus listados, y los cubanos no deben ser diferentes, señaló la publicación.

Gracias el pacto, los 30 equipos de la Gran Carpa podrán contratar a los peloteros de la isla en suelo cubano desde el próximo año.

De hecho, quienes emigren después de esa fecha en busca de la agencia libre en otros países serán vetados para firmar con elencos estadounidenses, puntualizó una nota de prensa de la Federación Cubana de Béisbol.

Sostuvo que el convenio asegura una relación de colaboración, estable y no politizada entre las partes.

Representa además un modo legítimo y conforme a la práctica internacional para que los peloteros cubanos puedan jugar sin discriminación, en igualdad de condiciones, en las Grandes Ligas, sin verse obligados a romper nexos de ningún tipo con su país.

Bajo el acuerdo, la Federación Cubana de Béisbol deberá liberar a todos los jugadores contratados con al menos 25 años de edad y seis o más años de experiencia en la Serie Nacional.

Hasta ahora, el bloqueo de Estados Unidos contra la mayor de las Antillas obligaba a los peloteros cubanos a renunciar a su ciudadanía para poder firmar por las organizaciones de Grandes Ligas.

Eso provocaba un éxodo ilegal y totalmente desorganizado hacia terceros países de jugadores que en ocasiones llegaban a poner en peligro su vida para perseguir el sueño de desempeñarse en el béisbol estadounidense.

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El Nuevo Dia: Figuras del béisbol cubano celebran el acuerdo con las Mayores

Higinio Vélez anda estos días tan feliz que su rostro curtido por el sol tras años de ganarse la vida en un terreno de béisbol no puede ocultar una sonrisa repleta de satisfacción al anunciar que Cuba pactó con Major League Baseball (MLB) el más complejo acuerdo económico en la historia de las autoridades deportivas cubanas.

“Hoy es un día feliz para el béisbol cubano, para el béisbol en todo el mundo”, dijo Vélez, un veterano entrenador que es hoy el presidente de la Federación Cubana de Béisbol (FCB), organismo que negoció con MLB un complejo acuerdo que permitirá a los jugadores de Cuba ser contratados legalmente en Estados Unidos.

El directivo cubano explicó en el Estadio Latinoamericano de La Habana que tras tres años de negociaciones se logró montar un andamiaje que consiguiera la autorización de una licencia por parte del Departamento del Tesoro de Estados Unidos.

“Hemos obtenido el permiso del Gobierno de Estados Unidos con una licencia, porque existe un pago a los atletas y a la FCB”, indicó Vélez, quien explicó que la FCB cobrará una tasa por “derechos de formación” que variará por jugador, pero que será separada del dinero del pelotero, el cual le será entregado de manera íntegra.

Los recursos que vayan a las arcas de la FCB serán utilizado estrictamente en el desarrollo de la pelota cubana, sobre todo, en la estructura de categorías menores y la mejora de instalaciones deportivas.

Vélez, exdirigente del Equipo Nacional de Béisbol, manifestó que el acuerdo llega “en un momento imprescindible para nuestro deporte”, por el éxodo que ha desangrado a ese deporte y que se ha llevado sobre 300 de los mejores prospectos en los pasados cinco años.

“Las familias y los jugadores pueden estar tranquilos, porque este es un camino legal para los jugadores. Ya no tendrán que ser parte de algo peligroso para sus vidas”, dijo, al referirse a que los peloteros cubanos abandonaban el país ilegalmente, en su mayoría en lanchas rentadas por redes de trata humana, o desertaban en competencias oficiales para poder llegar al mercado beisbolero de Estados Unidos, el cual les estaba vetado por vías normales a causa del embargo económico y las regulaciones en Cuba.

“¿A quién no les conviene este contrato? A quien vivadel sudor de nuestros atletas. Este contrato da una vía segura de poder jugar y regresar a Cuba con su familia”, mantuvo.

Vélez calificó el acuerdo como histórico, pues es el único de su tipo en América y sólo estaba reservado hasta ahora a las ligas asiáticas de Japón, Corea del Sur y China Taipei.

Recalcó que es sólo prospectivo y que las estrellas cubanas de las Grandes Ligas, en este minuto, no podrán hacer uso del pacto para, por ejemplo, jugar por Cuba en competiciones internacionales.

Bajo el acuerdo, todos los jugadores cubanos con seis campañas en la Serie Nacional y más de 25 años serán elegibles para ser firmados por equipos de las Mayores. El plan de la FCB es que ese proceso de liberación de talento sea gradual, para evitar que se desangre el torneo local.

Los jugadores sancionados no podrán acogerse al acuerdo y los que sean menores de 25 años o no hayan cumplido seis temporadas en la liga cubana tienen la libertad de buscar un contrato, pero como agente libre aficionado, lo cual perjudicaría sus posibilidades económicas.

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El pacto, igualmente, abre posibilidades para que los cubanos puedan firmar en ligas reconocidas por MLB, como las invernales del Caribe o la de verano en México.

La firma del acuerdo ha sido bienvenida por diversos sectores de la pelota cubana, entre ellos glorias del béisbol que en su momento pudieron haber jugado en las Mayores, pero no tuvieron el mecanismo para lograrlo.

“Pienso que todo llega en su momento. Hubiésemos querido, no sólo yo, sino muchos de nuestros atletas, que fuese antes, porque quienes jugamos en la década de los 80 y los 90, teníamos calidad para eso. No nos tocó, pero en este 2018 llegó el acuerdo y esperamos que sea para siempre”, dijo Omar Linares, el extercera base del Equipo Nacional que está considerado el mejor jugador cubano de todos los tiempos.

“Yo tuve oportunidad de jugar contra profesionales y sabía que teníamos el nivel para llegar, pero siempre quise hacerlo de forma normal, saliendo por un aeropuerto. Me alegra mucho esta noticia, sobre todo, para los jóvenes jugadores, y será muy beneficiosa para el desarrollo de nuestro béisbol”, dijo el excampocorto Rodolfo Puentes, también una estrella de su época.

Las reacciones comenzaron a llegar desde fuera de Cuba. Engage Cuba, organización que cabildea a favor de la mejora de las relaciones entre Cuba y Estados Unidos, celebró la decisión.

“Permitir que los peloteros cubanos firmen con equipos cubanos sin forzarlos a desertar, va a poner punto final al horrible tráfico humano de jugadores cubanos y permitirá a las familiar permanecer juntas”, dijo James Williams, presidente del organismo sin fines de lucro.

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Prensa Latina: EE.UU. en 2018, más pasos contrarios al acercamiento a Cuba

La administración de Donald Trump mantuvo en 2018 una postura de hostilidad hacia Cuba y dio nuevos pasos contrarios a la normalización de las relaciones bilaterales, pese a los sectores estadounidenses interesados en mejorar los vínculos.

El recrudecimiento del bloqueo impuesto por Washington a la nación caribeña hace más de 55 años, la decisión de seguir con poco personal en las respectivas embajadas, la continua paralización de la entrega de visas en La Habana y los ataques contra la isla en diferentes espacios fueron expresiones de la posición del Gobierno norteamericano.

A principios de marzo pasado, el Departamento de Estado norteamericano anunció que mantendría de forma indefinida la reducción del personal de su embajada en La Habana.

En un comunicado difundido ese día, se precisó que el número de empleados que quedarían en la legación era similar al mantenido tras la orden de partida del 29 de septiembre de 2017, cuando Washington retiró a más de la mitad de sus funcionarios con el argumento de incidentes de salud reportados por estos.

Tal anuncio se dio a pesar de que el propio documento sostuvo que no existían respuestas definitivas sobre la fuente de los problemas de salud informados por los diplomáticos, a los que la administración Trump ha tildado de ataques aun cuando hoy se desconocen causas o responsables.

La coalición Engage Cuba, que busca el fin del bloque contra la nación caribeña, calificó esa decisión de profundamente decepcionante y lamentó su negativo impacto.

Según indicó entonces, los mayores perdedores en ese asunto eran los cientos de miles de cubanos y cubanoamericanos que viajan de ida y vuelta para ver a su familia, por la imposibilidad de procesar adecuadamente sus visas.

Esta decisión del Departamento de Estado socava los años de progreso hacia la normalización de las relaciones con Cuba. Nuestros diplomáticos deberían poder hacer su trabajo y regresar a sus puestos, expresó al respecto la congresista demócrata Barbara Lee.

Al mismo tiempo, la agencia federal dijo el propio 2 de marzo que mantendría en un criticado nivel tres (de un máximo de cuatro) su advertencia de viajes a Cuba, aun cuando una encuesta realizada entre viajeros norteamericanos arrojó a la isla como uno de los destinos más seguros del mundo.

Tal categoría, que aconsejaba reconsiderar algún plan de visitar la nación caribeña bajo el argumento de los incidentes de salud, perjudicó los viajes de los estadounidenses a la mayor de las Antillas, a donde tienen prohibido ir como turistas.

Debieron pasar más de cinco meses para que el 23 de agosto el Departamento de Estado rebajara del nivel tres al dos (tomar precauciones adicionales), el tipo de aviso sobre las visitas a la nación vecina.

Tras la noticia, Kate Simpson, presidenta de Viajes Académicos al Extranjero, con sede en Washington DC, celebró el cambio que ubica ahora a Cuba en la misma categoría que la mayor parte de Europa, y 'debe asegurar a los ciudadanos estadounidenses que es legal y seguro viajar a este destino único y atractivo'.

La cuestión de los incidentes de salud fue abordada en esta capital por un equipo multidisciplinario de nueve especialistas cubanos que el 13 de septiembre último se reunió con personal médico del Departamento de Estado.

En su estancia en Washington DC, durante la cual también dialogaron con miembros de la Academia Nacional de Ciencias de Estados Unidos, los especialistas de la isla caribeña lamentaron la falta de acceso a datos sobre el tema.

La ciencia no se basa en especulaciones, sino en datos, hemos recibido muy pocos, expresó Mitchell Valdés-Sosa, director general del Centro de Neurociencias de Cuba, durante una conferencia de prensa celebrada en la embajada del país antillano aquí.

No encontramos ninguna evidencia de que haya habido un daño cerebral, declaró a Prensa Latina Alexis Lorenzo, profesor titular de la Facultad de Psicología de la Universidad de La Habana.

Tanto él como los demás miembros del grupo enfatizaron en que no recibieron información nueva sobre el caso que ha marcado considerablemente las relaciones bilaterales durante la administración Trump, el cual muchas fuentes sostienen que ha sido politizado por Washington.

A ello se une el continuo uso del tema de los derechos humanos por parte del Gobierno norteamericano para justificar criticadas políticas contra Cuba como el bloqueo.

El 16 de octubre, la misión estadounidense ante la ONU realizó un evento en la sala del Consejo Económico y Social del organismo con el objetivo de atacar a la isla por asuntos de ese tipo.

Bajo el argumento de hablar sobre supuestos presos políticos, los participantes en la acción repitieron argumentos que suele emplear la nación norteamericana para tratar de justificar el bloqueo contra la isla, rechazado prácticamente por todo el mundo.

Por su parte, diplomáticos del país antillano señalaron a ese cerco como la mayor violación de los derechos humanos de su pueblo, y señalaron que Estados unidos debería pedir perdón al mundo por sus crímenes cometidos contra la humanidad.

Unos días después, el 1 de noviembre, el ejecutivo norteamericano recibió nuevamente una abrumadora condena en la ONU cuando casi la totalidad de la comunidad internacional (189 de los 193 Estados miembros) volvió a votar contra el bloqueo.

La derrota de Estados Unidos fue mucho mayor porque también resultaron rechazadas las ocho enmiendas que la parte norteamericana pretendió añadir a la resolución presentada por Cuba contra el cerco económico, comercial y financiero.

Pese a que casi todo el mundo criticó la política de Washington, ese mismo día, en un discurso pronunciado en el sureño estado de Florida, el consejero de seguridad nacional de Trump, John Bolton, incrementó la hostilidad tanto contra Cuba como contra Venezuela y Nicaragua.

Durante ese discurso, el asesor anunció que Washington ampliaría la lista anunciada un año antes de entidades cubanas con las que ciudadanos de este país tienen prohibido realizar transacciones, lo cual se confirmó el 14 de noviembre con el anuncio de que se sumaban 26 subentidades.

Las adiciones consistieron fundamentalmente en hoteles localizados en importantes destinos turísticos cubanos como La Habana, Varadero y cayos de la central provincia de Villa Clara, así como tiendas y centros comerciales, entre otros.

A partir de esta ampliación, la lista contiene ahora unas 205 entidades y subentidades cubanas restringidas para los norteamericanos, y el Departamento de Estado sostuvo que continuará actualizándola de forma periódica.

Cuba ha calificado de arbitrario ese listado, integrado por una diversidad de entidades supuestamente vinculadas al sector de la defensa y la seguridad nacional.

En medio de todo ese panorama, no cesaron los esfuerzos de grupos y personas que en esta capital y en diferentes estados del país consideran importante continuar con el acercamiento que iniciaron ambos países en diciembre de 2014, con el objetivo de avanzar hacia una normalización de las relaciones.

Según diversas fuentes consultadas por Prensa Latina, el retroceso bajo la administración Trump representa un obstáculo significativo, pero no podrá echar atrás el camino abierto entonces, el cual es deseado por la mayoría del pueblo de ambas naciones.

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OnCuba: “La esperanza es que el cambio venga desde el gobierno cubano”

Durante la reciente visita de Díaz-Canel a Nueva York, el presidente cubano ofreció un desayuno a un grupo de empresarios y líderes de negocios estadounidenses y cubano-americanos. El activista estadounidense James Williams fue uno de los invitados al encuentro.

Williams es el presidente de Engage Cuba, la coalición nacional bipartidista más grande de Estados Unidos que trabaja para eliminar el bloqueo a Cuba y normalizar las relaciones entre ambos países.

La organización publicó recientemente un comunicado firmado por más de 60 asociaciones de agricultura, negocios y políticos de 17 estados que apoyaron una enmienda al proyecto de ley agrícola de 2018. La provisión ahorraría al presupuesto del Congreso unos 690 millones de dólares y permitiría el intercambio agrícola con Cuba con menos restricciones.

Williams dijo entonces: “Nuestros agricultores no quieren folletos. Saben que si pueden competir con el resto del mundo, pueden ganar. No hay razón para que el pueblo cubano no coma arroz y productos lácteos estadounidenses en lugar de importarlo desde Vietnam y Nueva Zelanda”.

Ideas como estas nacen de los más de tres años de trabajo con la organización que fundó en 2015 y que ya cuenta con 18 Consejos Estatales, aun en medio del retroceso en las relaciones bilaterales.

“Cuando viajamos a Cuba tuvimos que lidiar con la realidad y ver el impacto de las políticas [de la administración Trump] en el pueblo, más allá de lo que los políticos digan”, explica Williams a OnCuba.

“Seguimos trabajando con el Congreso y con la administración Trump. Es obvio que Cuba no es una prioridad para ellos; pero una de las cosas principales en las que estamos trabajando es en abrir oportunidades para la comunidad de agricultores estadounidenses allí”, dijo.

¿En qué otros proyectos trabaja la coalición Engage Cuba últimamente?

Engage Cuba es una coalición nacional de compañías del sector privado, asociaciones de comercio, grupos de derechos humanos y de la sociedad civil, incluyendo organizaciones cubano-americanas que trabajan juntas para involucrarse con los cubanos.

Mientras los gobiernos no están cooperando y trabajando tan bien como pudiéramos esperar, nuestro trabajo se vuelve más importante que nunca, porque es un hueco que debe ser llenado por la sociedad civil, por la comunidad de negocios, por el sector privado y por las relaciones cubano-americanas, para mantener el diálogo.

Hay diferentes asuntos que nosotros trabajamos a la vez. Uno es en el Congreso, donde continuamos promoviendo la legislación para remover la restricción de viajes a Cuba.

También aspiramos a expandir el comercio en un sentido amplio, como manufactura, energía y otras formas de inversión.

Estamos haciendo mucho. Nos reunimos con legisladores, expertos y líderes en los Estados para buscar más apoyo, y también con compañías interesadas en construir relaciones, vender o invertir en el mercado cubano que necesita esos productos.

Al mismo tiempo estamos tratando de cambiar las reglas y desregular desde la administración de Trump y el Congreso para crear más oportunidades.

Puede que no sea permitido hoy, pero queremos ayudar a que empiece el proceso, construir relaciones con personas en Cuba, entender el mercado…, para cuando las cosas sí cambien, los estadounidenses estén preparados y adelantados.

¿Cuáles han sido las principales diferencias para el trabajo de Engage Cuba durante la administración de Obama y la de Trump?

Obviamente, desde diciembre de 2014 hasta noviembre de 2016 todo se movió muy rápido y fue muy emocionante. Había retos, pero había más velocidad y una cierta euforia de que el cambio era posible.

El cambio y los Estados Unidos estaban yendo a Cuba, lo cual era bueno para todo el mundo. No quiere decir que iba a pasar de la noche a la mañana, pero se sentía de esa manera. Cada día era una nueva y fresca experiencia. Había titulares en la prensa todos los días acerca de Cuba.

Lo que más ha cambiado después de la elección de Trump, fue lo que pasó después de junio, cuando fue a Miami y dio su discurso político acerca de cómo serían las relaciones Cuba-Estados Unidos. Hubo mucho retroceso, comparado con lo que hicimos en el pasado.

La esperanza es que el cambio venga desde el gobierno cubano, que trate de ser el jugador magnánimo en esta disputa actual. Yo estoy optimista, pero es obvio que se han creado retos para las personas en Cuba y en Estados Unidos que quieren tener mejores relaciones.

¿Qué expectativas tiene luego del encuentro de empresarios estadounidenses y cubano-americanos con el presidente de Cuba?

Yo creo que es muy prometedor y es una buena señal que el presidente Díaz-Canel haya venido a Nueva York. Que Cuba tenga una presencia como ha tenido por muchos años, que explique su punto de vista. Creo que a pesar de que no estemos de acuerdo, las personas deben tener una posibilidad de debatir y expresarse. Eso es el beneficio de estar en Estados Unidos, donde tenemos una democracia. Ese es el punto principal del intercambio libre de ideas, no tenemos que estar de acuerdo.

Y creo que fue bueno para él como nuevo presidente hiciera una visita pública y que pusiera su impronta personal. Dijo muchas cosas acerca de la continuidad, pero al menos las personas pudieron conocerlo, ya que muchos estadounidenses no lo conocían más allá de una foto.

Tuvimos un desayuno con otros líderes empresarios en Nueva York, y yo creo que fue una buena conversación. No fue una discusión profunda sobre temas económicos complicados, pero fue una reiteración desde la comunidad de negocios y la comunidad cubano-americana para el gobierno cubano de la voluntad de seguir interactuando. Fue en el mejor interés de las dos partes: el pueblo cubano y el pueblo estadounidense.

Fue importante que el jefe de Estado de un país tomara tiempo de su agenda para reunirse con estos líderes y decir unas palabras. Él realmente quería oír a la gente, estaba complacido de conocer lo que las empresas estaban haciendo… Creo que fue prometedor.

¿Qué piensa sobre los sectores que rechazan la interacción con Cuba y la continuidad del diálogo?

Primero que todo les diría que comprendo su dolor y su sentimiento. En la forma en que Engage Cuba fue fundada y en lo que creemos es que todos queremos ver cambios en Cuba. Creo que todo el mundo coincide en eso, incluso políticos de los diferentes partidos.

La pregunta es, ¿qué hacemos como Estados Unidos y como gobierno para facilitar eso? Algunas personas piensan (yo creo que están equivocados) que continuando el embargo, que ya lleva casi 60 años, sin diálogo ni relaciones, ayudaría a traer el cambio. Si estudiamos la historia vemos que llevamos 60 años haciéndolo y no funciona.

No se trata de descartar esas opiniones ni de relegar las preocupaciones que muchos han planteado, sino de que por esas mismas preocupaciones tenemos que hacer algo diferente.

Hay asuntos terribles en Cuba que necesitan ser atendidos. Pero ¿cuál es tu solución como gobierno de Estados Unidos? ¿Qué propones que los Estados Unidos haga? Y la respuesta que recibes es que necesitamos más sanciones, más embargo. Eso lo que hemos hecho por 60 años sin resultados.

Muchos estadounidenses creen que están en el deber de llevar soluciones y libertades a otros países. Mientras tanto el gobierno cubano reclama su derecho a resolver sus problemas sin interferencias extranjeras…

El presidente Trump dio ese discurso ante la ONU donde decía: “No estamos aquí para decirles a todo el mundo qué hacer en sus países” e inmediatamente comenzó a enumerar lo que él pensaba que las personas debían hacer en sus propios países.

Yo personalmente creo que está bien. Estados Unidos cree que tiene una responsabilidad de defender determinados valores e ideales. Y eso no quiere decir que todo el mundo vaya a seguir lo que decimos. Obviamente no lo hacen. China no está siguiendo nuestro ejemplo. Cuba no está siguiendo nuestro ejemplo. Pero creo que es nuestro imperativo moral intentarlo. No quiere decir que siempre estemos en lo correcto, nosotros cometemos muchos errores aquí. Pero creo que es importante que mostremos liderazgo.

Lo que hacemos tiene repercusión para todos alrededor del mundo. Desde la crisis financiera, guerras, diplomacia… Y entiendo que el gobierno cubano está haciendo un buen trabajo en no tomar nuestros consejos. Los cubanos no se cohíben tampoco al decirle a los Estados Unidos qué deberían hacer.

La razón por la que quería fundar Engage Cuba en primer lugar es porque estaba muy frustrado con este debate en las relaciones Cuba-Estado Unidos, donde todo estaba dominado por la extrema izquierda o la extrema derecha. Debería existir una aproximación más moderada, bipartidista, enraizada en los valores americanos, pero también en los intereses nacionales de Estados Unidos y el interés del pueblo cubano.

En Engage Cuba lo que queremos lograr no está exento de controversia. No es siempre bien visto por el gobierno cubano, por la izquierda, o por la derecha. Pero siento que si no levantas vuelo, no vas a lograr nada. Nuestro trabajo no es ser el mejor amigo de nadie, sino hacer algo que creemos es en el mejor interés de todo el mundo.

Las cosas toman tiempo. Somos muy optimistas. Estamos viendo mucho apoyo, sobre todo ahora con las elecciones para la conformación del próximo Congreso estadounidense y creo que se han tomado pasos significativos para mejorar las relaciones con Cuba.

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