Prensa Latina: Cuba, EE.UU., y las perspectivas con la nueva Cámara Baja

El nuevo liderazgo demócrata en la Cámara estadounidense de Representantes abre oportunidades para legislaciones favorables al acercamiento a Cuba, consideró el titular de una coalición que busca el fin del bloqueo a la Isla.

James Williams, presidente de Engage Cuba, destacó en entrevista con Prensa Latina que las elecciones de medio término de noviembre pasado resultaron históricas en muchos sentidos, particularmente en lo concerniente a que la fuerza azul posee el control de ese órgano desde el 3 de enero último.

Sabemos que hemos tenido el apoyo de una mayoría bipartidista en la Cámara Baja desde hace algunos años, pero el liderazgo previo había evitado que temas relacionados con el levantamiento de restricciones a Cuba llegaran al pleno para ser sometidos a votación, señaló.

De acuerdo con Williams, cuya agrupación se centra en abogar por leyes que pongan fin al cerco de casi 60 años, la necesidad de ampliar el comercio agrícola, la eliminación de restricciones de viajes y el restablecimiento del personal de las embajadas serán prioridades en este año.

Resaltó que a finales de 2018 el anterior Congreso estadounidense, como parte de la Ley Agrícola, avaló una enmienda sobre Cuba que forma parte del proyecto Ley de expansión de exportaciones agrícolas, encaminado a impulsar el comercio de productos del sector entre ambos países.

En específico, el apartado aprobado en diciembre dentro de la legislación agrícola permitirá a los productores norteamericanos utilizar dólares de promoción del mercado federal con el fin de dar a conocer sus productos en la nación caribeña.

La enmienda representó la primera vez desde 2001 que se dio luz verde en el Capitolio de Washington DC a una legislación relacionada con el acercamiento a Cuba, destacó el titular de la coalición.

Mediante la Ley Agrícola se da un nuevo mecanismo de financiación para que los agricultores y las asociaciones de comercio de Estados Unidos viajen al territorio vecino a construir relaciones y promocionar sus productos, explicó acerca del apartado sobre la mayor de las Antillas.

Sin embargo, Williams recordó que el resto de las propuestas de la Ley de expansión de exportaciones agrícolas todavía necesitan aprobación, por lo cual una parte importante de su trabajo en los meses venideros estará enfocada en ese asunto.

Una demanda clave de quienes desean un mayor intercambio de productos del sector entre ambos países es la posibilidad de contar con créditos para financiar el comercio, pues las limitaciones impuestas por el Gobierno estadounidenses obligan a la Isla a comprar en efectivo y por adelantado.

Ese tema, de acuerdo con el titular de Engage Cuba, tiene un gran respaldo bipartidista. 'Sabemos que es algo que apoya la presidenta de la Cámara Baja, la demócrata Nancy Pelosi, pero también muchos miembros republicanos que se han pronunciado a favor en el pasado'.

A ese asunto se suman los esfuerzos de la coalición y de muchos otros sectores y grupos en Estados Unidos para que se levanten las prohibiciones que impiden a los norteamericanos visitar la nación caribeña como turistas.

El proyecto Ley de libertad de viajar a Cuba continuará siendo una prioridad significativa, explicó Williams, quien lamentó el impacto negativo que tiene sobre el sector privado del país vecino la decisión del presidente estadounidense, Donald Trump, de imponer más obstáculos a las visitas a ese territorio.

Creo que también veremos intentos en el Congreso de presionar más a la administración con el fin de que restablezca el personal en las embajadas y tener una presencia diplomática más robusta, consideró.

Desde el otoño de 2017 la legación diplomática norteamericana en La Habana y la de la Isla en Washington DC permanecen con una reducción significativa de sus cuerpos por decisión del Departamento de Estado.

El Gobierno de Trump adoptó esa medida bajo el argumento de incidentes de salud reportados por funcionarios norteamericanos, de los que hasta el momento se desconocen causas o responsables, y diversas fuentes han criticado la politización de ese tema con el fin de empeorar las relaciones bilaterales.

Según Williams, también pueden esperarse nuevos llamados que pidan el fin del bloqueo y otras iniciativas legislativas en el área del comercio, y remarcó que en particular están muy expectantes con respecto a la Cámara Baja.

En ese sentido, valoró de forma muy positiva la labor que realiza el Grupo de Trabajo sobre Cuba en el Congreso, el cual está integrado por representantes como las demócratas Barbara Lee y Kathy Castor, y los republicanos Tom Emmer y Rick Crawford.

Con relación al Senado, indicó que aún cuentan con miembros claves para exponer los temas relacionados con Cuba, como es el caso del integrante de la fuerza azul Patrick Leahy, pero calificó de pérdida sensible el retiro de la Cámara Alta del republicano Jeff Flake.

Todavía tenemos la pregunta de quién continuará presionando a favor de las legislaciones sobre Cuba de forma tan fuerte como lo estuvo haciendo él. Hay otros senadores republicanos que apoyan el acercamiento y continuarán ahí, pero su pérdida se sentirá, pues él llevó mucha atención y esfuerzo al asunto, estimó.

Sobre el apoyo que poseen las acciones de acercamiento a Cuba en los diferentes territorios de Estados Unidos, Williams apuntó que una de las cosas más emocionantes es ver el continuo respaldo y creciente compromiso a nivel estatal.

Celebró la creación de casi una veintena de consejos estatales de Engage Cuba alrededor del país, y adelantó que durante las próximas cuatro semanas podrían crear uno en Nueva Jersey.

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El Nuevo Día: Estados Unidos quiere activar polémica ley y Cuba reacciona

Estados Unidos dejó ver la posibilidad de poner en ejecución una polémica sección de la Ley Helms-Burton que permitiría a ciudadanos estadounidenses demandar a ciertas empresas foráneas o personas privadas que hacen negocios en Cuba, una posibilidad que ha levantado una rabiosa reacción del gobierno cubano, por el alcance extraterritorial de la medida.

El Departamento de Estado anunció el miércoles que prorrogará por sólo 45 días la puesta en marcha del Título III de la Ley Helms-Burton, en lo que realiza una evaluación de la disposición, que nunca ha sido puesta en marcha por ningún presidente desde su aprobación en 1996.

Sistemáticamente, por más de 20 años, los presidentes estadounidenses (incluido el actual, Donald Trump, en 2017 y 2018) renovaron la suspensión del Título III cada seis meses, debido a diversos factores, como la complejidad de su puesta en ejecución por su extraterritorialidad, al malestar que provocaría entre diversos socios de Estados Unidos en Europa y América Latina, a la posibilidad de abrirle paso a un pleito en la Organización Mundial de Comercio y al hecho real de que Cuba no tendría ninguna obligación de cumplir con los dictámenes de las cortes estadounidenses.

El Título III establece que ciudadanos estadounideses pueden demandar a corporaciones foráneas o individuos que mantengan operaciones en instalaciones que fueron confiscadas o nacionalizadas por el gobierno cubano tras el triunfo de la Revolución en 1959.

La Ley Helms-Burton, que toma el nombre de sus autores, los entonces senadores Jesse Helms y Dan Burton, aplica sanciones a empresas foráneas que mantienen operaciones en Estados Unidos y que, a la vez, hacen negocios con Cuba de manera directa o mediante terceros países.  

Presionado por los congresistas cubano-americanos, el Departamento de Estado ha roto por primera vez con ese patrón y dejado ver que la prórroga responde a que Trump dará el paso de activar por primera vez ese polémico título de la ley.

“Esta extensión nos permitirá realizar una cuidadosa revisión sobre la ruta correcta para poner en acción el Título III a la luz de los intereses nacionales de los Estados Unidos y los esfuerzos por acelerar una transición hacia la democracia en Cuba, e incluir elementos tales como la brutal opresión del régimen contra los derechos humanos y las libertades fundamentales y su inexcusable apoyo a los regímenes cada vez más autoritarios y corruptos de Venezuela y Nicaragua”, dijo el Departamento de Estado en una declaración.

“Alentamos a cualquier persona que hace negocios en Cuba a reconsiderar sus operaciones si están traficando en propiedad confiscada y apoyando a esta dictadura”, agregó.

La activación de este recurso sería letal para el desarrollo de la economía cubana, que aspira a incrementar la inversión extranjera y las iniciativas privadas como motores de su desarrollo. Un escenario como este crearía incertidumbre y desalentaría a los potenciales inversores, quienes tomarían distancia para evitar largos y costosos pleitos legales.

La estrategia de Estados Unidos estriba en asfixiar económicamente a la isla y provocar un cambio de sistema y mayores libertades civiles, lo cual no ha sucedido en 60 años, pues usualmente las medidas acaban ahogando a los cubanos de pie, no a la dirigencia, y la población entonces cierra filas con su gobierno.

“Si la Administración busca un avance de los intereses de Estados Unidos y en los derechos humanos en Cuba, iniciar el Título III tendría el efecto contrario. No sólo lesionaría la comunidad de negocios de Estados Unidos y al naciente sector privado cubano, sino que daría a nuestros enemigos un enclave enorme en la región y enojaría a nuestros aliados más cercanos. Putin y los línea dura del gobierno Cubano son los que ganarían más con el Título III”, expresó la organización Engage Cuba en un comunicado.

Las autoridades cubanas reconocen la seriedad del asunto y rechazaron con vehemencia los vientos que soplan desde Washington, los cuales recrudecerían el bloqueo o embargo económico contra la isla, la que atraviesa por serios problemas de liquidez desde el 2017.

“No permitiremos el chantaje político”, dijo en Twitter el presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel. “Tenemos razones y verdades suficientes y legítimas para enfrentar tanta hostilidad y desprecio... Cuba rechaza enérgicamente esta nueva provocación injerencista, amenazadora, prepotente, violatoria del derecho internacional. El gobierno de EE.UU. demuestra su desprecio hacia el resto del mundo”.

Las autoridades cubanas emitieron una declaración de rechazo al anuncio hecho por el Departamento de Estado.

“El gobierno del presidente Donald Trump amenaza con dar un nuevo paso que reforzaría, de manera peligrosa, el bloqueo contra Cuba violaría flagrantemente el Derecho Internacional y atacaría directamente la soberanía y los intereses de terceros países”, dice la declaración cubana. “Cuba rechaza esa amenaza del modo más enérgico, firme y categórico. La asume como un acto hostil de extrema arrogancia e irresponsabilidad, a la vez que repudia el lenguaje irrespetuoso y calumnioso del mensaje público del Departamento de Estado”, agregó.

El gobierno cubano estima que el Título III provocaría que “cualquier cubano y cada comunidad del país verían cómo se presentan ante tribunales de los Estados Unidos demandas por la propiedad de la vivienda que ocupan, el centro de trabajo donde laboran, la escuela a la que asisten sus hijos, el policlínico donde reciben atención médica, los terrenos sobre los que se edifican sus barrios; y podrán constatar la pretensión de usurparnos a los cubanos la riqueza del país”.

El escrito señala que de activarse el Título III, el diálogo que mantienen ambos países, y que se inició bajo la administración de Barack Obama para conseguir un acuerdo que liquide las reclamaciones y compensaciones mutuas entre los dos vecinos, sería insostenible.

Cuba recordó que el Tribunal Popular Provincial de La Habana, el 2 de noviembre de 1999, declaró “con lugar” la demanda contra el Gobierno de los Estados Unidos por “Daños Humanos” y “lo sancionó a reparar e indemnizar al pueblo cubano en la cuantía de 181,100 millones de dólares y, el 5 de mayo de 2000, también por Daños Económicos ocasionados a Cuba y lo sentenció por valor de 121,000 millones de dólares”.

El Ministerio de Relaciones Exteriores reiteró la disposición de Cuba de hallar una solución a las reclamaciones y compensaciones mutuas, un tema que se resolvió con todos los países que fueron objeto de nacionalizaciones en el proceso revolucionario, menos con Estados Unidos, cuyos nacionales rechazaron en su momento las condiciones impuestas por el gobierno cubano y sostienen que todavía tienen derecho a sus propiedades en la isla.

“Es sabido que todas las nacionalizaciones de propiedades extranjeras, incluidas las estadounidenses, contemplaron en ley un compromiso de compensación, que el gobierno de los Estados Unidos se negó incluso a discutir, mientras sí fue asumido por los gobiernos de los reclamantes de otros países, todos los cuales disfrutaron de debida compensación”, indica la declaración.

El gobierno cubano sostuvo que de iniciarse algún pleito en su contra considerará la reclamación como “nula” y que Cuba “se reserva el derecho de responder oportunamente a esta nueva agresión”.

En 45 días, exactamente el viernes, 1 de marzo, se verá el próximo capítulo de esta novela.

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Cuba Debate: ¿Qué cambia la enmienda sobre Cuba en la Ley Agrícola 2018 de Estados Unidos?

Si bien todavía resta el visto bueno del presidente Donald Trump para que la Ley Agrícola del 2018 entre en vigor, existen muchas expectativas por la aprobación en el Congreso estadounidense de una enmienda favorable al comercio con Cuba.

“Representa la primera legislación aprobada en relación con Cuba en 17 años”, dijo a Cubadebate Paul Johnson, presidente de la Coalición Agrícola EE.UU.-Cuba (Usacc, por sus siglas en inglés).

Johnson, quien lidera un grupo bipartidista de más de 60 asociaciones, empresas y funcionarios electos de 17 estados norteamericanos que abogan por la normalización de los intercambios agrícolas con la mayor de las Antillas, considera la introducción de la enmienda como un hecho de gran significación.

“Da a los grupos de productores agropecuarios la capacidad de ir más allá de los intercambios informativos cuando se trabaja con compradores cubanos”, explicó. “Sujeto a la discreción del Secretario de Agricultura, ahora podemos usar estos fondos para investigación, promoción, mercadeo y educación. Eso es mucho más amplio”.

EL presidente de la Usacc destaca el origen de los fondos que se liberarían para la promoción de negocios. “No son fondos privados, sino federales, que estaban prohibidos para ser utilizados en Cuba”, dijo.

El texto de la enmienda introducida por el Senado a la Ley Agrícola destraba en específico el uso de los programas para el Desarrollo del Mercado Exterior (FMD) y el Acceso al Mercado (MAP), que se utilizan para promover la venta de productos agrícolas estadounidenses a nivel internacional.

Una de las quejas de los empresarios estadounidenses a la hora de hacer negocios con Cuba eran las limitaciones para darse a conocer en la Mayor de las Antillas y poder competir en igualdad de condiciones con los productores de otros países.

La enmienda no cambia las limitaciones para Cuba

Sin embargo, el alcance de la enmienda está limitado al área de la promoción de los negocios y no toca las principales problemáticas que tiene Cuba para hacer efectivas las compras, que forman parte de la aplicación del bloqueo económico, financiero y comercial.

Asimismo, el acápite del texto de la Ley Agrícola deja claro que en ningún caso “los fondos pueden ser usados en contravención de las directivas del Memorando Presidencial de Seguridad Nacional titulado Fortalecimiento de la Política de los Estados Unidos hacia Cuba y anunciado por el Presidente el 16 de junio del 2017 en Miami”.

Ese día, Trump se rodeó de la ultraderecha anticubana de Florida para anunciar un recrudecimiento de la aplicación del bloqueo y medidas para limitar los viajes entre los dos países.

“La enmienda no tiene nada que ver con permitir el financiamiento de las exportaciones a Cuba o los cambios a la ley de efectivo por adelantado”, aclaró Johnson.

A partir de la legislación aprobada durante el mandato del demócrata Bill Clinton en el año 2000 para permitir la venta de alimentos a Cuba, los negocios quedaron condicionados de manera onerosa a los pagos por adelantado y sin acceso a servicios crediticios, algo que no tiene referente en el mercado agrícola a nivel internacional.

Johnson considera que la Ley Agrícola 2018 “no era el medio correcto” para introducir esos cambios.

Sin embargo, existen otros proyectos legislativos en marcha que buscan corregir las desviaciones en el comercio y cuyo apoyo bipartidista va en aumento.

Uno de ellos lo lleva adelante el congresista republicano por Arkansas, Rick Crawford, con el objetivo de permitir el acceso de Cuba a crédito.

En un reciente viaje a La Habana, Crawford anunció que se dispone a introducir una vez más la Ley de Exportaciones Agrícolas a Cuba y espera que la mayoría demócrata en la Cámara de Representantes genere “aún más apoyo” a la medida.

A pesar de todas las limitaciones, en los últimos 15 años Cuba ha invertido más de cinco mil millones de dólares en compras de productos norteamericanos de este rubro, de acuerdo con cifras del Cuba Trade y el Economic Council.

Según la Oficina de Presupuesto del Congreso y un estudio de Engage Cuba, el levantamiento de las prohibiciones actuales ahorraría a los contribuyentes norteamericanos 690 millones de dólares en 10 años.

La Ley Agrícola 2018 tuvo un largo recorrido legislativo y enfrentó en el camino la resistencia de los legisladores cubanos que se oponen a cualquier tipo de acercamiento con La Habana.

La enmienda se originó en el Senado donde fue aprobada. Luego entró en una “conferencia” en la que tanto la Cámara de Representantes como el Senado fusionaron los dos diferentes textos en uno solo.

Luego ese proyecto de ley “consensuado” regresó al Senado para su aprobación, con una votación de 83-17. También fue enviado a la Cámara donde pasó 369-47. Ahora va al escritorio del presidente Trump, donde resulta probable que lo firme como ley.

El arrollador margen de victoria en el Senado contrasta con la posición del senador Marco Rubio, quien aseguró en junio pasado que bloquearía cualquier enmienda o proyecto de ley que favoreciera el comercio agrícola con Cuba.

“He decidido bloquear la adición de cualquier nueva enmienda al proyecto de ley agrícola (Farm Bill) hasta que se acepte la enmienda de (Ted) Cruz para evitar el uso de dinero de los contribuyentes para promociones en Cuba o mi enmienda, que prohíbe se emplee dinero de los contribuyentes en negocios propiedad de los militares cubanos”, escribió Rubio en su cuenta en la red social Twitter.

Si bien Rubio mantuvo su negativa y estuvo entre los 17 que votaron negativamente en el Senado, Ted Cruz y Bob Menéndez terminaron por aceptar la legislación con la enmienda sobre Cuba.

“La votación del 12 de diciembre en el Senado de los EE.UU. sobre el “Farm Bill” (Ley Agrícola) es que los tres senadores ultraderechistas de origen cubano, que se caracterizan por obstaculizar de plano cada cosa que tenga algo relacionado con Cuba, en esta ocasión se dividieron. Bob Menéndez (Demócrata – New Jersey) y Ted Cruz (Republicano – Texas) votaron a favor, mientras que Marco Rubio (Republicano – Florida) lo hizo en contra”, opinó el analista y asiduo colaborador de Cubadebate, José R. Oro.

Incluso Ted Cruz, dijo, cambió su voto con respecto a lo expresado en las deliberaciones del Senado sobre esta ley en el pasado mes de junio, donde se oponía.

“Se empieza a agrietar la ultraderecha anticubana y ese proceso va a seguir. No es lo mismo explicar su voto a la gente de la Florida que al sector agrícola de Texas o de New Jersey”, agregó.

“Si les dicen a sus electores de estos últimos dos estados (donde esta ley de 867,000 millones de USD tiene una enorme importancia) que votaron en contra porque hay una clausula positiva para Cuba, como decimos en la Isla, se los comen vivos”, de acuerdo con Oro.

“Así veremos cómo se irán agrietando y desuniéndose los grupos políticos sobre todo en el Congreso de los EE.UU. que han fomentado el cruel Bloqueo anticubano”, concluyó.

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El Nuevo Día: Trump da paso a productos agrícolas hacia Cuba

En una movida que va en contra de su política de endurecimiento hacia Cuba, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, firmó una ley agrícola que incluye una disposición para permitir el uso de recursos estadounidenses en el mercado cubano, una medida que es contraria al embargo implantado por el país desde principios de los años sesenta del pasado siglo.

Trump firmó el jueves la Ley de Perfeccionamiento Agrícola de 2018, una legislación bipartita que buscar transformar competitivamente dicho sector de la economía de Estados Unidos, pero que incluye un apartado que permitirá a los productores agrícolas estadounidenses utilizar los dólares provenientes del gobierno federal para hacer exportaciones a Cuba.

Esta es la primera ley en casi 20 años que revierte parte del embargo estadounidense a Cuba. Una ley del año 2000 permitió la venta de alimentos estadounidenses en la isla, pero sólo mediante de pago adelantado y por efectivo.

“Esta es una victoria importante para los agricultores estadounidenses, y les posibilitará competir en unas bases más justas a la hora de vender nuestros productos agrícolas a Cuba”, dijo James Williams, presidente de Engage Cuba, una coalición de compañías y organizaciones privadas que buscan poner fin al embargo.

“Esto es una lección para los cubano-americanos de línea dura que se han aferrado a una política fallida de aislamiento durante los últimos 56 años. Los agricultores estadounidenses son los mejores del mundo, y es una burla que nuestras leyes arcaicas les hayan impedido abrir nuevos mercados tan cerca de nuestras costas”, agregó Williams, cuya organización encabezó el cabildeo a favor de la medida.

La disposición fue colocada en el proyecto por la senadora demócrata Heidi Heitkamp, de Dakota del Norte, y fue aprobada por ambas cámaras la semana pasada con amplio apoyo bipartidista.

Según los datos de Engage Cuba, la isla hace importaciones anuales de productos agrícolas con valor de 1,800 millones de dólares, pero pocos de ellos van al mercado estadounidense, que requiere pago por adelantado y en efectivo.

Los agricultores estadounidenses podrían beneficiarse de la venta de aves de corral, soya, harina, productos lácteos, frutas, fertilizantes, entre otros. Mediante la nueva disposición, los agricultores podrán vender a Cuba y utilizar recursos de promoción agrícola como “moneda”, en lugar de préstamos u otro tipo de financiemiento.

La sección fue incluida en la ley luego de que un grupo de más de 60 asociaciones agrícolas, de negocios y funcionarios de 17 estados enviaron una carta a los líderes de los comités congresionales pidiendo su respaldo.

“Los agricultores dependen únicamente del comercio para vender sus productos, mantener a sus familias y desarrollar sus negocios. Y con la aprobación de nuestra enmienda en el Proyecto de Ley Agrícola de 2018, estamos a un paso más cerca de dar a los productores de cultivos y ganado una posición más sólida en el mercado cubano, así como mayores oportunidades para las exportaciones”, dijo la senadora senadora Heidi Heitkamp, autora de la iniciativa.

“Cuba es un comprador natural de muchos productos oriundos de Dakota del Norte, tales como guisantes, lentejas, y frijoles comestibles secos. Esta enmienda reconoce el potencial de Cuba como socio comercial confiable y brinda a los agricultores las herramientas necesarias para incrementar la demanda de sus productos en la isla”, agregó.

El senador John Boozman, republicano por Arizona, indicó que “el incremento de las oportunidades para el comercio agrícola entre Cuba y los Estados Unidos constituye una victoria para los agricultores estadounidenses. Fomentar su capacidad de promover sus productos y crear relaciones en un mercado que importa el 80 por ciento de sus alimentos es exactamente lo que hay que hacer”.

En el sector empresarial, la oportunidad ha sido recibida con los brazos abiertos, por el potencial que tiene.

Betsy Ward, director general de la organización “USA Rice”, indicó que “Cuba fue en un momento el principal mercado para el arroz cultivado en los Estados Unidos, importando más de 200,000 billones de toneladas al año. Con las actuales interferencias en el comercio, y la economía agrícola sufriendo de excesivos años de descenso en sus precios, permitir el uso de los dólares de promoción de exportaciones para construir relaciones en Cuba representa un significativo primer paso hacia reconquistar nuestra presencia en Cuba”.

Vince Peterson, presidente del “U.S. Wheat Associates”, aplaudió el logro y señaló que sus representados esperan que “el creciente apoyo público y del Congreso a un comercio más abierto con Cuba, incluyendo la oportunidad de usar el financiamiento para conducir actividades de desarrollo del mercado, conlleve al final del embargo de los Estados Unidos en algún momento. Cuba es una nación que hace relevantes importaciones de trigo y nuestros agricultores pueden suministrarle trigo de alta calidad a un precio inferior del que Cuba paga actualmente para importar este producto de Canadá y de Europa”.

Esta es la segunda medida avalada por Trump en lo que va de semana. Antes se anunció que el Departamento del Tesoro otorgó una licencia a “Major League Baseball” para firmar un acuerdo que permite el libre flujo de peloteros cubanos con la Federación Cubana de Béisbol.

Ambas medidas ocurren en un momento en que Trump había cambiado la política hacia la isla y recrudecido las medidas de control económico, sobre todo, en el turismo.

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Telemundo/NBC: EEUU recurre a la investigación militar y médica para resolver los "ataques de salud" a diplomáticos

WASHINGTON - En los últimos días del verano, el subsecretario de Estado John Sullivan fue enviado sigilosamente a una clínica cerebral de Pennsylvania para investigar por sí mismo lo que los médicos del gobierno habían descrito: diplomáticos y espías estadounidenses padecen una misteriosa serie de dolencias.

Durante dos años, la comunidad de inteligencia de EEUU y los investigadores del FBI intentaron resolver un sorprendente misterio internacional sobre quién o qué está atacando a sus diplomáticos en el extranjero.

Lo que los investigadores presentaron a Sullivan a fines de agosto no respondió esa pregunta. Pero durante cuatro horas y un almuerzo de trabajo, los neurólogos e investigadores le mostraron cómo rastreaban las moléculas de agua que viajan a través del sistema nervioso central para crear mapas computarizados que confirman que el daño a los cerebros de empleados estadounidenses es real.

Expertos médicos en cuatro estados y funcionarios de al menos siete agencias federales de EEUU ahora están participando activamente en el caso, incluidos la Marina, los Institutos Nacionales de Salud y los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades. Se unen a otros funcionarios de la CIA, el Departamento de Estado y gobiernos aliados que han estado buscando un culpable desde que los diplomáticos y espías de Estados Unidos que sirvieron en Cuba y luego en China comenzaron a escuchar sonidos extraños y enfermaron a fines de 2016.

Ahora que el gobierno está desplegando sus brazos de investigación militar y médica, los costos de investigación y tratamiento han ascendido a decenas de millones de dólares, según explican los funcionarios de Estados Unidos a NBC News.

El misterio ha pesado mucho en los pacientes, sin saber si se recuperarán completamente y cómo se verá afectada su salud a largo plazo. Algunos todavía pasan gran parte de su tiempo entre médicos y citas de rehabilitación mientras luchan con problemas visuales, auditivos y cognitivos. Otros han intentado seguir adelante con sus vidas o han comenzado nuevas publicaciones en el extranjero, incluso mientras exigen información y responsabilidad de EEUU.

La falta de respuestas también ha tenido un efecto profundo en los lazos de Estados Unidos con Cuba, que apenas comenzaban a repararse en 2016 después de medio siglo de distanciamiento, y ha puesto a los Estados Unidos en alerta máxima por la posibilidad de ataques similares en otros lugares.

La Embajada de los Estados Unidos en La Habana está operando solo a una capacidad parcial y la CIA ha tenido que cerrar su estación allí, dijeron los funcionarios, privando a Estados Unidos de una fuente de información clave, ya que la isla se encuentra en medio de un cambio histórico en el liderazgo.

A medio mundo de distancia, en China, cerca de 70 diplomáticos estadounidenses y sus familias que prestan servicios en el país han sido sometidos a pruebas en los últimos meses, en medio de preocupaciones de que también podrían haber sido afectados por ataques a la salud, dijeron funcionarios del Departamento de Estado.

Estos se suman a otros 300 que fueron sometidos a pruebas en China a principios de este año después de que Estados Unidos informara que estaba "confirmado médicamente" que una de sus empleadas en Guangzhou tenía los mismos síntomas que los casos de Cuba.

En otros países donde sirven los diplomáticos de Estados Unidos, también se han sometido a prueba algunas decenas más de empleados. Se les ha administrado la prueba de lesión cerebral adquirida, o ABIT, desarrollada por EEUU para detectar ataques de salud. Pero los funcionarios no identificaron a esos países ni dijeron qué motivó las preocupaciones.

"Hasta la fecha, cada informe ha sido cuidadosamente evaluado y no ha habido nuevos incidentes que sean motivo de preocupación", señaló el Departamento de Estado. "El examen médico está disponible en todo el mundo para el personal de la embajada que pueda plantear una preocupación".

Desde que comenzaron los incidentes en 2016 en Cuba, se ha confirmado que 26 trabajadores estadounidenses que prestaron servicios allí y una docena de canadienses se vieron afectados por lo que EEUU llama "ataques dirigidos contra la salud" de una fuente desconocida.

Cuba niega rotundamente cualquier conocimiento o participación en los ataques. Un diplomático estadounidense en China que reportó extraños sonidos y sensaciones se confirmó en 2018 que tenía los mismos síntomas. Los incidentes causaron cambios en la audición, el equilibrio y la cognición junto con una lesión cerebral traumática leve.

En medio de la lentitud de la investigación del FBI, la administración Trump recurrió al Departamento de Defensa para intentar recrear la tecnología que dañó a los estadounidenses. El Departamento de Desempeño de Combatientes de Guerra "Código 34" de la Oficina de Investigación Naval ha estado investigando cómo las diferentes fuentes de energía afectan al cuerpo humano y específicamente a la cabeza.

"Hay varios proyectos de investigación en curso en el ejército", dijo en una entrevista el Dr. Michael Hoffer, ex médico militar que primero evaluó a los pacientes de Cuba. "Esta investigación nos llevará a una solución, pero tenemos que apoyar esa investigación".

Hoffer y sus colegas, incluso en la Universidad de Pittsburgh, informaron a los funcionarios del Pentágono sobre sus hallazgos y respaldan la investigación de la Marina. En relación con esa investigación, los registros de gastos federales muestran que la Marina también otorgó $ 363,000 este año en subvenciones a la Universidad de Pittsburgh para estudiar cómo las ondas electromagnéticas o de sonido interactúan con el cráneo, incluida la forma en que los cambios de líquido en la cabeza pueden formar ondas de presión en forma de burbujas que podrían afectar varias partes del cerebro.

La Oficina de Investigación Naval declinó hacer comentarios.

Mientras tanto, en los Institutos Nacionales de la Salud en Bethesda, Maryland, los médicos y científicos del gobierno están desarrollando un estudio de investigación clínica a profundidad para tratar de comprender qué ha ocurrido con los cuerpos de los diplomáticos y cuánto durarán los síntomas.

Los pacientes se someten a cinco días completos de pruebas de varios sistemas corporales para aprender más sobre cómo interactúan con el cerebro. Se espera que el estudio incluya grupos de control y esté a la espera de la aprobación de la Junta de Revisión Institucional.

Un programa separado está en marcha en el CDC, que está estudiando los incidentes como un riesgo para la salud pública. La agencia está trabajando para crear una “definición de caso” formal para la enfermedad, incluidos los factores de riesgo y una lista completa de síntomas comunes, que se utilizará para realizar un mejor seguimiento de su propagación. Los epidemiólogos de los CDC viajaron a China este año para recopilar datos de los trabajadores y familiares en Estados Unidos que se quejaron de síntomas neurológicos, dijeron los funcionarios.

Y en la Universidad de Pennsylvania, donde EEUU está enviando a sus pacientes para recibir tratamiento, los médicos han propuesto al gobierno crear una clínica para lesiones cerebrales que les permita analizar rápidamente cualquier brote en algún lugar del mundo. En la actualidad, los médicos de solo tienen capacidad para realizar menos de ocho evaluaciones integrales a la semana cuando un diplomático es enviado desde el extranjero.

Sullivan viajó a Filadelfia el 28 de agosto para discutir personalmente los ataques de salud con los médicos y revisar sus últimos hallazgos médicos. Y en el Congreso, los legisladores han tomado un renovado interés en el caso, pues el personal demócrata y republicano del Comité de Asuntos Exteriores de la Cámara de Representantes se reunió recientemente con los estadounidenses que viajaron desde China después de un informe de NBC News sobre su situación.

Mientras tanto, el deterioro de los vínculos de Estados Unidos con Cuba se ha visto agravado por las medidas del presidente Donald Trump para reforzar la aplicación de sanciones de larga data. Después de que se enfermó el primer grupo de diplomáticos en Cuba, Estados Unidos emitieron una advertencia de viaje a Cuba, retiraron a la mayoría de sus diplomáticos de La Habana y ordenaron que salieran todos los familiares de los diplomáticos.

Así que, durante más de un año, la embajada ha estado operando con un personal mínimo y ha dejado de prestar servicios esenciales, como la emisión de visas para los cubanos que desean visitar EE.UU. Los que desean obtener una visa deben viajar a la embajada estadounidense en otros países, aumentando significativamente el costo y el tiempo involucrado.

La Embajada de Cuba en Washington no respondió a las solicitudes de comentarios. Pero James Williams, presidente del grupo Engage Cuba, con sede en Estados Unidos, dijo que la situación estaba afectando a los cubanos y los cubanoamericanos.

"Estas familias que no se ven, empresas que no están creciendo como resultado y viven divididas sin una solución realmente buena y sin perspectivas en el horizonte para una solución", dijo Williams. "Es simplemente insostenible".

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OnCuba: Trump aprueba ley que beneficia exportaciones agrícolas a Cuba

El presidente Donald Trump firmó hoy la Ley Agrícola de 2018 de Estados Unidos con una provisión especial que anula parte del bloqueo a Cuba por primera vez en casi 20 años.

La provisión permite a agricultores estadounidenses el acceso a subvenciones federales en dólares del Departamento de Agricultura para promocionar sus exportaciones a Cuba, aunque no toca otras áreas que impiden un libre comercio entre los dos países.

La falta de financiamiento de las exportaciones a Cuba debido a la ley de “efectivo por adelantado” todavía limita las compras de productos estadounidenses por parte de la isla.

Las nuevas subvenciones aprobadas, bajo el Programa de Acceso al Mercado (MAP, por sus siglas en inglés) y el programa de Desarrollo del Mercado Exterior (FMD), ambos del Departamento de Agricultura, ayudan a los agricultores estadounidenses a compensar los costos de la comercialización en el extranjero.

La disposición incluida, así como el aumento del comercio agrícola entre los Estados Unidos y Cuba en general, fue parte de las prioridades legislativas de la coalición bipartidista Engage Cuba para el 115º Congreso.

“Esta es una victoria importante para los agricultores de Estados Unidos, y les permitirá competir en igualdad de condiciones para vender nuestros productos agrícolas a Cuba”, dijo James Williams, presidente y fundador de Engage Cuba a través de un comunicado.

“Es una derrota para los partidarios cubano-estadounidenses que se han aferrado a una política de aislamiento fallida durante los últimos 56 años”, dijo Williams.

Desde la Florida, el senador republicano Marco Rubio había expresado su desacuerdo con la ley y su voto en contra.

Según explica el comunicado de Engage Cuba, la disposición, presentada por la senadora Heidi Heitkamp (D-ND), fue aprobada por ambas cámaras del Congreso la semana pasada con amplio apoyo bipartidista.

La enmienda MAP / FMD del Senador Heitkamp es parte de la Ley de Expansión de Exportaciones Agrícolas del Senado (S.275), que también eliminaría las restricciones a la financiación privada de las exportaciones agrícolas estadounidenses a Cuba si se aprobara.

Una ley de sanciones de 2000 exime a las ventas de alimentos del embargo estadounidense, pero impide que los vendedores estadounidenses ofrezcan términos de financiamiento o crédito a los compradores cubanos y prohíbe la asistencia a la exportación financiada por los contribuyentes para las ventas a Cuba.

El proyecto de ley agrícola de 2018 deroga la prohibición de asistencia a la exportación al permitir el uso de dólares MAP / FMD en Cuba.

También se consideró una disposición para eliminar completamente las restricciones de financiamiento agrícola en Cuba, pero finalmente no se incluyó, a pesar del apoyo de los miembros del Comité de Agricultura de la Cámara de Representantes y de los grupos nacionales de productos básicos, explica el comunicado de Engage Cuba.

La senadora demócrata Heidi Heitkamp de North Dakota comentó que los agricultores y ganaderos dependen del comercio para vender sus productos, apoyar a sus familias y hacer crecer sus negocios.

“Con la aprobación de nuestra enmienda bipartidista en la Ley Agrícola de 2018, estamos un paso más cerca de brindarles a los productores de cultivos y ganado una mayor presencia en el mercado cubano y mayores oportunidades de exportación”, dijo Heitkamp.

El congresista republicano Rick Crawford, de Arkansas dijo que aplaudía a sus colegas del Senado por incluir la disposición en el proyecto de ley que finalmente fue aprobado. “La enmienda Heitkamp es un primer paso importante hacia la exportación de productos agrícolas estadounidenses a Cuba. Esperamos poder aprovechar este impulso en el 116 ° Congreso“, dijo.

Crawford, en una visita reciente a Cuba, dijo que su prioridad con respecto al tema era “levantar las prohibiciones de crédito que existen para las empresas y entidades cubanas”. Para eso, dijo, insistirá en presentar una Ley de Exportaciones Agrícolas a Cuba el próximo año.

Por su parte, el senador republicano John Boozman, también de Arkansas, dijo que el aumento de oportunidades para el comercio agrícola entre Cuba y los Estados Unidos es una victoria para los agricultores estadounidenses.

“Mejorar su capacidad para promover sus productos y construir relaciones en un mercado que importa casi el 80 por ciento de sus alimentos es exactamente lo que hay que hacer, particularmente teniendo en cuenta los desafíos a los que se ha enfrentado la industria agrícola, y espero aprovechar este impulso para lograr oportunidades de comercio aún mayores que benefician a ambas naciones”, comentó Boozman.

Cuba importa 1.8 mil millones de dólares en productos agrícolas anualmente, de los cuales solo un pequeño por ciento proviene de los Estados Unidos debido al requisito de pagar con efectivo solamente.

La apertura de los mercados cubanos a productores de aves de corral, soja, trigo y lácteos podría proporcionar un impulso a la agroindustria estadounidense y a la vez suplir a Cuba con productos básicos y de primera necesidad que escasean en la isla.

En septiembre, un grupo bipartidista de más de 60 asociaciones agrícolas, empresas y funcionarios electos de 17 estados envió una carta a los líderes de los Comités de Agricultura de la Cámara de Representantes y el Senado para instar a la inclusión de ambas disposiciones comerciales de Cuba en el proyecto de ley agrícola final.

La Oficina de Presupuesto del Congreso determinó en julio que incluir el proyecto de ley de financiamiento agrícola completo habría ahorrado a los contribuyentes estadounidenses 690 millones de dólares en 10 años

“Una vez, Cuba fue el principal mercado para el arroz cultivado en los Estados Unidos, importando más de 200,000 toneladas métricas de arroz al año. Con las actuales interrupciones comerciales, y la economía agrícola de los EE. UU. sufriendo de años sucesivos de disminución de los precios, permitir el uso de dólares federales para la promoción de exportaciones para establecer relaciones en Cuba es un primer paso importante para recuperar nuestra presencia en Cuba”, dijo Betsy Ward, presidenta de la compañía USA Rice.

“Esperamos con interés trabajar con la Administración para implementar programas de promoción del mercado en Cuba y continuaremos presionando para que se adopten medidas que permitan a los cubanos comprar a crédito arroz cultivado en los Estados Unidos, un paso importante para normalizar las relaciones comerciales y recuperar el mercado cubano”, concluyó.

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Prensa Latina: Aplauden disposición sobre Cuba en ley agrícola de Estados Unidos

La coalición Engage Cuba aplaudió hoy la promulgación de la ley agrícola 2018, la cual incluye una disposición que permitirá a los productores estadounidenses utilizar programas de promoción de mercado en la isla caribeña.

El presidente norteamericano, Donald Trump, firmó la legislación este jueves luego de que fuera aprobada la semana pasada por las dos cámaras del Congreso tras meses de negociaciones.

La coalición, que promueve el levantamiento del bloqueo impuesto por Washington contra el país antillano, indicó en un comunicado que esta es la primera ley que deroga parte de ese cerco en más de 20 años.

De acuerdo con Engage Cuba, la disposición sobre Cuba codifica la capacidad de los agricultores estadounidenses que reciben subvenciones de promoción de mercado del Departamento de Agricultura para dirigir esos fondos hacia la comercialización de sus productos en Cuba.

Tales subvenciones, bajo los programas de Acceso al Mercado y el de Desarrollo del Mercado Exterior, ayudan a los agricultores norteamericanos a compensar los costos de la comercialización en el extranjero, precisó el texto.

James Williams, presidente del grupo, que reúne a empresas y organizaciones estadounidenses favorables a levantar las sanciones contra la nación caribeña, consideró que esta medida es una victoria importante para los agricultores.


A decir del titular, la enmienda sobre la mayor de las Antillas es una reprimenda para los cubanoamericanos de línea dura que se han aferrado a una política fallida de aislamiento durante los últimos 56 años.

'Los agricultores estadounidenses son los mejores del mundo, y es una burla que nuestras leyes arcaicas les hayan impedido abrir nuevos mercados tan cerca de nuestras costas', dijo Williams.

Esta enmienda, presentada por la senadora demócrata Heidi Heitkamp, es parte del proyecto Ley de Expansión de Exportaciones Agrícolas, introducido por la legisladora con el fin de eliminar las restricciones actuales a la financiación privada de las exportaciones agrícolas a Cuba.

Una normativa de sanciones del año 2000 permite la venta de alimentos a la nación antillana a pesar del bloqueo, pero exige que ese país pague por adelantado y en efectivo, e impide a los vendedores norteamericanos ofrecer términos de financiamiento o crédito a los compradores de la isla.

Según Engage Cuba, para la ley ratificada hoy también se consideró una disposición destinada a eliminar completamente las restricciones al financiamiento agrícola en Cuba, que finalmente no fue incluida a pesar del ardiente apoyo de los miembros del Comité de Agricultura de la Cámara de Representantes y de grupos nacionales de productos básicos.

La coalición recordó que en septiembre pasado más de 60 asociaciones agrícolas, empresas y funcionarios electos de 17 estados enviaron una carta a los líderes de los comités de Agricultura de la Cámara Baja y el Senado para instar a la inclusión de ambas disposiciones comerciales sobre Cuba.

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Prensa Latina: Manifiestan nuevo apoyo a acuerdo entre Cuba y béisbol estadounidense

Washington, 21 dic (PL) Diversos sectores estadounidenses expresaron nuevas muestras de apoyo al acuerdo anunciado la víspera entre la Federación Cubana de Béisbol y las Grandes Ligas norteamericanas de ese deporte.

El convenio es una victoria para los jugadores y los fanáticos de los deportes en ambos países, escribió en la red social Twitter el miembro demócrata de la Cámara de Representantes Eliot Engel.

Al permitir que los peloteros cubanos firmen con los equipos de Estados Unidos sin obligarlos a desertar, finalmente se pondrá fin a la horrible trata de personas, consideró James Williams, presidente de la coalición Engage Cuba, a favor del fin del bloqueo de Washington contra la isla caribeña.

Según apuntó Williams en un comunicado, el pacto muestra los beneficios concretos que se pueden lograr para el pueblo cubano y el estadounidense a través de una política de compromiso después de más de 50 años del fallido cerco.

Por otro lado, el diario The Washington Examiner publicó que el acuerdo es un ganar-ganar para ambas partes, y sería una tontería tratar de detenerlo con la reversión de las disposiciones que facilitaron su surgimiento.

Las Grandes Ligas deben hacer todo lo posible para tener a los mejores jugadores en sus listados, y los cubanos no deben ser diferentes, señaló la publicación.

Gracias el pacto, los 30 equipos de la Gran Carpa podrán contratar a los peloteros de la isla en suelo cubano desde el próximo año.

De hecho, quienes emigren después de esa fecha en busca de la agencia libre en otros países serán vetados para firmar con elencos estadounidenses, puntualizó una nota de prensa de la Federación Cubana de Béisbol.

Sostuvo que el convenio asegura una relación de colaboración, estable y no politizada entre las partes.

Representa además un modo legítimo y conforme a la práctica internacional para que los peloteros cubanos puedan jugar sin discriminación, en igualdad de condiciones, en las Grandes Ligas, sin verse obligados a romper nexos de ningún tipo con su país.

Bajo el acuerdo, la Federación Cubana de Béisbol deberá liberar a todos los jugadores contratados con al menos 25 años de edad y seis o más años de experiencia en la Serie Nacional.

Hasta ahora, el bloqueo de Estados Unidos contra la mayor de las Antillas obligaba a los peloteros cubanos a renunciar a su ciudadanía para poder firmar por las organizaciones de Grandes Ligas.

Eso provocaba un éxodo ilegal y totalmente desorganizado hacia terceros países de jugadores que en ocasiones llegaban a poner en peligro su vida para perseguir el sueño de desempeñarse en el béisbol estadounidense.

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El Nuevo Dia: Figuras del béisbol cubano celebran el acuerdo con las Mayores

Higinio Vélez anda estos días tan feliz que su rostro curtido por el sol tras años de ganarse la vida en un terreno de béisbol no puede ocultar una sonrisa repleta de satisfacción al anunciar que Cuba pactó con Major League Baseball (MLB) el más complejo acuerdo económico en la historia de las autoridades deportivas cubanas.

“Hoy es un día feliz para el béisbol cubano, para el béisbol en todo el mundo”, dijo Vélez, un veterano entrenador que es hoy el presidente de la Federación Cubana de Béisbol (FCB), organismo que negoció con MLB un complejo acuerdo que permitirá a los jugadores de Cuba ser contratados legalmente en Estados Unidos.

El directivo cubano explicó en el Estadio Latinoamericano de La Habana que tras tres años de negociaciones se logró montar un andamiaje que consiguiera la autorización de una licencia por parte del Departamento del Tesoro de Estados Unidos.

“Hemos obtenido el permiso del Gobierno de Estados Unidos con una licencia, porque existe un pago a los atletas y a la FCB”, indicó Vélez, quien explicó que la FCB cobrará una tasa por “derechos de formación” que variará por jugador, pero que será separada del dinero del pelotero, el cual le será entregado de manera íntegra.

Los recursos que vayan a las arcas de la FCB serán utilizado estrictamente en el desarrollo de la pelota cubana, sobre todo, en la estructura de categorías menores y la mejora de instalaciones deportivas.

Vélez, exdirigente del Equipo Nacional de Béisbol, manifestó que el acuerdo llega “en un momento imprescindible para nuestro deporte”, por el éxodo que ha desangrado a ese deporte y que se ha llevado sobre 300 de los mejores prospectos en los pasados cinco años.

“Las familias y los jugadores pueden estar tranquilos, porque este es un camino legal para los jugadores. Ya no tendrán que ser parte de algo peligroso para sus vidas”, dijo, al referirse a que los peloteros cubanos abandonaban el país ilegalmente, en su mayoría en lanchas rentadas por redes de trata humana, o desertaban en competencias oficiales para poder llegar al mercado beisbolero de Estados Unidos, el cual les estaba vetado por vías normales a causa del embargo económico y las regulaciones en Cuba.

“¿A quién no les conviene este contrato? A quien vivadel sudor de nuestros atletas. Este contrato da una vía segura de poder jugar y regresar a Cuba con su familia”, mantuvo.

Vélez calificó el acuerdo como histórico, pues es el único de su tipo en América y sólo estaba reservado hasta ahora a las ligas asiáticas de Japón, Corea del Sur y China Taipei.

Recalcó que es sólo prospectivo y que las estrellas cubanas de las Grandes Ligas, en este minuto, no podrán hacer uso del pacto para, por ejemplo, jugar por Cuba en competiciones internacionales.

Bajo el acuerdo, todos los jugadores cubanos con seis campañas en la Serie Nacional y más de 25 años serán elegibles para ser firmados por equipos de las Mayores. El plan de la FCB es que ese proceso de liberación de talento sea gradual, para evitar que se desangre el torneo local.

Los jugadores sancionados no podrán acogerse al acuerdo y los que sean menores de 25 años o no hayan cumplido seis temporadas en la liga cubana tienen la libertad de buscar un contrato, pero como agente libre aficionado, lo cual perjudicaría sus posibilidades económicas.

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El pacto, igualmente, abre posibilidades para que los cubanos puedan firmar en ligas reconocidas por MLB, como las invernales del Caribe o la de verano en México.

La firma del acuerdo ha sido bienvenida por diversos sectores de la pelota cubana, entre ellos glorias del béisbol que en su momento pudieron haber jugado en las Mayores, pero no tuvieron el mecanismo para lograrlo.

“Pienso que todo llega en su momento. Hubiésemos querido, no sólo yo, sino muchos de nuestros atletas, que fuese antes, porque quienes jugamos en la década de los 80 y los 90, teníamos calidad para eso. No nos tocó, pero en este 2018 llegó el acuerdo y esperamos que sea para siempre”, dijo Omar Linares, el extercera base del Equipo Nacional que está considerado el mejor jugador cubano de todos los tiempos.

“Yo tuve oportunidad de jugar contra profesionales y sabía que teníamos el nivel para llegar, pero siempre quise hacerlo de forma normal, saliendo por un aeropuerto. Me alegra mucho esta noticia, sobre todo, para los jóvenes jugadores, y será muy beneficiosa para el desarrollo de nuestro béisbol”, dijo el excampocorto Rodolfo Puentes, también una estrella de su época.

Las reacciones comenzaron a llegar desde fuera de Cuba. Engage Cuba, organización que cabildea a favor de la mejora de las relaciones entre Cuba y Estados Unidos, celebró la decisión.

“Permitir que los peloteros cubanos firmen con equipos cubanos sin forzarlos a desertar, va a poner punto final al horrible tráfico humano de jugadores cubanos y permitirá a las familiar permanecer juntas”, dijo James Williams, presidente del organismo sin fines de lucro.

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Prensa Latina: EE.UU. en 2018, más pasos contrarios al acercamiento a Cuba

La administración de Donald Trump mantuvo en 2018 una postura de hostilidad hacia Cuba y dio nuevos pasos contrarios a la normalización de las relaciones bilaterales, pese a los sectores estadounidenses interesados en mejorar los vínculos.

El recrudecimiento del bloqueo impuesto por Washington a la nación caribeña hace más de 55 años, la decisión de seguir con poco personal en las respectivas embajadas, la continua paralización de la entrega de visas en La Habana y los ataques contra la isla en diferentes espacios fueron expresiones de la posición del Gobierno norteamericano.

A principios de marzo pasado, el Departamento de Estado norteamericano anunció que mantendría de forma indefinida la reducción del personal de su embajada en La Habana.

En un comunicado difundido ese día, se precisó que el número de empleados que quedarían en la legación era similar al mantenido tras la orden de partida del 29 de septiembre de 2017, cuando Washington retiró a más de la mitad de sus funcionarios con el argumento de incidentes de salud reportados por estos.

Tal anuncio se dio a pesar de que el propio documento sostuvo que no existían respuestas definitivas sobre la fuente de los problemas de salud informados por los diplomáticos, a los que la administración Trump ha tildado de ataques aun cuando hoy se desconocen causas o responsables.

La coalición Engage Cuba, que busca el fin del bloque contra la nación caribeña, calificó esa decisión de profundamente decepcionante y lamentó su negativo impacto.

Según indicó entonces, los mayores perdedores en ese asunto eran los cientos de miles de cubanos y cubanoamericanos que viajan de ida y vuelta para ver a su familia, por la imposibilidad de procesar adecuadamente sus visas.

Esta decisión del Departamento de Estado socava los años de progreso hacia la normalización de las relaciones con Cuba. Nuestros diplomáticos deberían poder hacer su trabajo y regresar a sus puestos, expresó al respecto la congresista demócrata Barbara Lee.

Al mismo tiempo, la agencia federal dijo el propio 2 de marzo que mantendría en un criticado nivel tres (de un máximo de cuatro) su advertencia de viajes a Cuba, aun cuando una encuesta realizada entre viajeros norteamericanos arrojó a la isla como uno de los destinos más seguros del mundo.

Tal categoría, que aconsejaba reconsiderar algún plan de visitar la nación caribeña bajo el argumento de los incidentes de salud, perjudicó los viajes de los estadounidenses a la mayor de las Antillas, a donde tienen prohibido ir como turistas.

Debieron pasar más de cinco meses para que el 23 de agosto el Departamento de Estado rebajara del nivel tres al dos (tomar precauciones adicionales), el tipo de aviso sobre las visitas a la nación vecina.

Tras la noticia, Kate Simpson, presidenta de Viajes Académicos al Extranjero, con sede en Washington DC, celebró el cambio que ubica ahora a Cuba en la misma categoría que la mayor parte de Europa, y 'debe asegurar a los ciudadanos estadounidenses que es legal y seguro viajar a este destino único y atractivo'.

La cuestión de los incidentes de salud fue abordada en esta capital por un equipo multidisciplinario de nueve especialistas cubanos que el 13 de septiembre último se reunió con personal médico del Departamento de Estado.

En su estancia en Washington DC, durante la cual también dialogaron con miembros de la Academia Nacional de Ciencias de Estados Unidos, los especialistas de la isla caribeña lamentaron la falta de acceso a datos sobre el tema.

La ciencia no se basa en especulaciones, sino en datos, hemos recibido muy pocos, expresó Mitchell Valdés-Sosa, director general del Centro de Neurociencias de Cuba, durante una conferencia de prensa celebrada en la embajada del país antillano aquí.

No encontramos ninguna evidencia de que haya habido un daño cerebral, declaró a Prensa Latina Alexis Lorenzo, profesor titular de la Facultad de Psicología de la Universidad de La Habana.

Tanto él como los demás miembros del grupo enfatizaron en que no recibieron información nueva sobre el caso que ha marcado considerablemente las relaciones bilaterales durante la administración Trump, el cual muchas fuentes sostienen que ha sido politizado por Washington.

A ello se une el continuo uso del tema de los derechos humanos por parte del Gobierno norteamericano para justificar criticadas políticas contra Cuba como el bloqueo.

El 16 de octubre, la misión estadounidense ante la ONU realizó un evento en la sala del Consejo Económico y Social del organismo con el objetivo de atacar a la isla por asuntos de ese tipo.

Bajo el argumento de hablar sobre supuestos presos políticos, los participantes en la acción repitieron argumentos que suele emplear la nación norteamericana para tratar de justificar el bloqueo contra la isla, rechazado prácticamente por todo el mundo.

Por su parte, diplomáticos del país antillano señalaron a ese cerco como la mayor violación de los derechos humanos de su pueblo, y señalaron que Estados unidos debería pedir perdón al mundo por sus crímenes cometidos contra la humanidad.

Unos días después, el 1 de noviembre, el ejecutivo norteamericano recibió nuevamente una abrumadora condena en la ONU cuando casi la totalidad de la comunidad internacional (189 de los 193 Estados miembros) volvió a votar contra el bloqueo.

La derrota de Estados Unidos fue mucho mayor porque también resultaron rechazadas las ocho enmiendas que la parte norteamericana pretendió añadir a la resolución presentada por Cuba contra el cerco económico, comercial y financiero.

Pese a que casi todo el mundo criticó la política de Washington, ese mismo día, en un discurso pronunciado en el sureño estado de Florida, el consejero de seguridad nacional de Trump, John Bolton, incrementó la hostilidad tanto contra Cuba como contra Venezuela y Nicaragua.

Durante ese discurso, el asesor anunció que Washington ampliaría la lista anunciada un año antes de entidades cubanas con las que ciudadanos de este país tienen prohibido realizar transacciones, lo cual se confirmó el 14 de noviembre con el anuncio de que se sumaban 26 subentidades.

Las adiciones consistieron fundamentalmente en hoteles localizados en importantes destinos turísticos cubanos como La Habana, Varadero y cayos de la central provincia de Villa Clara, así como tiendas y centros comerciales, entre otros.

A partir de esta ampliación, la lista contiene ahora unas 205 entidades y subentidades cubanas restringidas para los norteamericanos, y el Departamento de Estado sostuvo que continuará actualizándola de forma periódica.

Cuba ha calificado de arbitrario ese listado, integrado por una diversidad de entidades supuestamente vinculadas al sector de la defensa y la seguridad nacional.

En medio de todo ese panorama, no cesaron los esfuerzos de grupos y personas que en esta capital y en diferentes estados del país consideran importante continuar con el acercamiento que iniciaron ambos países en diciembre de 2014, con el objetivo de avanzar hacia una normalización de las relaciones.

Según diversas fuentes consultadas por Prensa Latina, el retroceso bajo la administración Trump representa un obstáculo significativo, pero no podrá echar atrás el camino abierto entonces, el cual es deseado por la mayoría del pueblo de ambas naciones.

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OnCuba: “La esperanza es que el cambio venga desde el gobierno cubano”

Durante la reciente visita de Díaz-Canel a Nueva York, el presidente cubano ofreció un desayuno a un grupo de empresarios y líderes de negocios estadounidenses y cubano-americanos. El activista estadounidense James Williams fue uno de los invitados al encuentro.

Williams es el presidente de Engage Cuba, la coalición nacional bipartidista más grande de Estados Unidos que trabaja para eliminar el bloqueo a Cuba y normalizar las relaciones entre ambos países.

La organización publicó recientemente un comunicado firmado por más de 60 asociaciones de agricultura, negocios y políticos de 17 estados que apoyaron una enmienda al proyecto de ley agrícola de 2018. La provisión ahorraría al presupuesto del Congreso unos 690 millones de dólares y permitiría el intercambio agrícola con Cuba con menos restricciones.

Williams dijo entonces: “Nuestros agricultores no quieren folletos. Saben que si pueden competir con el resto del mundo, pueden ganar. No hay razón para que el pueblo cubano no coma arroz y productos lácteos estadounidenses en lugar de importarlo desde Vietnam y Nueva Zelanda”.

Ideas como estas nacen de los más de tres años de trabajo con la organización que fundó en 2015 y que ya cuenta con 18 Consejos Estatales, aun en medio del retroceso en las relaciones bilaterales.

“Cuando viajamos a Cuba tuvimos que lidiar con la realidad y ver el impacto de las políticas [de la administración Trump] en el pueblo, más allá de lo que los políticos digan”, explica Williams a OnCuba.

“Seguimos trabajando con el Congreso y con la administración Trump. Es obvio que Cuba no es una prioridad para ellos; pero una de las cosas principales en las que estamos trabajando es en abrir oportunidades para la comunidad de agricultores estadounidenses allí”, dijo.

¿En qué otros proyectos trabaja la coalición Engage Cuba últimamente?

Engage Cuba es una coalición nacional de compañías del sector privado, asociaciones de comercio, grupos de derechos humanos y de la sociedad civil, incluyendo organizaciones cubano-americanas que trabajan juntas para involucrarse con los cubanos.

Mientras los gobiernos no están cooperando y trabajando tan bien como pudiéramos esperar, nuestro trabajo se vuelve más importante que nunca, porque es un hueco que debe ser llenado por la sociedad civil, por la comunidad de negocios, por el sector privado y por las relaciones cubano-americanas, para mantener el diálogo.

Hay diferentes asuntos que nosotros trabajamos a la vez. Uno es en el Congreso, donde continuamos promoviendo la legislación para remover la restricción de viajes a Cuba.

También aspiramos a expandir el comercio en un sentido amplio, como manufactura, energía y otras formas de inversión.

Estamos haciendo mucho. Nos reunimos con legisladores, expertos y líderes en los Estados para buscar más apoyo, y también con compañías interesadas en construir relaciones, vender o invertir en el mercado cubano que necesita esos productos.

Al mismo tiempo estamos tratando de cambiar las reglas y desregular desde la administración de Trump y el Congreso para crear más oportunidades.

Puede que no sea permitido hoy, pero queremos ayudar a que empiece el proceso, construir relaciones con personas en Cuba, entender el mercado…, para cuando las cosas sí cambien, los estadounidenses estén preparados y adelantados.

¿Cuáles han sido las principales diferencias para el trabajo de Engage Cuba durante la administración de Obama y la de Trump?

Obviamente, desde diciembre de 2014 hasta noviembre de 2016 todo se movió muy rápido y fue muy emocionante. Había retos, pero había más velocidad y una cierta euforia de que el cambio era posible.

El cambio y los Estados Unidos estaban yendo a Cuba, lo cual era bueno para todo el mundo. No quiere decir que iba a pasar de la noche a la mañana, pero se sentía de esa manera. Cada día era una nueva y fresca experiencia. Había titulares en la prensa todos los días acerca de Cuba.

Lo que más ha cambiado después de la elección de Trump, fue lo que pasó después de junio, cuando fue a Miami y dio su discurso político acerca de cómo serían las relaciones Cuba-Estados Unidos. Hubo mucho retroceso, comparado con lo que hicimos en el pasado.

La esperanza es que el cambio venga desde el gobierno cubano, que trate de ser el jugador magnánimo en esta disputa actual. Yo estoy optimista, pero es obvio que se han creado retos para las personas en Cuba y en Estados Unidos que quieren tener mejores relaciones.

¿Qué expectativas tiene luego del encuentro de empresarios estadounidenses y cubano-americanos con el presidente de Cuba?

Yo creo que es muy prometedor y es una buena señal que el presidente Díaz-Canel haya venido a Nueva York. Que Cuba tenga una presencia como ha tenido por muchos años, que explique su punto de vista. Creo que a pesar de que no estemos de acuerdo, las personas deben tener una posibilidad de debatir y expresarse. Eso es el beneficio de estar en Estados Unidos, donde tenemos una democracia. Ese es el punto principal del intercambio libre de ideas, no tenemos que estar de acuerdo.

Y creo que fue bueno para él como nuevo presidente hiciera una visita pública y que pusiera su impronta personal. Dijo muchas cosas acerca de la continuidad, pero al menos las personas pudieron conocerlo, ya que muchos estadounidenses no lo conocían más allá de una foto.

Tuvimos un desayuno con otros líderes empresarios en Nueva York, y yo creo que fue una buena conversación. No fue una discusión profunda sobre temas económicos complicados, pero fue una reiteración desde la comunidad de negocios y la comunidad cubano-americana para el gobierno cubano de la voluntad de seguir interactuando. Fue en el mejor interés de las dos partes: el pueblo cubano y el pueblo estadounidense.

Fue importante que el jefe de Estado de un país tomara tiempo de su agenda para reunirse con estos líderes y decir unas palabras. Él realmente quería oír a la gente, estaba complacido de conocer lo que las empresas estaban haciendo… Creo que fue prometedor.

¿Qué piensa sobre los sectores que rechazan la interacción con Cuba y la continuidad del diálogo?

Primero que todo les diría que comprendo su dolor y su sentimiento. En la forma en que Engage Cuba fue fundada y en lo que creemos es que todos queremos ver cambios en Cuba. Creo que todo el mundo coincide en eso, incluso políticos de los diferentes partidos.

La pregunta es, ¿qué hacemos como Estados Unidos y como gobierno para facilitar eso? Algunas personas piensan (yo creo que están equivocados) que continuando el embargo, que ya lleva casi 60 años, sin diálogo ni relaciones, ayudaría a traer el cambio. Si estudiamos la historia vemos que llevamos 60 años haciéndolo y no funciona.

No se trata de descartar esas opiniones ni de relegar las preocupaciones que muchos han planteado, sino de que por esas mismas preocupaciones tenemos que hacer algo diferente.

Hay asuntos terribles en Cuba que necesitan ser atendidos. Pero ¿cuál es tu solución como gobierno de Estados Unidos? ¿Qué propones que los Estados Unidos haga? Y la respuesta que recibes es que necesitamos más sanciones, más embargo. Eso lo que hemos hecho por 60 años sin resultados.

Muchos estadounidenses creen que están en el deber de llevar soluciones y libertades a otros países. Mientras tanto el gobierno cubano reclama su derecho a resolver sus problemas sin interferencias extranjeras…

El presidente Trump dio ese discurso ante la ONU donde decía: “No estamos aquí para decirles a todo el mundo qué hacer en sus países” e inmediatamente comenzó a enumerar lo que él pensaba que las personas debían hacer en sus propios países.

Yo personalmente creo que está bien. Estados Unidos cree que tiene una responsabilidad de defender determinados valores e ideales. Y eso no quiere decir que todo el mundo vaya a seguir lo que decimos. Obviamente no lo hacen. China no está siguiendo nuestro ejemplo. Cuba no está siguiendo nuestro ejemplo. Pero creo que es nuestro imperativo moral intentarlo. No quiere decir que siempre estemos en lo correcto, nosotros cometemos muchos errores aquí. Pero creo que es importante que mostremos liderazgo.

Lo que hacemos tiene repercusión para todos alrededor del mundo. Desde la crisis financiera, guerras, diplomacia… Y entiendo que el gobierno cubano está haciendo un buen trabajo en no tomar nuestros consejos. Los cubanos no se cohíben tampoco al decirle a los Estados Unidos qué deberían hacer.

La razón por la que quería fundar Engage Cuba en primer lugar es porque estaba muy frustrado con este debate en las relaciones Cuba-Estado Unidos, donde todo estaba dominado por la extrema izquierda o la extrema derecha. Debería existir una aproximación más moderada, bipartidista, enraizada en los valores americanos, pero también en los intereses nacionales de Estados Unidos y el interés del pueblo cubano.

En Engage Cuba lo que queremos lograr no está exento de controversia. No es siempre bien visto por el gobierno cubano, por la izquierda, o por la derecha. Pero siento que si no levantas vuelo, no vas a lograr nada. Nuestro trabajo no es ser el mejor amigo de nadie, sino hacer algo que creemos es en el mejor interés de todo el mundo.

Las cosas toman tiempo. Somos muy optimistas. Estamos viendo mucho apoyo, sobre todo ahora con las elecciones para la conformación del próximo Congreso estadounidense y creo que se han tomado pasos significativos para mejorar las relaciones con Cuba.

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Engage Cuba: El “día cero” del bloqueo es inevitable

Progreso Semanal

Por: Eileen Sosin Martínez

LA HABANA. Cuando Michael Maisel era niño, en Filadelfia, tenía una maestra cubana, María de Orta. Con ella comenzó a hablar español y a interesarse por Cuba. Hoy, Michael Maisel es director de Asuntos Exteriores de Engage Cuba, una organización que aboga por el levantamiento del bloqueo, y por que los norteamericanos puedan viajar libremente a la Isla y comerciar con ella.

Algunos los califican de ambiciosos. “Lo único que pueden hacer los que están en la línea dura es tratar de detenernos”, ha declarado James Williams, su presidente. El hecho es que tras doce meses de fundada, Engage Cuba mantiene una trayectoria ascendente y busca poner en una sola gran mano todo el empuje hacia la normalización de las relaciones bilaterales.

Y sin embargo se mueve, el tema Cuba en el Congreso de EE.UU.

Granma

Por: Sergio Gómez

“Cada vez son más los miembros del Con­greso los que se están dando cuenta de lo injusto que es negar a los estadounidenses el derecho a viajar libremente a Cuba e impedir que los agricultores y las empresas puedan hacer negocios allí”, comentó recientemente Steven Law, exjefe del gabinete del líder del Senado, Mitch McConnell, y actual asesor principal del grupo de cabildeo a favor de la normalización de las relaciones “Engage Cuba”.

Poco después de la aprobación de las cuatro enmiendas en el Comité de Asignaciones, Law dijo que eran una muestra “de que existe un creciente apoyo bipartidista al cambio de nuestra obsoleta política hacia Cuba”. “Así luce un cambio histórico”, agregó.

Lobby contra el embargo a Cuba redobla sus esfuerzos

El Nuevo Herald

Por: Nora Gámez Torres

La coalición de compañías Engage Cuba, que realiza labores de cabildeo para eliminar el embargo contra la isla ha mantenido una agenda apretada recientemente, que incluyó una reunión para empresarios en la Casa Blanca, una recepción en la embajada de Cuba en Washington y hasta una cena privada esta semana para Josefina Vidal, la principal negociadora cubana en las conversaciones con Estados Unidos.

Congreso de EEUU tiene en agenda récord de acciones legislativas sobre Cuba

Cubadebate

Por: Rosa Miriam Elizalde

Con Cuba “nunca se ha visto tanto entusiasmo” en el Congreso. Lo asegura el líder de Engage Cuba, un grupo de presión bipartidista que promueve el fin del bloqueo y de las restricciones a los viajes. Elcabildero James Williams conversó este miércoles, vía correo electrónico, con Cubadebate sobre el récord de acciones legislativas vinculadas a Cuba, que ahora mismo deambulan en el Capitolio. Él es, al mismo tiempo, director del “súper” Comité de Acción Política “New Cuba” (PACs), una organización que recauda fondos y que tiene el apoyo de influyentes estrategas tanto del Partido Demócrata como del Republicano, además de poderosas empresas que se oponen a las sanciones contra la Isla.

Optimismo en EUA por levantamiento de embargo a Cuba en 2016

Notimex

Por: María H. García

Engage Cuba, una de las principales organizaciones activistas que trabaja en Estados Unidos para poner fin a las restricciones comerciales y de viajes a la isla, confía en que el próximo año el Congreso legislará para levantar el embargo.

El presidente de Engage Cuba, James Williams, consideró que el 2016 va a ser muy importante para avanzar en el objetivo de descongelar las sanciones económicas a Cuba a fin de dar oportunidades tanto a empresas y ciudadanos estadunidenses como al pueblo cubano.

Engage Cuba: Queremos educar y persuadir sobre la necesidad de levantar el embargo

Reinaldo Taladrid, periodista de la Mesa Redonda de la Televisión y uno de los principales analistas políticos cubanos, entrevistó a James Williams, presidente de Engage Cuba. En su espacio “La esquina” del estelar televisivo, Taladrid abunda sobre los procedimientos del grupo de cabildeo, que cuenta con operadores de los partidos demócrata y republicano con estrechos vínculos con el liderazgo congresional y con el sector de los negocios.

El Cuba Study Group, la Casa Blanca y la política hacia Cuba

El anuncio del 17 de diciembre tomó por sorpresa al mundo. Hubo de todo: un repentino canje de espías, un amplio conjunto de medidas para flexibilizar el embargo y una inesperada promesa de restablecer relaciones diplomáticas y acabar así con 50 años de hostilidades.

Mientras la atención se centró en los detalles jugosos de negociaciones secretas que duraron más de un año, un grupo de cubanoamericanos que estuvo trabajando tras bambalinas para promover el cambio celebraba discretamente ver su agenda finalmente convertida en política de Estado.

 Un cuentapropista trabaja en su taller en La Habana en enero de este año. El Cuba Study Group es pionero en las investigaciones sobre este sector en la isla y tiene hoy un programa de intercambio con cuentapropistas. El grupo de exitosos empresarios cubanoamerianos aglutinados en la organización sin fines de lucro Cuba Study Group (CSG) desplegó a partir del 2009, un amplio esfuerzo para promover la agenda del cambio de política hacia Cuba en las altas esferas del gobierno de Estados Unidos.

Seis meses de gestos en el deshielo entre EE.UU. y Cuba

ABC España

El deshielo entre Estados Unidos y Cuba cumple hoy seis meses, desde que sus respectivos Gobiernos anunciaron en diciembre pasado su decisión de restablecer las relaciones diplomáticas rotas en 1961. Estas son algunas de las fechas relevantes de este periodo, en el que se han logrado importantes avances, aunque no se ha llegado a concretar la fecha para la apertura de embajadas:

El cardenal Ortega le entregó carta del Papa a Obama en reunión secreta

Periodista Digital

Patty Ebrahimi nació en Cuba y, según comentó Williams, estaba "frustrada de que el gobierno le dijera que no podía viajar" a la isla. Como ya no tenía familiares vivos en Cuba, Ebrahimi sólo podía viajar con las restricciones impuestas por las regulaciones de los "viajes pueblo a pueblo".

Williams dijo a El Nuevo Herald que la campaña montada por Trimpa tuvo otros donantes, pero no reveló más detalles. También aclaró que el grupo "asesora a los donantes, que quieren ver progreso en determinados temas y crea una estrategia política para ellos. Conectamos donantes con causas pero no pagamos directamente o damos el dinero".