Prensa Latina: ¿Qué efectos tendrían las nuevas medidas de EE.UU. contra Cuba?

Washington, 23 abr (Prensa Latina) Las medidas del Gobierno estadounidense contra Cuba podrían asestar nuevos golpes a la relación entre ambos países, al sector privado de la isla y a las empresas norteamericanas, considera hoy una coalición promotora del acercamiento bilateral.

Engage Cuba, agrupación que busca el fin del bloqueo impuesto por Washington contra el país caribeño hace casi 60 años, realizó un análisis sobre las consecuencias de las acciones anunciadas por la administración de Donald Trump el pasado 17 de abril, entre ellas, permitir la total aplicación del Título III de la Ley Helms-Burton.

Tal acápite posibilita a ciudadanos de Estados Unidos demandar en las cortes de esta nación a personas y entidades, incluso de terceros países, que inviertan en el territorio cubano en propiedades nacionalizadas tras el triunfo de la Revolución, el 1 de enero de 1959.

Engage Cuba señaló que no está claro cuántos juicios generará el Título III en la práctica, pues las condiciones del estatuto que rigen qué tipo de propiedad es elegible para un reclamo limitan la cifra de posibles demandas.


Bajo la Ley Helms-Burton no pueden ser sometidos a reclamos los bienes con valor inferior a los 50 mil dólares en el momento de la nacionalización, ni los que sean residenciales o estén relacionados con viajes legales a Cuba, apuntó la coalición.

Pero si, efectivamente, hay una avalancha de litigios resultantes de la activación del Título III, se cargará al sistema judicial de Estados Unidos y no se cumplirán sus objetivos, estimó el grupo.

El documento de Engage Cuba recordó que el país caribeño ha compensado a otros ciudadanos extranjeros por sus propiedades, 'pero la ruptura de los lazos diplomáticos entre Estados Unidos y Cuba en 1961 estancó la compensación para los norteamericanos'.

Negociar con el Gobierno cubano a través de canales diplomáticos de alto nivel hubiera tenido más probabilidades de lograr una compensación que las demandas del Título III, como sucedió con Canadá, España y otros países europeos, apuntó el texto.

Al evaluar el impacto de esta medida, el grupo añadió que también podrían tener efectos perjudiciales significativos en la relación entre los dos países, los negocios norteamericanos y los vínculos de Washington con sus aliados.

Como el Título III afecta a las compañías que actualmente operan en Cuba en propiedades nacionalizadas, así como aquellas que se benefician indirectamente de lo que Estados Unidos tilda de 'tráfico' con esos bienes, las empresas estadounidenses no están exentas de las posibles demandas.

En ese sentido, el documento afirmó que pueden enfrentar una gran cantidad de reclamaciones y estimó como poco probable que expandan sus operaciones en la mayor de las Antillas, a pesar de su pasado éxito en la isla.

A esas y otras posibles consecuencias se une que ya la Unión Europea declaró su intención de revivir el desafío contra el Título III ante la Organización Mundial del Comercio.

El resultado podrían ser medidas de represalia que permitan litigios contra firmas estadounidenses, además del riesgo de que esas tensiones pasen a otros aspectos de la cooperación bilateral de Washington con sus aliados.

Según lo anunciado por el asesor de Seguridad Nacional, John Bolton, Engage Cuba detalló como otra acción contra la isla que los nacionales de Estados Unidos ahora solo podrán enviar mil dólares por persona cada trimestre a quienes viven en Cuba en forma de donativos o remesas generales.

Debido a que tantos empresarios cubanos del sector privado o cuentapropistas dependen de las remesas de familiares y amigos en Estados Unidos, este cambio de política los obligará a encontrar un vehículo alternativo para obtener capital, alertó el análisis.

Este efecto, agregó, se da en un momento en que la reducción de los viajes de los norteamericanos ya asestó un gran golpe a los ingresos del sector privado cubano, expresó.

Otra medida dada a conocer por el ejecutivo de Trump es poner fin a las transacciones financieras de compañías y bancos cubanos en terceros países que indirectamente se realizaban a través del sistema bancario estadounidense.

Si se restablece la restricción que impide ese proceso, 'los bancos extranjeros incurrirán en multas por procesar las transferencias cubanas en dólares estadounidenses'.

Esta nueva regla se suma a una complicada red de sanciones financieras que desalientan a la comunidad empresarial global para que no invierta en Cuba, manifestó la coalición.

Asimismo, la intención de restringir los viajes no familiares a Cuba podría afectar aún más a los norteamericanos, quienes en la actualidad deben cumplir con alguna de las 12 categorías aprobadas para poder visitar la isla, pues no tienen permitido hacerlo libremente como turistas.

Según Engage Cuba, 'la administración podría optar por prohibir la mayoría de los viajes no familiares a Cuba mediante el cese de la aprobación de las licencias de la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) en la mayoría de las categorías autorizadas'.

Otra alternativa, estimó el grupo, sería que se requieran licencias específicas para todas las categorías, en las cuales la OFAC apruebe cada viaje caso por caso.

Si bien aún no conocemos el impacto total de las restricciones de viaje adicionales, cualquier intento de reducir el número de viajeros estadounidenses afectará negativamente al sector privado y la sociedad civil cubana, remarcó la organización.

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