Cuba Debate: Rehenes en el Norte

La estela de espuma de mar que dejó en la bahía habanera el Empress of the Seas, en su viaje de retorno, puede ser la simbólica imagen del portazo que la administración Trump acaba de darle a la industria de cruceros y a los cientos de miles de estadounidenses que esperaban llegar por mar a la bella nación caribeña que por decenas de años le han prohibido visitar.

Pocas veces, y nunca por tan prolongado tiempo, le ha sido vedado al pueblo estadounidense el derecho a viajar y conocer otros pueblos. El bloqueo los ha convertido en rehenes de su gobierno por casi 60 años. Cuba sigue siendo el único lugar del planeta al que los ciudadanos estadounidenses no pueden ir como turistas. Pero al menos, en los finales del mandato de Obama, se les abrió una ventana con la autorización de los vuelos comerciales y cruceros para traer hasta el archipiélago vecino a quienes pudieran utilizar alguna de las 12 licencias que autorizaban a viajar hasta aquí.

Las afiebradas decisiones que la Casa Blanca de Trump ha tomado en los últimos meses pretenden cortar el creciente flujo de estadounidense que están viniendo a Cuba, a contrapelo de prejuicios y de campañas perversas. En el 2018, 637 907 estadounidenses (sin contar los de origen cubano) pisaron suelo cubano. En el 2019, hasta abril, ya nos habían visitado bajo las licencias permitidas, 257 406 (+93.6% respecto a abril de 2018). La mayor parte vino en grupos de «pueblo a pueblo» y viajando en cruceros; ambas posibilidades han sido cerradas de tajo.

Historias del trumpicidio

La Plaza Vieja en La Habana Vieja. Foto tomada por la GM Susan Polgar y compartida en su álbum de fotos en Google.

La legendaria Gran Maestra de ajedrez Susan Polgar era una de las pasajeras del Empress of the Seas. Había venido a Cuba a rendir tributo a José Raúl Capablanca, «uno de los grandes de siempre». En su perfil de Facebook describió la emotiva despedida del crucero: «¡Es oficial! ¡Nuestro barco ha salido de La Habana! ¡Este es el último barco de los EEUU para salir de Cuba! Muchos cubanos se alinearon junto al muelle para despedirse. ¡Muchos taxis estaban tocando sus cláxon y nuestro barco hizo lo mismo! Hasta que se cambien las leyes, no se permiten más barcos».

La noticia del fin de los viajes de los cruceros a Cuba cogió sorprendidos a los pasajeros del Empress of the Seas. «Bien o mal, no sabemos nada de esto como ciudadanos estadounidenses. Fue una sorpresa total para nosotros», le declaró a la AFP la texana Linda Mensure.

Peor fue el impacto para la enfermera Cindy Hamilton: «Soy una de los cientos de pasajeros muy enojados a bordo de un crucero en medio del Caribe. Todos planeamos este crucero anticipando nuestra parada en Cuba. ¡Muy molesta!, escribió en su cuenta de Twitter. Al menos dos cruceros fueron sorprendidos por la noticia en travesía y debieron cambiar ruta abruptamente, generando el mismo malestar de Cindy en miles de personas a bordo.

El Alcalde de la ciudad floridana de St. Petersburg, Rick Kriseman, fue uno de esos frustrados con la decisión. Se proponía viajar a Cuba junto a una docena de familiares y amigos. Habían salido desde Puerto Cañaveral.

Kriseman contó a una emisora local: «Se suponía que el crucero debía abandonar Puerto Cañaveral, pasar la noche en Cayo Hueso y dirigirse a La Habana.

“La mañana que llegamos a Cayo Hueso, recibí un mensaje de correo electrónico de mi jefe de políticas, adjuntando un artículo de CNN que indicaba que el presidente Trump había cambiado la política, a partir del 5 de junio. Pero parecía indicar que iba a haber una excepción para aquellos que ya habían hecho planes de viaje: se les permitiría viajar.

«Irónicamente, sabíamos que íbamos a llegar a Cuba el 5 de junio. En cierto modo nos decíamos: «bueno, bueno, parece que vamos a ser los últimos en ir de crucero allí».

[…]»Y estábamos casi media hora, tal vez, fuera del puerto de Cayo Hueso, nos dirigíamos a La Habana, cuando llegó un anuncio por el intercomunicador que decía que había un cambio en la política del gobierno federal hacia Cuba, y que el barco iba a tener que cambiar de ruta y no iba a ir a La Habana, sino a Nassau en las Bahamas «.

[…]»…fue muy frustrante. Me sentí muy mal por mi familia y por todos los demás en el barco. Soy afortunado, he estado en Cuba tres veces. Pero la mayoría de mi familia -con la excepción de mi esposa y mis hijos, porque me acompañaron en nuestra segunda visita cuando los Rays jugaron allí´-, el resto de la familia nunca había estado en Cuba. Estaban muy emocionados de ir. (…)»

«Así que todos estábamos muy frustrados. Había personas que estaban en el barco que iban a ver a la familia en Cuba. Y ahora no iban a ver a su familia.

«Entonces, tenías alrededor de 2,000 personas en este barco, creo que la mayoría de los que estaban en este barco era específicamente porque iba a Cuba, que estaban increíblemente decepcionados ahora que no íbamos a poder ir».

Los cruceros Norwegian Sky y Empress of the Seas (apenas es visible su chimenea detrás del cartel) coinciden el 4 de junio en la Terminal de Cruceros de La Habana. Foto: Ramón Espinosa / AP

Según la Asociación Internacional de Líneas de Cruceros, las restricciones de la administración Trump afectarán a más de 620 viajes de cruceros pprevistos y «a casi 800 mil reservas de pasajeros que actualmente están programadas o ya están en curso». Muchos de ellos probablemente reservaron pasajes sólo para ir a Cuba, dice esa organización.

Cheryl Kolar, una jubilada de 68 años que había viajado en crucero a La Habana, resumió a Reuters el sentimiento de muchos: «Pienso que estamos viniendo aquí como turistas, pero estás aprendiendo mucho. Es ridículo que no podamos venir más. Cuba es el único país al que no se nos permite ir. Podemos ir a Rusia, pero por alguna razón, Trump tiene algo contra Cuba»

Impactos visibles

El puerto de Tampa puede ser uno de los afectados por las nuevas restricciones de viajes. Desde allí partía hacia Cuba, cada 15 días, el Carnival Paradise ( 2 mil pasajeros), con salidas programadas hasta fines de 2020.

Aunque el Vicepresidente Ejecutivo del puerto, Raúl Alfonso, le dijo al Tampa Bay Times que no tenía preocupaciones, pues Carnival les aseguró que mantendrá el mismo número de cruceros desde Tampa; Suzanne Carlson, fundadora de Tarpen Springs´Maritime Travel una organizadora de cruceros a Cuba, valoró el impacto para la misma publicación: «Esto es enorme. La mayoría de los que reservaron estos cruceros hicieron reservaciones para ir a La Habana. Tendremos que ver lo que todos quieren hacer».

La publicación digital The Virginian Pilot , por su parte, alertaba de la afectación previsible a la ciudad de Norfolk, a dónde había regresado la compañía Carnival luego de retirarse hacía un año. «Cruceros de Norfolk a Cuba afectados por las prohibiciones de viajes de la administración Trump» es el título de un artículo del pasado 10 de junio que refleja la frustración que ha dejado en esa localidad.

Carnival operará con dos cruceros desde Norfolk; uno de ellos es el recién renovado Carnival Radiance, un crucero para 3 mil pasajeros, que recibirá mejoras por 200 millones de dólares. La idea era que el Radiance y el recién renovado Sunrise viajaran desde Norfolk a Cuba, comenzando en octubre de 2020.

Pero ese propósito no llegará a buen término. Norfolk, como otros puertos y miles de pasajeros han quedado en el limbo en relación con los cruceros a Cuba. Las autoridades portuarias ni siquiera fueron notificadas de la medida: «Lo vimos en la CNN probablemente como todos los demás», dijo Stephen Kirkland, director ejecutivo de Nauticus, la compañía que maneja el atraque de cruceros en el puerto de Norfolk. «Estamos decepcionados»

El recién renovado Carnival Sunrise partiendo del Nauticus´ Decker Half Moone Cruise Center, en el puerto de Norfolk, el 29 de abril de 2019. Sunrise sería uno de los cruceros que viajaría a Cuba desde este puerto en 2020. Las nuevas restricciones de Trump lo impiden. Foto: The Virginian Pilot

Fue igual la reacción de Adam Goldstein, Presidente de la Asociación Internacional de Líneas de Cruceros ( CLIA por sus siglas en inglés), quien declaró: «Estamos decepcionados de que los cruceros ya no operen en Cuba».

Mientras el CEO de Carnival Corporation, Arnold Donald, dijo en el North American Leaders Forum en Nueva York que «Cuando Cuba (para los viajes de cruceros) se cerró, fueron cerrados de inmediato, sin tiempo para prepararse. Había mucha gente que estaba viajando a Cuba. Eso no quiere decir que todavía no puedan ir a Cuba. Hay otras formas. Pero hubo un montón de llamadas que tuvimos que atender. Ese tipo de cosas impactan en nuestro negocio»

Las compañías de cruceros han tenido que reformular los itinerarios de sus barcos que tenían puertos cubanos entre sus paradas, dirigiéndolos ahora a México y Bahamas. Han tenido por ello que comunicarle a los pasajeros con reservas que pueden recibir reembolsos de hasta un 50% por los nuevos itinerarios o pueden cancelar sus viajes con reembolso completo.

Un analista de viajes de Atmosphere Research Group valoró a la AP que el cierre tendría «un impacto notable en las ganancias de las líneas de cruceros este trimestre y el resto de este año, y probablemente en 2020».

Si bien los viajes a Cuba son apenas el 3-4% del total de esas compañías, tienen precios un 20% superiores que los viajes a Bahamas, apuntan analistas. El Consejo Comercial y Económico EE.UU-Cuba cifra en 761 millones de dólares los ingresos brutos de esas empresas por sus viajes a Cuba entre 2017 y 2019.

Algunas líneas de cruceros quedaron incluso vestidas para el frustrado convite, pues empezaban a viajar hacia Cuba en meses próximos. Una de ellas es Virgin Voyages, la cual tenía viaje inaugural a La Habana desde el Puerto de Miami a inicios de 2020.

  • El 2 de mayo de 2016, el Adonia Fathom fue el primer crucero en llegar desde EE.UU en más de 50 años.

  • En el 2018 arribaron a Cuba 877.000 turistas a través de cruceros de las navieras Royal Caribbean, Carnival Cruise Lines y Norwegian Cruise Line. El 38,9% de ellos eran estadounidenses, según cifras oficiales.

  • El 55% de los visitantes de EE.UU que llegaron a Cuba de enero a abril de 2019 lo hicieron en cruceros.

  • Hasta el cierre de mayo 2019 habían llegado en el año 409 mil cruceristas (+ 2% respecto a mayo 2018)

Los estudiantes de Blue Ridge posan con miembros de la tropa de baile Habana Compas durante una de las paradas de su viaje de siete días  a Cuba. Foto: The Transylvania Times

Los viajes educativos grupales  que se amparaban en la licencia «pueblo a pueblo» han quedado cancelados. Al fin del trasiego de los cruceros, se añade que las aerolíneas comerciales estadounidenses que vuelan a Cuba han comunicado que no están recibiendo reservas para personas que lo hagan desde programas «pueblo a pueblo»

Collin Laverty, un veterano promotor del intercambio entre ambos países y presidente de Cuba Educational Travel, declaró en un comunicado el propio 5 de junio, que las decisiones de la administración Trump limitarán aun más la capacidad de los estadounidenses de viajar a la nación vecina y que son «terribles para las compañias estadounidenses que están proporcionado empleo y pagando impuestos en EE.UU, y que crean una huella económica en la isla».

La cancelación reciente de los viajes grupales «pueblo a pueblo» había sido precedida por la prohibición de los viajes individuales bajo esa licencia, en noviembre de 2017, lo que produjo afectaciones económica no sólo a los cubanos arrendadores de viviendas para el turismo, sino que impactó también al floreciente negocio que Airbnb venía teniendo en Cuba desde 2015.

Airbnb, con su sistema de reservaciones en casas privadas por internet, había penetrado con fuerza en el mercado cubano, que llegó a ser el noveno más popular entre las ofertas de esa compañía y el de más rápido crecimiento. El 35% de sus reservaciones en Cuba en 2017 provenían de Estados Unidos.

La ocupación de las viviendas particulares vinculadas al turismo fue de un 90% en 2016, pero bajó a apenas un 44% en 2018, según estadísticas que suministró a principios de este año el Director Comercial del MINTUR Michel Bernal.

El golpe al intercambio educacional también se ha acentuado por las dificultades para que profesores y académicos cubanos obtengan visas para ir a EE.UU, ante la inoperancia del consulado de la Embajada estadounidense en La Habana, por falta de personal y la obligación de buscar visado en terceros países. El reciente Congreso de LASA en Boston, anclado en la vigencia del ensayo «Nuestra América» de José Martí, perdió lucidez y sustancia por la ausencia de la mayor parte de los delegados cubanos.

En Tampa, el Centro de Estudios «José Martí» de una Universidad privada local tuvo que cancelar la presencia de un profesor cubano en el curso sobre la Historia de la presencia de Tampa en la luchas por la independencia de Cuba en los finales del siglo XIX, debido a lo complejo y costoso que se convirtió el viaje del académico invitado.

Diversas reacciones dentro del Imperio

El senador Patrick Leahy criticó fuertemente medidas de Trump sobre Cuba.

Las medidas anuncidas por la Secretaría del Tesoro y la de Comercio recibieron de inmediato el rechazo de miembros del Congreso estadounidense, grupos empresariales, autoridades locales, medios de comunicación y organizaciones favorables a la normalización de las relaciones entre los dos países.

Muchas de esas voces condenaron el impacto negativo que esas limitaciones tendrán sobre el pueblo cubano y las empresas estadounidenses, al tiempo que consideraron las medidas como una violación del derecho de los estadounidenses a viajar libremente.

Una de las más notorias y fuertes ha sido la del veterano Senador Patrick Leahy, quien en la Cámara Alta del Congreso estadounidense catalogó como tontas y vergonzozas las restricciones. «…No es solo tonta, es una vergüenza que afectará a muchos estadounidenses y a mucha gente buena en Cuba: la decisión anunciada por el Departamento del Tesoro de limitar severamente los viajes de los norteamericanos a la isla, expresó.

Leahy instó a sus colegas «a no permitir que los mismos argumentos viejos, desgastados, de la Guerra Fría, aislacionistas, temerosos y fallidos sobre Cuba se interpongan en el camino del sentido común».que restringe el derecho de los estadounidenses a visitar Cuba, a pesar de que una abrumadora mayoría de norteamericanos, tanto republicanos como demócratas, se oponen a esas prohibiciones» (…) ¿Qué tipo de Gobierno les dice a sus ciudadanos a dónde pueden viajar o dónde pueden gastar su dinero?», cuestionó el senador.

En su encendida intervención afirmó: «Los cruceros dejarán de navegar. Los intercambios educativos y culturales se cerrarán. Los equipos deportivos se quedarán en casa. Las misiones comerciales terminarán. Los agricultores y las empresas estadounidense serán excluidos».

Destacó que todas las veces que ha visitado Cuba apreció que sus habitantes son muy acogedores con los estadounidenses. «A diferencia de la gente de la Casa Blanca y en el Departamento del Tesoro, que nunca han ido a Cuba, yo sí he estado allí, así como mi esposa Marcelle y una de mis nietas».

«La postura de esta administración está siendo guiada por un par de figuras de línea dura en el Consejo de Seguridad Nacional que nunca han puesto un pie en Cuba, pero que están en una cruzada con el fin de presionar al Gobierno cubano para que cambie sus políticas», señaló Leahy quien anunció que presentará el proyecto denominado Ley de Libertad para viajar a Cuba ante el Congreso estadounidense.

También la senadora y precandidata presidencial demócrata Amy Klobuchar dio a conocer una declaración en la que afirma que «Cincuenta y cinco años de aislamiento a Cuba no han hecho avanzar nuestros intereses y han perjudicado a las empresas y agricultores estadounidenses. Necesitamos expandir el compromiso con Cuba y continuar con el progreso que hemos logrado, no .egresar a las políticas del pasado. Estados Unidos está mejor cuando estamos innovando, haciendo cosas y exportando al mundo- debemos alentar, no desalentar, el compromiso con Cuba»

Klobuchar encabezó a un grupo de 12 senadores que enviaron una carta a los secretarios del Tesoro, Steven Mnuchin, y de Comercio, Wilbur Ross, para rechazar esas medidas. Los firmantes de la misiva incluyeron a otros dos aspirantes a la Casa Blanca por el Partido Demócrata, Bernie Sanders y Elizabeth Warren.

«En lugar de regresar a las políticas fallidas del pasado, deberíamos trabajar para normalizar nuestras relaciones con Cuba y construir un vínculo que beneficie a ambos países», expresaron los senadores.

Al menos otros dos aspirantes demócratas a la Casa Blanca han criticado la postura de Trump hacia Cuba: el excongresista Beto O’Rourke; y el alcalde de South Bend, Indiana, Pete Buttigieg.

La representante demócrata por Florida, Kathy Castor, expresó en un comunicado que la política del presidente Trump impone un alto precio a los propietarios de pequeñas empresas y emprendedores en Cuba, a las familias, y a la libertad de los estadounidenses para viajar.

Su colega Barbara Lee, congresista del mismo partido por California, estimó que las restricciones solo perjudicarán al pueblo cubano y a los intereses norteamericanos en la isla, al tiempo que intensificará «la política fallida del embargo».

En el mundo empresarial destaca la Declaración del Consejo de Negocios Estados Unidos-Cuba, la cual señala que estas reglas interrumpirán las operaciones comerciales en el sector de los viajes, lo cual está fuera de sintonía con los esfuerzos declarados de la administración de que evitaría causar daños a las empresas norteamericanas que hacen negocios legalmente en Cuba. «Hacemos un llamado a la administración para permitir que los estadounidenses ejerzan su libertad de viajar y alentar al Congreso a actuar en apoyo de este derecho fundamental», dice el ente de negocios que actúa bajo la sombrilla de la Cámara de Comercio de los Estados Unidos.

Mientras, Terry Dale, el Presidente de la Asociación de Turoperadores de Estados Unidos, declaró que aunque la industria se ajustará a las restricciones impuestas a los viajes educativos «persona a persona» a Cuba, estará «en primera línea» en defensa de que estos viajes vuelvan a ser permitidos.

Dale recordó que la Asociación, creada hace más de 40 años, ha apoyado una política de «fronteras abiertas» y continuará abogando por el crecimiento de la industria del turismo y por la libertad de viajar para los estadounidenses.

El Consejo Nacional de Comercio Exterior (NFTC) de Estados Unidos consideró, por su parte, como equivocadas las nuevas decisiones de la administración de Donald Trump contra el intercambio con Cuba. Un pronunciamiento del vicepresidente del NFTC, Jake Colvin, subrayó restringir a las compañías de la participación en la Zona Especial de Desarrollo Mariel impide que los estadounidenses tomen parte en una actividad económica potencialmente beneficiosa para los trabajadores y el pueblo cubano.

La coalición Engage Cuba, promotora del acercamiento entre Estados Unidos y nuestro país, consideró profundamente lamentable la emisión de nuevas restricciones. «Es profundamente lamentable que esta decisión se basara en la política y la agenda personal de dos miembros del Congreso, y no en una preocupación genuina por el pueblo cubano, que apoya el acercamiento a Estados Unidos», expresó en un comunicado el presidente de la agrupación, James Williams.

Aunque no menciona específicamente el nombre de esos dos legisladores, parece hacer alusión al senador Marco Rubio y al congresista Mario Díaz-Balart, considerados los principales responsables de la posición de Trump hacia la isla.

Para Williams, estas regulaciones adicionales sobre las empresas norteamericanas simplemente dificultarán hacer negocios en Cuba, lo cual provocará que Estados Unidos deje de generar miles de millones de dólares y miles de puestos de trabajo.

Líderes de opinión y medios de comunicación también se han pronunciado. Richard Quest, anfitrión del programa financiero internacional de CNN, Quest Means Business, en un reciente foro empresarial describió los cambios como ocurridos «de la noche a la mañana» y agregó que la medida afecta severamente a «las grandes compañías que tienen activos de capital fijo que emplean a decenas de miles de personas». Y subrayó: “Usted tiene una administración anterior que abre Cuba [y] la próxima administración prácticamente la cierra de la noche a la mañana. Si eso es o no una buena geopolítica, te lo dejaré. Pero ciertamente no ayuda a la industria del turismo «.

Un medio local como el Gainsville Sun publicó un editorial bajo el título «Los límites de viajes a Cuba golpean el objetivo equivocado», en el que apunta que al parecer poco importa que los ciudadanos de EE.UU puedan viajar a dondequiera menos a Cuba, la cual está a 90 millas de Cayo Hueso. «La visión de la administración Trump luce más como un intento de ganar votos de la comunidad cubana exiliada que un bien planeado modo de causar cambios en Cuba», afirma la publicación.

El mayor perdedor

En diversas cartas a los medios estadounidenses y artículos de opinión los ciudadanos se cuestionan de quién los protege tales sanciones y cuál es la realidad que les pretenden ocultar.

Un académico estadounidense, el Dr. Samuel B. Hoff, Profesor Distinguido de Historia y Ciencias Políticas en la Universidad Estatal de Delaware. rechazó en duros e irónicos términos la nueva política de Trump en el Delaware State News, en un artículo que tituló «La política de Trump sobre Cuba no supera la prueba del olfato».

Con fino humor escribe: «Además de impedir que los cruceros y las embarcaciones privadas visitaran Cuba, la nueva política de Trump apuntó a programas educativos de «turismo velado», como el Programa de Embajadores People-to-People. ¡Tomo nota de esa caracterización! ¿De qué otra forma podría haberme quedado 66 horas seguidas durante mi viaje de 2003 a Cuba con este último grupo?

«Si bien el personal de la Casa Blanca de Trump obviamente cree que más sanciones y menos comercio con Cuba ahogarán a su gobierno y al ejército y conducirán a un cambio generalizado, esa fórmula ha fracasado durante medio siglo.»

En una misiva al Sun Sentinel, el ciudadano Stanley Greenbaum remarcó: «El corte de los viajes de cruceros a Cuba es una de las cosas más tontas que podría hacer el presidente Trump.

«Primero, daña la economía de la Florida. En segundo lugar, los viajes en crucero crearon la capacidad de que una puerta permanezca ligeramente abierta entre nuestro vecino a 90 millas de nuestra costa. Le dio al pueblo cubano la oportunidad de reunirse y hablar con los estadounidenses y ver de qué se trata, y posiblemente mejorar las relaciones.»

Bridget Perch Southbridge, un residente de Massachusetts que visitó Cuba a bordo de un crucero de la compañía Royal Caribbean, horas antes del cierre, afirmó a la Agencia Cubana de Noticias que ni siquiera las personas que votaron por Donald Trump pueden estar de acuerdo con estas medidas.

«El pueblo estadounidense es el mayor perdedor con esta decisión anunciada por el Departamento del Tesoro de Estados Unidos, porque se le aleja de un vecino natural al que todos quieren conocer», dijo.

«Nos enteramos de la noticia estando ya camino a la Isla, y la reacción de todos fue la misma: no podíamos creer que el gobierno estadounidense continuara coartando las posibilidades de viajar, y más a un país seguro y con una historia increíble como es Cuba.

«No hay necesidad de cuidarnos de nada aquí, de hecho, posiblemente estemos más seguros en estas calles que en algunos de los lugares donde vivimos», expresó Perch Southbridge mientras paseaba por La Habana Vieja.

Sus palabras y las de muchos encuentran oídos sordos en la Casa Blanca, que por ahora sólo oye los susurros sibalinos de los Bolton, Rubio y compañía. El pueblo estadounidense vive rehén de una obsecada e irracional política hacia Cuba

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Prensa Latina: Cuba y MLB, Pacto Roto y Las Nuevas Condiciones de Trump

El Gobierno estadounidense puso como condición para revisar su bloqueo al acuerdo entre las Grandes Ligas de béisbol (MLB) y la Federación Cubana de ese deporte (FCB) que la isla reduzca la cooperación con Venezuela.

Tal dato fue divulgado por la organización mediática NPR dos días después de un encuentro a puertas cerradas en la Casa Blanca el pasado 10 de junio entre el presidente norteamericano, Donald Trump, y el comisionado de la Gran Carpa, Rob Manfred, y otros representantes.

Según la fuente, la mansión ejecutiva dejó claro que a cambio de reevaluar su determinación, a la cual se oponen diversas voces, quiere que la MLB, como otras entidades vinculadas al país antillano, inste a Cuba a disminuir su colaboración con el Gobierno de Venezuela de Nicolás Maduro, el presidente constitucional del país sudamericano.

Washington promueve diferentes acciones para sacar del poder a Maduro, y desde enero pasado reconoce a Juan Guaidó, titular de la Asamblea Nacional venezolana, parlamento en desacato, y quien se autoproclamó presidente en funciones.

En los últimos meses, el tema del apoyo de Cuba a Venezuela ha sido empleado por la administración norteamericana para justificar nuevas medidas contra la nación vecina, la cual ha reiterado que su solidaridad con Venezuela no es negociable.

Dicha reunión tuvo como objetivo abordar las preocupaciones de la MLB sobre el tráfico humano del cual son víctimas los peloteros cubanos, con riesgos para la vida, en su afán de llegar al béisbol estadounidense de máximo nivel.

Un funcionario del Gobierno de Trump manifestó a NPR que Washington continuará responsabilizando a Cuba por el papel en la salida de sus ciudadanos del país.

También apuntó que se espera trabajar con la MLB para 'ayudar a la gente de Venezuela, un país que tiene una rica historia con el béisbol estadounidense, pero que se ha desestabilizado por la interferencia cubana'.

Versión de la Casa Blanca sobre razones para obstaculizar acuerdo entre la MLB y la FCB demuestra empeño en impedir arreglo que reduciría el tráfico de personas, apuntó en la red social Twitter el director de Estados Unidos en la Cancillería cubana, Carlos Fernández de Cossío.

Cuba no traiciona a Venezuela y es mentira que haya tropas allí o participación cubana en operaciones militares, añadió el diplomático, quien aseveró que Washington acude a desesperado chantaje contra el béisbol.

La cancelación del pacto entre la MLB y la FCB se conoció el pasado 8 de abril, cuando el diario The Washington Post y otros medios estadounidenses divulgaron la decisión de dar marcha atrás al mecanismo, firmado el 19 de diciembre último después de casi tres años de negociaciones y valorado como histórico en ambos países.

De acuerdo con la agencia Associated Press, el Departamento del Tesoro expresó a los abogados de la MLB en una carta el 5 de abril que estaba revirtiendo la determinación del anterior Gobierno, de Barack Obama (2009-2017), que permitiría a las Ligas Mayores pagar a la FCB una tarifa de liberación por jugador.

La administración de Trump, señaló el Post, justificó este paso con el argumento de que realizar desembolsos a la FCB equivale a entregar el dinero al Gobierno cubano.

El propósito del convenio es poner fin al peligroso tráfico de peloteros de Cuba que desean jugar béisbol profesional en Estados Unidos, sostuvieron en diciembre la MLB y su Asociación de Jugadores.

Recalcaron que esa peligrosa práctica, documentada en procedimientos legales y reportes de medios de comunicación, ha causado grandes dificultades a los jugadores de la mayor de las Antillas y sus familias.

Respetamos el objetivo del acuerdo, que es poner fin al tráfico humano de peloteros de Cuba, subrayó la MLB el mismo día de la divulgación de la ruptura del convenio.

Los reportes sobre la cancelación se produjeron después de que el senador republicano Marco Rubio y el asesor de Seguridad Nacional, John Bolton, arremetieron repetidamente contra la iniciativa.

Entre sus criterios para atacar el acuerdo argumentaron que favorecería el tráfico humano, y que permitiría la entrega de dinero al Gobierno de Cuba e, incluso, al de Venezuela.

Ante esos comentarios, muchas opiniones favorables al convenio enfatizaron que precisamente lo que haría sería enfrentar el tráfico de personas, en lugar de promoverlo.

También condenaron la motivación política detrás de las palabras del legislador y el consejero de Trump, quienes son abiertamente contrarios al acercamiento entre Cuba y Estados Unidos.

Por su parte, la FCB denunció entonces en un comunicado el paso de la administración norteamericana, y subrayó que las presiones ejercidas por tales personajes se impusieron en esos momentos.

Sin embargo el acuerdo, agregó, mayoritariamente respaldado por las sociedades cubana y estadounidense, e identificado como fórmula para eliminar prácticas nefastas como el tráfico humano y sus incalculables consecuencias, está llamado a sobreponerse a la arcaica retórica utilizada por sus detractores.

Asimismo, la FCB rechazó los argumentos insostenibles que lograron deshacer el pacto, recibido en su momento con entusiasmo por los jugadores, técnicos y aficionados, conocedores de que abriría las puertas a una inserción segura y ordenada de los cubanos en la MLB.

'Esta decisión del Gobierno de Estados Unidos responde a su permanente propósito de lucrar contra la nobleza del acuerdo, a fuerza de intereses políticos sin importar el bienestar y la tranquilidad de la familia cubana', remarcó el texto.

Una vez más, expuso, la historia pone en evidencia a quienes son los verdaderos responsables de que los peloteros cubanos no puedan desempeñarse en ese circuito, sin la necesidad de renunciar a su nacionalidad y correr riesgos para sus vidas.

Pese a la anulación, la FCB ratificó el compromiso con el acuerdo logrado y lo consideró instrumento imprescindible para preservar la integridad de sus atletas, los principales afectados, ante el trato humillante y discriminatorio del cual han sido víctimas.

Mientras, la coalición Engage Cuba, favorable al desarrollo de las relaciones bilaterales, calificó de acto cínico, cruel y gratuito la determinación norteamericana.

'El trato de la MLB con Cuba resolvió un problema horrible de trata de personas. Al romper ese acuerdo, la Casa Blanca ahora es responsable de esto y expone a los jugadores cubanos a abusos contra los derechos humanos', consideró.

James Williams, su titular, expresó que tal acción apunta a apaciguar a una banda vocal de obstruccionistas empeñados en continuar una política fallida de aislamiento de 60 años.

En su criterio, los jugadores cubanos, quienes resultan los más afectados, y sus familias, merecen una solución real de la administración de Trump, no más política partidista, añadió.

A decir de Williams, deshacer este trato no es un triunfo para Estados Unidos ni para el pueblo cubano; constituye, sostuvo, 'solo una victoria para los de línea dura de intereses especiales en Florida y para los traficantes de personas y extorsionadores'.

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Página12: Cada Vez Es Más Difícil Entrar o Salir de EE.UU.

En la base de la Estatua de la Libertad, a la entrada de Nueva York, hay un poema de Ema Lazarus que dice: “Dame tus cansadas, tus pobres, tus hacinadas multitudes anhelantes de respirar en libertad”. Su significado quedó hecho añicos a lo largo de varias presidencias, pero Donald Trump lo terminó de hacer polvo. Estados Unidos impuso desde este mes más condiciones a los extranjeros para ingresar al país y también aplicó restricciones a sus propios ciudadanos para salir de él con destino a Cuba. Las dos noticias que la mayoría de los medios dieron por separado hablan de una misma política. De un control orwelliano que agrega filtros más duros para cruzar sus fronteras –no basta con el muro en los límites con México– e impone una zona de exclusión a quienes pensaban visitar la mayor isla de las Antillas con pasaporte de EE.UU. Para entrar habrá que entregar los perfiles utilizados en redes sociales, correos electrónicos y números telefónicos de los últimos cinco años. Para viajar al exterior los norteamericanos deberán elegir cualquier nación menos Cuba. Quien lo intente se verá en serios problemas. Desde el 5 de junio, Washington le dio vigencia al Título III de la Ley Helms-Burton con el fin de asfixiar todavía más a su vecino. El gobierno de Miguel Díaz Canel repudió la decisión que retrotrajo a cero los avances que se habían logrado durante las presidencias de Barack Obama y Raúl Castro.

 “Las medidas buscan impedir que el pueblo de Estados Unidos conozca la realidad cubana y derrote así el efecto de la propaganda calumniosa que a diario se fabrica contra nuestro país”, señaló La Habana. Por 60 años la isla fue sometida al bloqueo económico de EE.UU que ha tenido un costo para el país de 134 000 millones de dólares a precios corrientes hasta 2018. Aunque el caso de Cuba se explica por sí solo en la política de creciente aislamiento que pretende imponerle Trump, todo tiene que ver con todo. Estados Unidos está en guerra contra el mundo o una buena parte de él. En guerra comercial con China y Europa, en guerra fría con Rusia, en guerra con Venezuela para apropiarse de su petróleo como ya lo hizo en Irak, en guerra migratoria con México y los países de América Central. 

 Ahora los viajeros que quieran ingresar a su territorio para hacer turismo, trabajar o estudiar se verán obligados a entregar datos sensibles. Las nuevas condiciones solo eran exigidas hasta la semana pasada a personas que habían visitado países que integran la llamada lista de “estados terroristas”, según la mirada gendarme de EE.UU. Con cierta ironía, el bloguero y analista político cubano Iroel Sánchez comentó: “Obviamente, las contraseñas no las piden porque como la mayoría de esas empresas son norteamericanas no las necesitan, tienen las puertas traseras de sus servidores”. Se estima que unos 15 millones de extranjeros tramitan cada año la visa para entrar a Estados Unidos. La nueva regulación es tan restrictiva como la que se puso en vigencia para los norteamericanos que aspiren a viajar a Cuba. No serán alcanzados por ella quienes compraron o reservaron pasajes hasta el 4 de junio. 

  Peter Kornbluh, en el diario The Nation, escribió un artículo sobre las consecuencias de esta política: “En 24 horas, más del 50 por ciento del mercado de viajes de Estados Unidos a Cuba simplemente se ha evaporado. Y es probable que aumenten las consecuencias a medida que la turbulencia provocada por Trump se extiende a través de la industria de viajes, afectando a los proveedores de tours educativos, aerolíneas comerciales y otras compañías relacionadas con el turismo, por no mencionar a toda la economía cubana...”

El canciller Bruno Rodríguez Parrilla rechazó las flamantes disposiciones del Departamento del Tesoro de EE.UU: “Pretenden asfixiar la economía y dañar el nivel de vida de los cubanos para arrancarnos concesiones políticas. Fracasarán otra vez”. En Estados Unidos las críticas también se hicieron escuchar. La organización Engage Cuba que busca el fin del bloqueo impuesto por Washington señaló: “El gobierno no debe vigilar los lugares a donde los norteamericanos se van de vacaciones”. Las congresistas estadounidenses Kathy Castor y Bárbara Lee también cuestionaron la entrada en vigencia del Título III de la Ley Helms-Burton.

“Desde que Estados Unidos restableció los lazos diplomáticos con Cuba miles de estadounidenses, incluidas muchas familias de mi propia comunidad, han visitado la Isla”, escribió en un comunicado Castor, representante demócrata por Florida. Es hacia el electorado cubano-estadounidense de ese estado a donde apuntan también las recientes medidas de Trump. Su asesor en seguridad nacional, John Bolton y el lobby de congresistas cubano-americanos fueron claves en el armado de esta política. La dimensión del perjuicio que se ocasionará a la isla está dada por la cantidad de viajeros que recibió en 2018. Fueron unos 630 mil, más medio millón de cubanos que residen en EE.UU. “No somos ingenuos, son ya 150 años de ardua lucha por nuestra independencia teniendo que afrontar desde el primer día las ambiciones hegemónicas del imperialismo norteamericano”, agregó el ministro Rodríguez Parrilla. 

Desde que Trump asumió el gobierno redujo de manera ostensible el personal en la Oficina de Intereses de La Habana, dañó al sector privado cubano, y provocó dificultades en la vida cotidiana de hijos y padres que deben trasladarse a terceros países para solicitar la visa si desean ir a Estados Unidos. Como sucede con los residentes en la isla que se ven obligados a pedirla en Guyana, a 2748 kilómetros de distancia, porque la Oficina de Intereses de EE.UU. ya no atiende temas consulares. Antes tampoco la tenían fácil: debían tramitarla en Colombia. En sentido contrario, casi 800 mil reservas para viajar en crucero se vieron afectadas por   la decisión del gobierno de Washington de prohibir los viajes a Cuba, según la Asociación Internacional de Líneas de Cruceros (CLIA). Carlos Gutiérrez, presidente del Consejo de Negocios Estados Unidos-Cuba, recordó que ése es el único país –con la excepción de Corea del Norte–, a donde un estadounidense no puede viajar libremente.

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BBC Mundo: Trump vs Cuba: El Duro Impacto Para La Isla de las Nuevas Restricciones Anunciadas Por Estados Unidos

Llegaban en sus enormes barcos, se bajaban en una tierra que, hasta hace bien poco, tenían vetada, y encontraban en el taller de Nidialys Acosta una nueva forma de descubrir Cuba: montados en uno de sus "carros clásicos".

Es una imagen que simbolizaba el histórico acercamiento que vivieron Estados Unidos y Cuba en la época de Barack Obama y Raúl Castro, y desde esta semana quedará para el olvido, tras la nueva decisión del gobierno de Trump de prohibir los cruceros desde suelo estadounidense a Cuba, la forma más popular de viaje a ese país.

"Casi el 50% de los turistas que recibimos son americanos y ahora nos vamos a ver súper afectados", dice Acosta, que pertenece al colectivo de los "cuentapropistas" o trabajadores autónomos, un sector que floreció en la isla a la luz del deshielo.

La supervivencia de esta "naciente clase media" está en juego por las nuevas medidas que entraron en vigor este 5 de junio, que también incluyen la restricción de "viajes educativos grupales", una de las contadas categorías con las que los estadounidenses podían viajar legalmente a la isla caribeña.

Desde su llegada a la Casa Blanca, Trump ha ido desmontando la política de acercamiento con Cuba protagonizada por su antecesor, que fue duramente criticada por la comunidad cubano-estadounidense de línea dura, a través de una serie de limitaciones a los viajes entre ambos territorios o las transacciones bancarias, entre otros.

Ello ha aumentado la presión sobre Cuba, que desde finales de 2018 pasa por una ardua situación de escasez alimentaria y otros recursos y que tiene en el turismo la segunda fuente de ingresos de divisas del Estado.

"Con Obama se vivió un periodo de apertura y con Trump todo se cerró... y Cuba también se ha cerrado. Y para nosotros, emprendedores, que dependemos de nosotros mismos y tenemos que mantener a empleados, que dependen de nosotros, no dejan de darnos golpes por todos lados, desde el lado estadounidense y el lado cubano", considera por su parte Lauren Fajardo.

Fajardo es otra de las destacadas emprendedoras que han surgido en los últimos años, en su caso, con una marca de ropa de diseño propio, Dador.

Tanto Fajardo como Acosta manifiestan su preocupación por las últimas noticias que llegan de Estados Unidos y describen la sensación de malestar entre sus compatriotas.

"Todo el que trabaje para el turismo u otro sector se va a ver afectado por esta medida y todo el mundo está disgustado", dice Acosta, dueña de NostalgiCars junto a su marido, Julio Manuel Álvarez.

"Y sin entender cuáles son los motivos, porque al final el dinero que un turista deja aquí es verdad que una parte se queda el Estado con ella (...) pero otra va a los bolsillos de las familias y el pueblo cubano, como es el caso mío", añade la emprendedora.

La razón detrás de la prohibición a los cruceros se encuentra en Venezuela, según explicó el Departamento de Estado. Su intención es frenar el "turismo velado" que, a juicio de Washington, "ha servido para llenar los bolsillos de los militares cubanos, que son la misma gente que apoya a Nicolás Maduro en Venezuela y que reprime al pueblo cubano".

El gobierno de la isla rechazó de manera inmediata esa nueva "sanción" y consideró que Washington pretende "asfixiar la economía y dañar el nivel de vida de los cubanos para arrancarnos concesiones políticas", según escribió el canciller Bruno Rodríguez en Twitter.

"Hay mucha incertidumbre, porque ahora mismo parece que a nivel gubernamental sencillamente están jugando con nosotros", lamenta la creadora de Dador.

Ese sentimiento no solo recae en la llegada de visitantes, sino también en los problemas que los cubanos puedan tener para viajar a Estados Unidos, adonde muchos acuden para comprar los materiales necesarios para trabajar.

"Me preocupa mucho el qué va a pasar en todos los sentidos: desde donde vamos a sacar los insumos hasta cómo va a afectar a nuestra clientela. EE.UU. es el lugar más cercano donde vamos a comprar todos nuestros equipos", dice la cineasta Patricia Santacoloma, dueña de producciones Almendares, que popularizó a Cuba como destino de bodas y ofrece todo tipo de servicios de producción audiovisual.

"En Cuba, lamentablemente, no producimos determinadas cosas. Hay que gente que se dedica a comprar y traer pero lo vende carísimo. Hay muchas cosas que no se encuentran fácilmente en Cuba y allá están".

La nueva política de Trump hacia la isla ha cambiado de manera radical el panorama en el sector de Santacoloma. Con Obama, recuerda, la demanda se disparó: videoclips, películas, comerciales...

"Había mucho trabajo y, de pronto, de 2017 para acá... todo ha caído mucho", asegura. De momento, ya le han cancelado dos bodas para 2020 y un videoclip, cuyos productores decidieron grabar en Puerto Rico.

Santacoloma considera que las decisiones de Trump apelan a los votos de los cubanos de línea dura que viven en el sur de Florida, cruciales para la reelección del mandatario en 2020.

La razón detrás de la prohibición a los cruceros se encuentra en Venezuela, según explicó el Departamento de Estado.

Por ello, la emprendedora aprovecha para mandar un mensaje a sus compatriotas que viven en Miami y tienen familia en la isla, pidiéndoles que "no vayan a votar por Trump" (en las elecciones presidenciales del año que viene) para que no se rompa todo contacto con la isla.

Uno de los mayores golpes que sufrieron en Cuba desde la llegada a la Casa Blanca de Trump se produjo con el cierre de las oficinas consulares estadounidenses en La Habana, destaca Liber Puente, presidente ejecutivo de TostoneT, especializado en servicios de informática.

La prohibición de los cruceros "no creo que sea la medida más fuerte (...) pero viene a aumentar los temores de que no es bueno hacer negocios aquí", manifiesta Puente, cuya empresa también se verá afectada por las restricciones pues muchos de sus clientes son casas de rentas o restaurantes, fuertemente dependientes del turismo.

Puente además advierte que esta situación se suma "a otras limitaciones que tiene el país, que afectan directamente a la población, como la escasez de productos, la poca disponibilidad de moneda libremente convertible, el problema del suministro de combustibles y hasta (…) ineficiencias en la gestión y administración de los recursos".

Todo ello ha provocado que algunas personas prefieran irse. "Este nivel de presión hace pensar a mucha gente que no vamos a acceder a la prosperidad", lamenta.

Pese a la frustración y las dificultades, tanto Puente como las otras empresarias que hablaron con BBC Mundo sacan a relucir el talante cubano de superación y creatividad.

"Nosotros los cubanos somos muy optimistas, siempre pensamos que hay una opción que no hemos encontrado", dice el fundador de TostoneT.

Tanto él como los otros nuevos negocios ya tratan de buscar nuevos mercados para reducir el golpe.

La esperanza, para la dueña de los vehículos que llenan de "nostalgia" La Habana, es que el año que viene "salga otro nuevo presidente".

"Si vuelve a salir, serán cuatro años más duros, muy duros, pero al final Cuba tiene muchísimos encantos y, (si no son ellos), serán otros turistas los que vendrán".

La última decisión de Trump tendrá un impacto en Cuba no solamente por la reducción del número de visitantes, de hasta un 15 a un 20%, sino también a nivel de "percepción", según los expertos consultados por BBC Mundo.

"No tener a Carnival, Norwegian o Royal Caribbean en el mercado recreará percepciones negativas sobre Cuba, recordará lo que el gobierno de Trump ha hecho y lo que puede hacer", apunta John S. Kavulich, que preside el Consejo Comercial y Económico EE.UU.-Cuba, un grupo de empresas estadounidenses interesadas en comerciar con la isla.

La decisión de la Casa Blanca hará que gobiernos, empresas e instituciones financieras se muestren prudentes en relación al país por el miedo a mayores medidas, considera.

Kavulich, con vasta experiencia en el país, coincide con Washington en que el flujo de dinero que llega a los servicios de seguridad, inteligencia o militares de Cuba se verá afectado, aunque también habrá un impacto en la sociedad cubana.

"La respuesta de Trump para eso es que esa no es responsabilidad del gobierno de Estados Unidos, proveer oportunidades económicas a los cubanos; es responsabilidad del gobierno cubano".

Ahí, dice el experto, nos enfrentamos a una pregunta estructural: "¿Por qué el gobierno de Cuba no abre su economía para que haya muchas oportunidades para sus ciudadanos y no se vean afectados por algo como esto?"

James Williams, presidente de la organización Engage Cuba, favorable al acercamiento bilateral, considera por su parte que se trata de una medida "desafortunada e innecesaria dirigida a cumplir con los deseos de una minoría, que quiere continuar con una política que lleva fallando 60 años".

"Va a dañar al ciudadano medio cubano (...) y también a intereses estadounidenses", señala Williams, en referencia a los negocios en el sur de Florida y otras partes del país relacionados con Cuba.

En opinión de Williams, la Casa Blanca quiere "distraer" en un momento en el que tratan de "salvar la situación que se ha producido" en Venezuela.

La conexión con Venezuela también la ve clara Kavulich, aunque él evita posicionarse sobre el vínculo.

"No digo que sea correcta o incorrecta, solo que hay una conexión. Así que lo más probable es que se produzca algún cambio en las regulaciones estadounidenses en relación a Cuba si se dieran cambios productivos en Venezuela, productivos a ojos de la administración Trump".

"En resumen: si el gobierno de Trump cree que la situación en Venezuela está mejorando y que el gobierno cubano es responsable de ello -o parcialmente responsable-, entonces podrá darse una revisión de algunas de las restricciones".

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Travel Manager: Las Aerolíneas Pasan Por Encima Del Muro de Trump a Cuba

El presidente Trump levanta otro muro. La medida bloquea a los cruceros y a los aviones corporativos. Sin embargo, las aerolíneas pasan por encima del muro y no quedan afectadas por las nuevas medidas.

Estados Unidos ha emitido nuevas restricciones para viajar a Cuba, la declaración oficial en principio no hablaba de prohibir los viajes en cruceros, aunque si incluía una confusa resolución que restringía las “exportaciones de barcos de pasajeros, buques recreativos y aeronaves privadas”

Un comunicado el pasado martes explicaba que EEUU no permitirá las visitas a Cuba a través de embarcaciones de pasajeros y embarcaciones recreativas, incluidos cruceros y yates, así como aviones privados y corporativos, aunque en las comunicaciones del Departamento de Estado no se hace referencia directa a las aerolíneas comerciales. Esta regulación entra en vigor el día de hoy.

Sin duda, la medida tomó por sorpresa a las compañías de cruceros. Norwegian Cruise Lines y Royal Caribbean, no supieron responder la avalancha de preguntas por parte de los pasajeros que tenían billetes pagados. Pidiendo paciencia, Norwegian Cruise Line expresó por medio de un comunicado que estaba examinando las nuevas reglas y consultando con abogados expertos en comercio.

Pocas horas después, Royal Caribbean dijo haber cancelado las escalas que harían sus cruceros el 5 y 6 de junio en Cuba, y que brindaría mayor orientación sobre futuros viajes tan pronto como sea posible.

Aunque diversas actividades empresariales en la isla, como los vuelos de las líneas aéreas comerciales, los viajes de grupos universitarios, investigadores académicos, periodistas y los asistentes a reuniones profesionales quedan intactas

Los vuelos de las aerolíneas comerciales, no se han visto afectados por las nuevas medidas y los viajes para grupos de reuniones profesionales continuarán siendo permitidos.

La acción de la Casa Blanca complica los viajes a Cuba, pero no los impide por completo. Básicamente requerirá a los estadounidenses que viajen en grupos autorizados por medio de agencias. Acogiéndose a una de las 12 licencias vigentes, que incluyen viajes familiares, actividades periodísticas, científicas, académicas, culturales, deportivas y religiosas, etc.

Empresas agrícolas, bancarias, farmacéuticas o tecnológicas como Google; incluso de desarrollo de infraestructura pueden aliarse con similares cubanas para proyectos y conservan vía libre para operar en la isla, siguiendo las disposiciones del bloqueo o embargo económico que Estados Unidos mantiene contra Cuba desde 1962.

Por su parte, James Williams presidente de la organización Engage Cuba (organización estadounidense que impulsa un acercamiento entre ambos países), dijo que “restringir la libertad de viaje de los estadounidenses es un ataque a un derecho fundamental de los ciudadanos. El gobierno federal no debe estar regulando dónde van de vacaciones los estadounidenses ”.

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Prensa Latina: EE.UU. Ignora Impacto Negativo Para Pueblo Cubano de Nuevas Medidas

La administración estadounidense pretendió hoy justificar las nuevas restricciones de viajes a Cuba con el argumento de que son medidas contra el Gobierno, pese a las advertencias de sus efectos negativos para el pueblo.

El ejecutivo del republicano Donald Trump, que ha incrementado considerablemente la hostilidad contra la nación vecina, dio a conocer este martes que prohibirá a los ciudadanos de este país ir a la isla caribeña bajo la autorización previa conocida como viajes educativos grupales pueblo a pueblo.

Además, según precisó un comunicado del Departamento de Estado, 'ya no permitirá visitas a Cuba a través de embarcaciones de pasajeros y recreativas, incluidos cruceros y yates, y aeronaves privadas y corporativas'.

Con esos controvertidos pasos, esa agencia federal manifestó que se busca evitar que los viajeros estadounidenses 'enriquezcan a los servicios militares, de seguridad y de inteligencia de Cuba'.

En su declaración, el Departamento de Estado volvió a relacionar las medidas contra la mayor de las Antillas con la solidaridad que mantiene hacia Venezuela y el Gobierno constitucional de Nicolás Maduro, al que Washington se empeña en desconocer pese a haber sido reelegido en mayo de 2018 con el 68 por ciento de los votos.

La administración estadounidense sostiene que la crisis en el país sudamericano es responsabilidad de la isla, la cual cuenta con miles de colaboradores en Venezuela, fundamentalmente de la salud, pero también en áreas como educación y cultura.

Mientras tanto, no menciona los graves efectos que tienen sobre el pueblo venezolano las presiones y sanciones económicas de Washington.

Según el comunicado, las acciones dadas a conocer hoy contra la nación antillana están directamente vinculadas a la industria del turismo, con el argumento de que ese sector 'ha servido para llenar el bolsillo de los militares cubanos'.

De ese modo, no hace alusión al hecho de que los viajes educativos pueblo a pueblo, bajo los cuales han visitado la isla cientos de miles de norteamericanos, han sido un gran impulso para los trabajadores del creciente sector privado de Cuba y sus familias.

'La administración de Trump continuará una política fallida de 60 años que perjudica al pueblo cubano y le niega a los estadounidenses su libertad', escribió en Twitter el presidente de la coalición Engage Cuba, James Williams, tras difundirse las nuevas limitaciones.

Cuando el pasado 17 de abril el asesor de Seguridad Nacional, John Bolton, adelantó que se aplicarían nuevas restricciones a los viajes no familiares, diferentes agrupaciones y legisladores también se refirieron al impacto para los cubanos.

El anuncio de la administración de nuevas restricciones de línea dura causa dolor a las familias y afecta al creciente sector privado cubano, consideró entonces la congresista demócrata por Florida, Kathy Castor.

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Sputnik: La Ley Helms-Burton Marca Ritmo de Confrontación Entre Cuba y EEUU

Para el politólogo cubanoamericano Arturo López-Levy, la ley estadounidense Helms-Burton sigue marcando el ritmo de la confrontación entre Cuba y Estados Unidos, al obstaculizar cualquier contacto bilateral y hacer retroceder el avance logrado en el proceso de normalización de relaciones iniciado en diciembre de 2014.

"Más que contra el gobierno cubano, la reducción de las visas y las restricciones a los viajes y remesas, es un ataque a las oportunidades de contacto y aperturas asociadas a las visitas a EEUU de miles de cubanos, tras la flexibilización por Cuba de su política migratoria y de viajes en 2013, y las visitas de norteamericanos a Cuba", comentó López-Levy en exclusiva a Sputnik.

Para López-Levy, profesor del Gustavus Adolphus College, en el estado de Minnesota (centro-norte de EEUU), la ley Helms-Burton, que codifica el bloqueo económico, comercial y financiero que Washington impone a Cuba desde 1962, en este momento "tiene un componente electoral en las posturas de la Administración Trump hacia Cuba", y eso —opina—  "no las hace menos importantes ni temporales".

Explicó que la propia ley Helms-Burton fue el resultado de una incertidumbre electoral a inicios de 1996, que empujó al expresidente Bill Clinton (1993-2001) a firmarla, tras el incidente de la violación reiterada del espacio aéreo cubano y el derribo de las avionetas de Hermanos al Rescate, una organización opuesta al gobierno de la isla radicada en la ciudad estadounidense de Miami.

Para el académico cubanoamericano, "22 años después de aquellas provocaciones y de lo que en mi juicio fue una respuesta cubana que se fue fuera de control, la ley sigue marcando el ritmo de la confrontación entre los dos países".

A pesar de mantenerse durante 23 años la suspensión del título III de la ley Helms-Burton que permite a ciudadanos estadounidenses reclamar ante tribunales las propiedades nacionalizadas en Cuba a principios de la década de 1960, la Administración que encabeza el presidente Donald Trump aprobó su puesta en vigor desde el pasado 2 de mayo.

Esta decisión, según el profesor López-Levy, "es un paso en la escalada de tensiones que está usando la crisis en Venezuela para descargar políticas que ya estaban propuestas en su repertorio, desde que Trump llegó al poder y actores del cabildeo pro-embargo [contra Cuba] entraron a la Administración".

"Esos grupos —agregó el politólogo cubanoamericano— apuestan por lo contencioso y no creen en luces rojas a la hora de tratar de asfixiar al gobierno cubano, en la lógica de que a Cuba y a sus aliados le tiene que ir mal, para que un vacío de poder se cree, y ellos, la derecha cubana exiliada, tengan oportunidades políticas en Cuba".

Para el profesor López-Levy, "lo más probable es que Cuba vuelva a derrotar esas trampas pues el gobierno y la sociedad de la isla han desarrollado un sexto sentido y una capacidad para resistir, creando dinámicas propias sin caer en la respuesta ciega a la provocación y el abuso de poder".

Pero —advirtió— "esa historia no debe ser fuente de confort pues accidentes como el derribo de las avionetas [de Hermanos al Rescate, febrero de 1996], o el hundimiento del remolcador 13 de Marzo [julio de 1994] pueden ocurrir".

"La situación económica y la tensión política asociada a situaciones precarias de seguridad energética y alimentaria pueden generar incidentes lamentables de mantenimiento del orden o una emigración desesperada", subrayó el académico cubanoamericano.

Precisó a Sputnik que en una coyuntura de crisis como la de los balseros de 1994 (emigración masiva a EEUU), propuestas que hoy se descalifican como calenturientas, por ejemplo, la idea del senador y exgobernador de la Florida, Rick Scott, de bloquear militarmente la entrada de barcos con petróleo venezolano a Cuba, "pueden ganar tracción".

"Las cosas siempre se pueden poner peor, y la lógica de la confrontación, en ausencia de mayores contactos diplomáticos siempre puede escalar", enfatizó.

Subrayó que resulta curioso cómo los mismos congresistas cubanoamericanos, "incapaces de persuadir a sus votantes [principalmente en el estado de Florida] de no viajar a Cuba, empujan a la Administración Trump a poner nuevas restricciones de viaje contra el resto de los estadounidenses".

"De esta manera —dijo— tratan a los estadounidenses sin familia en Cuba como ciudadanos de segunda clase. Esa contradicción debería ser capitalizada más por el cabildeo anti-embargo en EEUU".

Para López-Levy, muchos de los grupos que defienden una política contra el bloqueo a Cuba, han subestimado factores tan vitales "como el sentido de justicia y la moral de muchos estadounidenses", priorizando temas de negocios, lo que califica como una "ineficiencia en su labor política".

"Grupos como Engage Cuba —apuntó— han olvidado la importancia de argumentos de seguridad nacional, derechos humanos y morales en la discusión de políticas en EEUU y dentro de la comunidad cubanoamericana".

"Cuba no es China, y la gran motivación de la presión pública que llevó a la apertura del 17 de diciembre de 2014 no fue los dólares sino apreciaciones de justicia y consideraciones sobre el costo moral y político para EEUU de mantener una impopular política unilateral y abusiva de guerra económica contra un vecino pequeño, en proceso de transformación interna y sus relaciones con la diáspora", subrayó López-Levy a Sputnik.

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Radio Ciudad de La Habana: Senador republicano expresa apoyo a ventas agrícolas a Cuba

El senador republicano Mike Enzi expresó este jueves su apoyo a las exportaciones agrícolas de Estados Unidos a Cuba, con motivo de su decisión de copatrocinar un proyecto de ley destinado a ampliar esas ventas.

 El legislador por Wyoming manifestó este jueves en un comunicado que se unió a un grupo bipartidista para reintroducir una propuesta dirigida a eliminar obstáculos para los agricultores y ganaderos estadounidenses que desean vender sus productos en el mercado cubano.

Tal proyecto de ley, subrayó el texto, apoyaría los empleos en Wyoming y en todo el país al levantar las restricciones al financiamiento privado para las exportaciones agrícolas norteamericanas a la isla vecina.

‘El comercio de productos agrícolas no solo ayudará a los cubanos, sino que también ampliará un mercado muy necesario para los agricultores y ganaderos estadounidenses, incluidos los de Wyoming’, expresó Enzi.

Añadió que el diseño legislativo representa ganancias para las dos partes y nivela el campo de juego para los granjeros y ganaderos de su país, ‘que compiten en el mercado global y que promueven los intereses estadounidenses en el exterior’.

La ley de expansión de las exportaciones agrícolas de 2019 fue reintroducida hace dos días por los senadores John Boozman (republicano) y Michael Bennet (demócrata), y además de ellos dos y Enzi, otros 10 miembros de la Cámara Alta aparecen como copatrocinadores de la iniciativa.

En un comunicado sobre el proyecto, Boozman y Bennet recordaron que La Ley Agrícola de 2018 tomó medidas para ayudar a acceder al mercado cubano, pues permitió que los fondos para los programas de promoción de las exportaciones del Departamento de Agricultura puedan utilizarse en la isla caribeña.

Sin embargo, indicaron que la mayor barrera para los productores que quieren realizar ventas a Cuba es la prohibición comprendida en la Ley de Sanciones y Reformas Comerciales (TSRA), la cual impide otorgar crédito privado para esas exportaciones, y obliga a los cubanos a pagar los productos estadounidenses en efectivo y por adelantado.

La propuesta legislativa enmendaría la TSRA para permitir el financiamiento privado, apuntaron los senadores, quienes sostuvieron que los granjeros de Estados Unidos necesitan nuevos mercados y pueden tener la solución a menos de 100 millas de las costas norteamericanas.

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El Nuevo Día: Presentan en el Senado federal ley que facilita exportación de productos agrícolas a Cuba

Los senadores Michael Bennet y John Boozman presentaron de manera bipartita la “Ley de Expansión de Exportaciones Agrícolas” (S.1447), una legislación que pudiera hacer más fácil para los agricultores estadounidenses vender sus productos a Cuba al eliminarse las restricciones al financiamiento privado para las exportaciones de ese sector a la Isla.

“Estas restricciones son arbitrarias y no tienen otro propósito que perjudicar a nuestros agricultores y al pueblo cubano”, dijo James Williams, presidente de Engage Cuba, agrupación que dio a conocer la iniciativa bipartidista, quien añadió que “era hora de apartarse de esa mala política porque nuestros agricultores merecen poder competir en igualdad de condiciones… Sabemos que hay demanda para productos de calidad en Estados Unidos, y debemos permitir que los productores satisfagan esa demanda”.

Los productores estadounidenses han podido exportar a la isla desde el año 2000, porque durante la administración de Bill Clinton se introdujo la “Ley de Reforma a las Sanciones Comerciales y Ampliación de las Exportaciones”, que propicia un comercio en un solo sentido, pero mantuvo el veto sobre las exportaciones cubanas y, además, se mantuvieron restricciones al financiamiento, por lo cual no hay posibilidad de créditos a Cuba para las compras, lo que obstaculiza gravemente el potencial de exportación de los productores estadounidenses.

“Hemos escuchado fuerte y claro que los granjeros y rancheros estadounidenses quieren la oportunidad de competir y vender sus productos en todo el mundo, incluso en el mercado cubano. A pesar de nuestro progreso en la Ley agrícola de 2018, las restricciones comerciales existentes con Cuba continúan imponiéndose, y agricultores y rancheros están en desventaja”, dijo el senador Bennet, demócrata de Colorado.

“Este proyecto de ley de sentido común abriría nuevas oportunidades de mercado para los granjeros y rancheros de Colorado, que tienen mucho que ganar al competir en el mercado cubano”, añadió el legislador demócrata.

A su vez, el senador republicano John Boozman apuntó que “los agricultores de Arkansas necesitan nuevos mercados y una solución está sentada a menos de cien millas de nuestras costas. Cuba importa el 80 por ciento de sus alimentos, pero los estadounidenses están en desventaja, ya que la financiación privada no está permitida. Nuestro proyecto de ley elimina esta barrera, lo que permite a nuestros productores agrícolas competir”.

“Es un paso pequeño, pero que puede generar grandes dividendos para los agricultores estadounidenses y el pueblo cubano”, dijo Boozman.

Engage Cuba, coalición de empresas privadas y organizaciones que trabajan para poner fin al embargo a Cuba, asegura que los agricultores que buscan exportar a Cuba obtuvieron algún éxito en diciembre de 2018 con una provisión al proyecto de la Ley agrícola de 2018 que permite a los agricultores de Estados Unidos utilizar los dólares de promoción del mercado federal para las exportaciones agrícolas a Cuba.

La provisión había sido solicitada en septiembre de 2017 por un grupo bipartidista de unas 60 asociaciones agrícolas, de negocios y funcionarios electos de 17 estados, quienes enviaron entonces una carta a los líderes de los Comités de Agricultura de la Cámara de Representantes y del Senado, urgiéndolos a su introducción en la Ley.

Ahora, otros legisladores en la Cámara de Representantes también introducen proyectos complementarios para ayudar a los granjeros estadounidenses a comerciar con Cuba, como es el caso de la Ley de Exportaciones Agrícolas de Cuba, presentada en marzo por Rick Crawford (republicano de Arkansas) y Cheri Bustos (demócrata de Illinois).

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Radio Trinidad: Redoblan esfuerzos en Estados Unidos para limitar impactos de medidas contra Cuba

James Williams, presidente de la coalición Engage Cuba, dijo que hay muchas personas monitoreando la situación, tratando de educar a la administración y a los legisladores en el Capitolio, ‘pero necesitamos más, todos necesitamos involucrarnos.’

La coalición Engage Cuba instó hoy a las partes interesadas en el acercamiento a la isla a tratar de influir en las nuevas medidas que prepara el Gobierno estadounidense contra el país caribeño.

El grupo, que promueve el fin del bloqueo impuesto por Washington a la nación vecina hace casi 60 años, ofreció este jueves una conferencia web sobre las acciones anunciadas por la administración de Donald Trump el pasado 17 de abril, su posible impacto y cómo los diferentes sectores se pueden involucrar para limitar sus efectos.

James Williams, presidente de la coalición, recordó que ese día el asesor de Seguridad Nacional, John Bolton, pronunció un discurso en Florida en el que anunció nuevas restricciones relacionadas con Cuba como limitar los viajes no familiares e imponer un máximo de mil dólares trimestrales al envío de remesas.

Normalmente cuando una administración realiza anuncios de ese tipo, como sucedió con las medidas sobre Cuba dadas a conocer en junio 2017, ocurre después de un proceso interagencias, y luego del discurso se dice cuáles serán los cambios regulatorios, manifestó el titular.

De acuerdo con Williams, eso no se comportó así en el caso de lo divulgado por Bolton, ya fuera porque el ejecutivo no estaba preparado, porque tenía temor de una filtración o porque internamente no había consenso entre las agencias y departamentos.

No sabemos con certeza, pero estamos en un punto crítico, porque significa que estas regulaciones no estaban escritas en el momento del discurso y que hay una oportunidad de realizar trabajo en torno a este proceso, consideró.

El presidente de Engage Cuba se refirió en particular a las regulaciones sobre las visitas a la isla como una de las áreas importantes en las que las personas interesadas pueden volverse activas, dado su impacto en la industria de viajes de Estados Unidos.

Los estadounidenses tienen prohibido ir a la mayor de las Antillas como turistas, y para viajar al país vecino deben hacerlo bajo 12 categorías autorizadas por el Gobierno norteamericano, de las cuales Williams señaló la de pueblo a pueblo como significativa por el flujo de personas que mueve.

Instamos fuertemente a las partes interesadas, la industria de viajes, estadounidenses y cubanoamericanos a, involucrarse en este tema, añadió el titular de la agrupación, quien sostuvo que el lenguaje usado por Bolton con respecto a este asunto fue vago.

En cuanto a lo relacionado con las remesas, estimó que pueden darse argumentos sólidos de por qué los límites propuestos no son solo arbitrarios sino dañinos para sectores en Cuba que necesitan esos envíos, como el sector privado que la administración de Trump dice querer ayudar.

Williams señaló que una de las formas de tomar parte en este proceso es hablando con funcionarios del ejecutivo del republicano, sobre todo en el Departamento de Estado, pero también en el Departamento del Tesoro y Comercio, o la propia Casa Blanca, y hacerles ver el interés en el tema y su importancia para el país.

En el caso del Congreso, señaló que aunque no tiene un papel directo en elaborar las nuevas regulaciones, sí tiene el rol de supervisar lo que hace la administración. ‘Además de buscar contactos en el Gobierno, pueden llamar a sus miembros del Congreso, tanto en sus distritos como en Washington DC’, apuntó.

Ante una pregunta de Prensa Latina, el titular de Engage Cuba respondió que hay muchas personas monitoreando la situación, tratando de educar a la administración y a los legisladores en el Capitolio, ‘pero necesitamos más, todos necesitamos involucrarnos’.

Desde su punto de vista, el momento de estar implicados en el tema es ahora, ‘porque en unos pocos meses puede ser muy tarde para influir en este proceso’.

El presidente de la coalición también abordó la decisión del Gobierno de Trump de activar desde el 2 de mayo el Título III y ampliar la aplicación del Título IV de la controvertida Ley Helms-Burton, una normativa que codifica el bloqueo a Cuba y remarca su carácter extraterritorial.

A través del Título III, ciudadanos de Estados Unidos pueden entablar demandas en las cortes de esta nación contra aquellas personas o entidades, incluso de terceros países, que inviertan en el territorio cubano en propiedades nacionalizadas tras el triunfo de la Revolución, el 1 de enero de 1959.

El IV, en tanto, permite a Estados Unidos negar visas a empresarios extranjeros que participen en inversiones con propiedades nacionalizadas en el territorio vecino.

Williams llamó la atención sobre el hecho de que las administraciones previas, e incluso la de Trump en un primer momento, se negaron a activar el Título III al verlo como un paso extremo que además es rechazado por aliados internacionales de Washington.

Asimismo, señaló que el acápite da la posibilidad de presentar reclamaciones incluso a cubanoamericanos que en el momento del triunfo revolucionario no eran ciudadanos de Estados Unidos, lo cual ‘no tiene precedentes en la ley internacional o de este país’.

Manifestó que esta medida afecta a empresas norteamericanas que ya tienen actividad en la nación caribeña, algo que no se tomó en cuenta cuando se aprobó la Helms-Burton en 1996 dada la ausencia de compañías estadounidenses en la isla, y perjudica el ambiente para negocios futuros.

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Ansa Latina: Un ente estadounidense contra las sanciones

Engage Cuba, una entidad de Estados Unidos, sostuvo que además de "dañinas" para sectores de la población cubana, entre estos los "privados", ciertas sanciones de Washington están presentadas en términos "vagos".


James Williams, presidente de la coalición de empresas e instituciones, a la cual se le reconoce una amplia operación de cabildeo bipartidista en el congreso federal en Washington llamó a sectores interesados en su país en la mejoría de relaciones con la isla para que "trate de influir" en la situación.


En respuestas publicadas hoy por medios locales, Williams se refirió en ese caso a las denominadas remesas o envíos de dinero de cubanos en Estados Unidos a sus familiares en Cuba, que el gobierno del presidente Donald Trump limitará, según informó.


Llamó de "arbitrarias y dañinas" las sanciones y estimó que que dañan el sector privado "que la administración de Trump dice querer ayudar" Las personas en Estados Unidos pueden enviar dinero a sus familias o amigos sin límite de frecuencia.


Pero el asesor de Seguridad Nacional, John Bolton, en Washington anunció nuevas restricciones tanto para limitar los viajes de ciudadanos no familiares de cubanos como para imponer un máximo de 1000 dólares cada tres meses al envío de remesas.


Wilson cree que Bolton no hizo un trámite normal de consultas con agencias y departamentos oficiales antes de lanzar su anuncio, algo que consideró habitual en esos casos.


Eso lo llevó a pensar que el asesor del presidente Trump "no estaba preparado entre otras cosas porque "no había consenso entre las agencias y departamentos".


Según estadísticas estadounidenses las remesas suelen alcanzar los tres mil millones de dólares anuales. "Durante el deshielo en la presidencia de Barcak Obama recibíamos huéspedes estadounidenses, pero han desaparecido", explicó a ANSA Carlos,que alquila una habitación en su casa de La Habana.


Wilson consideró que el lenguaje de Bolton al explicar las medidas "fue vago". Pidió que los representantes interesados del turismo, estadounidenses y cubanoamericanos hagan gestiones que cuestionen las sanciones.


Sugirió que esas personas podrían hablar al respecto con funcionarios republicanos sobre todo en el Departamento de Estado y también en el Departamento del Tesoro y Comercio, o la propia Casa Blanca para expresarles sus opiniones.


Sobre la apertura de la administración Trump de la posibilidad de que ciudadanos estadounidenses coloquen querellas en tribunales de su país por la "nacionalización" de sus propiedades en la isla desde 1961, expuso que Engage Cuba rechaza esa medida.


 Para aplicar esa sanción la Casa Blanca dio vigencia al Titulo 3 de la Ley Helms-Burton que en 1996 fortaleció el embargo contra Cuba y cuya activación había sido suspendida por todos los presidentes anteriores a Trump.


"Afecta a empresas norteamericanas que ya tienen actividad en la nación caribeña, algo que no se tomó en cuenta cuando se aprobó la Helms-Burton en 1996 dada la ausencia de compañías estadounidenses en la isla, y perjudica el ambiente para negocios futuros", expuso Wilson.

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Prensa Latina: ¿Qué efectos tendrían las nuevas medidas de EE.UU. contra Cuba?

Washington, 23 abr (Prensa Latina) Las medidas del Gobierno estadounidense contra Cuba podrían asestar nuevos golpes a la relación entre ambos países, al sector privado de la isla y a las empresas norteamericanas, considera hoy una coalición promotora del acercamiento bilateral.

Engage Cuba, agrupación que busca el fin del bloqueo impuesto por Washington contra el país caribeño hace casi 60 años, realizó un análisis sobre las consecuencias de las acciones anunciadas por la administración de Donald Trump el pasado 17 de abril, entre ellas, permitir la total aplicación del Título III de la Ley Helms-Burton.

Tal acápite posibilita a ciudadanos de Estados Unidos demandar en las cortes de esta nación a personas y entidades, incluso de terceros países, que inviertan en el territorio cubano en propiedades nacionalizadas tras el triunfo de la Revolución, el 1 de enero de 1959.

Engage Cuba señaló que no está claro cuántos juicios generará el Título III en la práctica, pues las condiciones del estatuto que rigen qué tipo de propiedad es elegible para un reclamo limitan la cifra de posibles demandas.


Bajo la Ley Helms-Burton no pueden ser sometidos a reclamos los bienes con valor inferior a los 50 mil dólares en el momento de la nacionalización, ni los que sean residenciales o estén relacionados con viajes legales a Cuba, apuntó la coalición.

Pero si, efectivamente, hay una avalancha de litigios resultantes de la activación del Título III, se cargará al sistema judicial de Estados Unidos y no se cumplirán sus objetivos, estimó el grupo.

El documento de Engage Cuba recordó que el país caribeño ha compensado a otros ciudadanos extranjeros por sus propiedades, 'pero la ruptura de los lazos diplomáticos entre Estados Unidos y Cuba en 1961 estancó la compensación para los norteamericanos'.

Negociar con el Gobierno cubano a través de canales diplomáticos de alto nivel hubiera tenido más probabilidades de lograr una compensación que las demandas del Título III, como sucedió con Canadá, España y otros países europeos, apuntó el texto.

Al evaluar el impacto de esta medida, el grupo añadió que también podrían tener efectos perjudiciales significativos en la relación entre los dos países, los negocios norteamericanos y los vínculos de Washington con sus aliados.

Como el Título III afecta a las compañías que actualmente operan en Cuba en propiedades nacionalizadas, así como aquellas que se benefician indirectamente de lo que Estados Unidos tilda de 'tráfico' con esos bienes, las empresas estadounidenses no están exentas de las posibles demandas.

En ese sentido, el documento afirmó que pueden enfrentar una gran cantidad de reclamaciones y estimó como poco probable que expandan sus operaciones en la mayor de las Antillas, a pesar de su pasado éxito en la isla.

A esas y otras posibles consecuencias se une que ya la Unión Europea declaró su intención de revivir el desafío contra el Título III ante la Organización Mundial del Comercio.

El resultado podrían ser medidas de represalia que permitan litigios contra firmas estadounidenses, además del riesgo de que esas tensiones pasen a otros aspectos de la cooperación bilateral de Washington con sus aliados.

Según lo anunciado por el asesor de Seguridad Nacional, John Bolton, Engage Cuba detalló como otra acción contra la isla que los nacionales de Estados Unidos ahora solo podrán enviar mil dólares por persona cada trimestre a quienes viven en Cuba en forma de donativos o remesas generales.

Debido a que tantos empresarios cubanos del sector privado o cuentapropistas dependen de las remesas de familiares y amigos en Estados Unidos, este cambio de política los obligará a encontrar un vehículo alternativo para obtener capital, alertó el análisis.

Este efecto, agregó, se da en un momento en que la reducción de los viajes de los norteamericanos ya asestó un gran golpe a los ingresos del sector privado cubano, expresó.

Otra medida dada a conocer por el ejecutivo de Trump es poner fin a las transacciones financieras de compañías y bancos cubanos en terceros países que indirectamente se realizaban a través del sistema bancario estadounidense.

Si se restablece la restricción que impide ese proceso, 'los bancos extranjeros incurrirán en multas por procesar las transferencias cubanas en dólares estadounidenses'.

Esta nueva regla se suma a una complicada red de sanciones financieras que desalientan a la comunidad empresarial global para que no invierta en Cuba, manifestó la coalición.

Asimismo, la intención de restringir los viajes no familiares a Cuba podría afectar aún más a los norteamericanos, quienes en la actualidad deben cumplir con alguna de las 12 categorías aprobadas para poder visitar la isla, pues no tienen permitido hacerlo libremente como turistas.

Según Engage Cuba, 'la administración podría optar por prohibir la mayoría de los viajes no familiares a Cuba mediante el cese de la aprobación de las licencias de la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) en la mayoría de las categorías autorizadas'.

Otra alternativa, estimó el grupo, sería que se requieran licencias específicas para todas las categorías, en las cuales la OFAC apruebe cada viaje caso por caso.

Si bien aún no conocemos el impacto total de las restricciones de viaje adicionales, cualquier intento de reducir el número de viajeros estadounidenses afectará negativamente al sector privado y la sociedad civil cubana, remarcó la organización.

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Grupos del exilio y la oposición saludan acciones que 'castiguen a la tiranía'

Diversas han sido las reacciones de organizaciones del exilio cubano y de los grupos opositores internos al anuncio del Gobierno de EEUU de nuevas sanciones contra el régimen de La Habana.

Desde Madrid, el Observatorio Cubano de Derechos Humanos consideró acerca de la aplicación del título III de la ley Helms-Burton que "si bien en la actualidad los ordenamientos jurídicos nacionales e internacionales permiten las expropiaciones", esta son medidas excepcionales  justificadas por un "interés público y social".

La OCDH señaló que "el Gobierno de Estados Unidos debería dejar suficientemente claro que no tomará ninguna medida que afecte directamente al común de los ciudadanos", dado que el régimen utiliza ese argumento como propaganda para manipular a la opinión pública.

Indica sobre las propiedades confiscadas a sus propietarios en Cuba que, con respecto a las compensaciones a los propietarios, "el Gobierno cubano nunca se ha tomado en serio resolver este viejo diferendo que involucra a ciudadanos cubanos y extranjeros" y recuerda que esa práctica "continuó durante décadas, al apropiarse el Gobierno de las propiedades de aquellas personas que decidían emigrar, para beneficiar directamente a dirigentes del Partido Comunista o de sus organizaciones represivas."

La organización recuerda que en muchas de las propiedades confiscadas "se establecieron negocios que durante décadas no permitieron la entrada de ciudadanos cubanos y donde hoy el Gobierno, tanto en solitario como en unión con empresas extranjeras", sigue violando "los derechos laborales de los cubanos", al apropiarse de la mayor parte del salario de los trabajadores, "tal y como sucede en el sector de la inversión extranjera."

Mientras, la Unión Patriótica de Cuba (UNPACU) hizo público desde Santiago de Cuba su apoyo a "toda medida que castigue a la tiranía y que favorezca al pueblo."

En su declaración, la organización recuerda cómo los opositores pacíficos, defensores de los derechos humanos y periodistas independientes han sido reprimidos y condenados a largas sentencias de prisión por, supuestamente, "atentar contra la independencia nacional y la economía de Cuba" al "favorecer" la Helms-Burton.

"El bloqueo a los derechos y libertades fundamentales de la persona impuesto por el régimen al pueblo es la principal causa de la miseria y el sufrimiento de millones de cubanos", recuerda UNPACU. 

"La dictadura debe ser castigada por sus crímenes contra los pueblos de Cuba y Venezuela. Pero castigar por castigar, no servirá de mucho. Esperamos que toda sanción contra la dictadura vaya acompañada de efectivas medidas para ayudar al pueblo a enfrentar la miseria generalizada en que el régimen le obliga a vivir", recordó la mayor organización opositora cubana, en una declaración firmada por su líder, José Daniel Ferrer.

Desde Miami, la Asamblea de la Resistencia Cubana hizo público su agradecimiento a la Administración Trump por las nuevas medidas, y las calificó como "un paso firme que combate el financiamiento de las atrocidades del régimen comunista de Cuba dentro y fuera del país."

"Esto es una gran victoria para todas las víctimas del régimen comunista de Cuba y para todos los que en el mundo aspiran al respeto de sus derechos fundamentales". concluyó la organización del exilio cubano.

No obstante, grupos más identificados con la política de deshielo impulsada por Barack Obama, rechazaron las sanciones.

"La hipocresía de la administración Trump que se acerca a las dictaduras más brutales del mundo en Arabia Saudita, Rusia y Corea del Norte, pero que afirma preocuparse por la democracia y los derechos humanos en Cuba, es como vivir en un universo paralelo", escribió James Williams, presidente de Engage Cuba, un grupo que promueve el acercamiento entre ambos países, en su perfil en Twitter.

Michael Bustamante, profesor asociado de Historia Latinoamericana en la Universidad Internacional de Florida (FIU), lamentó en la propia red social: "Porque 60 años de sanciones han probado no tener resultados, la respuesta lógica es redoblarlas. Digan adiós a cualquier posibilidad de resolver realmente las disputas de propiedades en Cuba."

Mientras, el excontratista del Gobierno de EEUU que estuvo preso en Cuba acusado de espionaje, Alan Gross, señaló que estaría complacido con explicar a Trump y sus expertos "por qué las medidas sobre los viajes y remesas van contra los intereses de EEUU."

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Nueva política hacia Cuba genera temores y esperanzas en la comunidad cubana

Mientras en Miami un grupo de exiliados celebraba las restricciones de viajes y remesas a Cuba, quienes tienen familiares en la isla se mostraban preocupados por las consecuencias que tendrán estas nuevas medidas sobre la ya débil economía del país caribeño.

“¿Volverán las prohibiciones como en tiempos de [George W.] Bush?”, preguntó Jesús Fernández, un cubanoamericano dueño de una pequeña compañía que transporta pasajeros entre Miami y Tampa.

Fernández, quien vive en Estados Unidos hace cuatro años y tiene tres hijos en Cuba, dijo que “mientras las sanciones no afecten los viajes familiares” le parecen bien, pero que “lamentablemente” quienes pierden con la presión sobre la isla son “los cubanos de a pie”.

“Tengo a mis hijos en Cuba. Cuando la situación se deteriore, quien tendrá que mandar más remesas seré yo. Al final, el peso de la política hacia Cuba lo pagamos los cubanoamericanos”, dijo.

Las nuevas medidas fueron anunciadas este miércoles por el asesor de seguridad nacional de Estados Unidos, John Bolton, y llegan en un momento de especial tensión, cuando la isla la se prepara para una nueva crisis tras la debacle económica de su principal benefactor, Venezuela.

Bolton anunció que el gobierno de Estados Unidos sólo permitirá el envío de remesas hasta un límite de $1,000 cada tres meses y que restringirá los viajes de estadounidenses, lo que calificó como “turismo camuflado”. La medida no afecta a los viajes por motivos familiares.

También celebró con representantes del exilio histórico cubano la activación de la Ley Helms-Burton, que permitirá a personas cuyos bienes fueron expropiados por el gobierno revolucionario de Fidel Castro entablar demandas en tribunales norteamericanos contra quienes “trafiquen” con esas pertenencias.

En los últimos meses la escasez de productos de primera necesidad como aceite, pan, huevos o pollo han generado filas inmensas a lo largo de todo el país. Las autoridades han dicho que deben $1,500 millones a los proveedores de alimentos, por lo que se han visto obligados a reducir las importaciones. Cuba importa cerca del 80 por ciento de los alimentos que consume.

Para Carlos Valdés, un cubano que llegó a Miami en 1980 tras el éxodo del Mariel, las nuevas medidas hacia la isla son “la única manera de hacer presión” al gobierno. “Estoy de acuerdo con que corten el flujo de dólares a Cuba. Los únicos beneficiados de la política del gobierno de Obama fueron los militares a los que le dieron todo sin pedir nada a cambio”, agregó.

Valdés aseguró que los cubanos de la isla no tienen “nada que perder” con la nueva política. “¿Qué van a perder? Llevan 60 años en la miseria, con salarios de esclavos, sin comida y sin derechos. Tanto han perdido que se les ha ido hasta el miedo y con el internet pueden enterarse de las cosas y descubrir que les han metido muchos años”, dijo telefónicamente desde Westchester, al oeste de Miami.

Muchas organizaciones del exilio histórico aplaudiearon la medida, mientras que otras, más cercanas a la política de deshielo impulsada por el expresidente, Barack Obama, rechazaron las sanciones.

“La hipocresía de la administración Trump que se acerca a las dictaduras más brutales del mundo en Arabia Saudita, Rusia y Corea del Norte, pero que afirma preocuparse por la democracia y los derechos humanos en Cuba, es como vivir en un universo paralelo”, dijo James Williams, presidente de Engage Cuba, un grupo que promueve el acercamiento entre ambos países.

Por su parte la Asamblea de la Resistencia Cubana calificó las medidas como “una gran victoria” para “todas las víctimas del régimen comunista de Cuba” y aseguró que habían presentado nuevas propuestas a Bolton “de vital importancia hacia el objetivo supremo de la libertad de Cuba, Nicaragua y Venezuela”.

REACCION DENTRO DE CUBA

Desde Cuba el periodista independiente Maykel González Vivero, quien dirige la revista de minorías Tremenda Nota, dijo que las nuevas medidas crearán un problema para los cubanoamericanos “que invierten en la isla de forma personal o a través de testaferros”.

“Las remesas de subsistencia seguirán llegando. Aunque el daño que recibirá la economía del régimen cubano es evidente, también creo que se afecta la libertad de quienes ya no podrán disponer de su dinero en beneficio de otras personas en Cuba”, dijo González.

“Quienes envían remesas a Cuba no sienten que estén beneficiando al régimen cubano, aunque sepan que se beneficia por la tangente. Pero no envían ese dinero para echarle una mano al gobierno, sino a gente de a pie que está experimentando ya una precariedad mayor en medio de la actual crisis de alimentos y medicamentos”, agregó.

Para el comunicador, la puesta en vigor del Título III de la Ley Helms-Burton obligará a muchas empresas europeas a “asumir sus responsabilidades” con los legítimos propietarios de los bienes expropiados.

“La alianza empresarial con el régimen de La Habana implica, sin duda, una alianza política que tiene un alto precio para los cubanos, que hemos visto eternizarse el abuso de poder”, añadió y puso como ejemplo el reciente viaje a la isla de Pedro Sánchez, presidente del gobierno español, quien se negó a reunirse con opositores durante su visita a La Habana.

Camilo Condis, un cuentapropista cubano que radica en La Habana, calificó a las nuevas medidas de “hipócritas”. Muy activo en Twitter, el empresario considera que las nuevas regulaciones son “dictadas al oído” de Trump por el influyente senador republicano de Florida Marco Rubio y se pregunta cómo el pueblo cubano puede beneficiarse con estas restricciones.

“Acá las sanciones no vienen con nombres y apellidos, sino que van dirigidas a pisotear al pueblo cubano”, agregó Condis en Twitter e hizo un recuento de medidas que a su juicio han afectado a la sociedad civil de la isla, entre ellas la reducción de los servicios consulares en la embajada de EEUU en La Habana y las limitaciones de los viajes a la isla.

“Prefiero que digan abiertamente que el objetivo es ganar financiación y apoyo de los cubanoamericanos que están a favor de más sanciones. Esos que no tienen familia en Cuba y no saben ni cómo ir del Coppelia al Yara. Eso es válido. Decir que nos apoyan, no”, agregó el emprendedor.

Otro joven emprendedor en la isla que prefirió mantener el anonimato por temor a represalias dijo que “la percepción del pueblo de a pie” es que Estados Unidos “abandonó a los cubanos a su suerte”.

“Si para apretar al gobierno hay que exprimir a todo un pueblo, no creo que el cubano de a pie esté dispuesto a ese sacrificio”, apuntó.

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Organizaciones de EE.UU. critican nuevas medidas contra Cuba

Organizaciones estadounidenses favorables al acercamiento a Cuba criticaron hoy las nuevas medidas anunciadas por la administración de Donald Trump contra el país caribeño y advirtieron sobre sus negativas consecuencias para el pueblo de la isla.

Al mismo tiempo, denunciaron que tanto la aplicación del Título III de la controvertida Ley Helms-Burton, como las nuevas restricciones a los viajes de los norteamericanos y los límites al envío de remesas a la nación antillana, están enfocadas fundamentalmente en las aspiraciones de reelección de Trump.

El presidente está haciendo esto por una sola razón: apaciguar a las personas de línea dura en el sur de la Florida antes de las elecciones de 2020, consideró en un comunicado el presidente de la coalición Engage Cuba, James Williams.

De acuerdo con el titular, los viajes de los estadounidenses y las remesas son fundamentales para los empresarios del sector privado en la isla. 'Estas restricciones son una cruel traición y un cuchillo en la espalda de la sociedad civil cubana y las perspectivas de un creciente sector privado independiente'.

Williams calificó de hipócrita la postura del mandatario republicano al apelar al tema de los derechos humanos para justificar las medidas, cuando su administración se acerca a gobiernos con fuertes acusaciones en la materia, y señaló que Trump 'intentó durante años abrir un hotel y un resort de golf en Cuba'.

A su vez, Collin Laverty, presidente de la compañía de viajes especializados Cuba Educational Travel, expresó que es triste ver sufrir a cubanos y estadounidenses porque el jefe de la Casa Blanca ha dejado su política en manos de legisladores del sur de Florida.

Estos cambios harán retroceder los intereses estadounidenses en la isla durante años, y perjudicarán a las empresas y los viajeros norteamericanos, y a millones de familias que viven allí, apuntó.

'Los únicos ganadores aquí son un puñado de miembros del Congreso y aquellos atrapados en el pasado que los apoyan', agregó Laverty.

Para él, los perdedores con estos anuncios son millones de cubanos dentro y fuera del país caribeño, y la gran mayoría de los estadounidenses que apoyan el acercamiento a Cuba. 'La hipocresía y la naturaleza contraproducente del enfoque son perturbadoras'.

La presidenta del Centro para la Democracia en las Américas, Emily Mendrala, también estimó que con estas movidas Trump hace una declaración de política sobre Cuba en uno de los estados bisagra más reconocidos del país, con la mirada en 2020.

Nuestras políticas hacia Cuba han sido erróneas desde hace mucho tiempo, pero a pesar de eso, y a pesar de un historial de fracasos de 60 años, esta administración está duplicando el aislamiento y, al hacerlo, está causando un gran dolor al pueblo cubano, afirmó.

Las encuestas son claras, añadió Mendrala, los estadounidenses quieren viajar a Cuba, quieren explorar oportunidades de negocios y quieren hacerlo sin temor a represalias de su Gobierno.

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La Casa Blanca permitirá las demandas por propiedades confiscadas en Cuba

Estados Unidos implementará completamente la Ley Helms-Burton y permitirá las demandas contra quienes se han beneficiado del uso de propiedades confiscadas por el gobierno de Cuba, como parte de un esfuerzo por disuadir al gobierno de la isla de continuar apoyando a Nicolás Maduro en Venezuela.

El miércoles entrará en efecto el Título III de la ley, dijo un funcionario de alto rango a periodistas. La medida será anunciada el miércoles en un discurso del asesor de seguridad nacional John Bolton en Miami.

El controversial acápite permite presentar demandas en cortes de EEUU para buscar compensación por la pérdida de bienes y propiedades confiscados por el gobierno de Cuba después de 1959. Trump ha reducido el tiempo de las suspensiones y ya ha permitido que se presenten demandas contra compañías cubanas que ahora controlan algunas de esas propiedades.

El funcionario dijo que también se aplicará como más rigor el Título IV de la ley, por el cual se pueden negar visas para viajar a los Estados Unidos a quienes se hayan beneficiado de esas propiedades confiscadas.

Estados Unidos ha acusado al gobierno de Cuba de sostener a Nicolás Maduro en Venezuela, a quien EEUU ya no reconoce como presidente, y ha emitido sanciones contra compañías y barcos que participan en el envío de petróleo venezolano a la isla, a través de un acuerdo de intercambio de petróleo por los servicios de médicos cubanos.

“No veo como Maduro puede mantenerse en el poder con este nivel” de presión, dijo el funcionario.

La administración de Donald Trump rompió con el acuerdo tácito entre EEUU y gobiernos de Europa y Canadá de suspender cada seis meses el Título III de la Ley Helms Burton, firmada por el presidente Bill Clinton en 1996. El funcionario dijo que los gobiernos de Canadá y Europa estaban al tanto de la medida.

El acápite también permite que los cubanoamericanos que no eran todavía ciudadanos estadounidenses cuando perdieron sus propiedades presenten demandas. Grupos de exiliados cubanos, políticos en Miami y miembros del Congreso que representan la Florida han pedido a la administración que autorice las demandas. 

Bolton ofrecerá más detalles sobre la política de EEUU hacia los países que acuñó como la “troica de la tiranía” en el hemisferio sanciones a los paofrecerá el dic, ante los veteranos de la Brigada 2506, un grupo de exliados cubanos entrenados por el gobierno de EEUU que intentaron derrocar a Fidel Castro en abril de 1961.

Grupos que promueven los intercambios con Cuba han salido a criticar la medida. 

“Esto no castiga al gobierno cubano; los libra de responsabilidad”, declaró James Williams, presidente de la coalición de organizaciones Engage Cuba. “En lugar de negociar una compensación directa del gobierno cubano por la confiscación de propiedades, las compañías estadounidenses y europeas serán ahora las que pagarán”.

Cerca de 60 compañías estadounidenses tienen presencia en Cuba. España, Canadá, México y Francia también tienen inversiones en la isla, sobre todo en el turismo y la minería. El funcionario aseguró la implementación de la ley no tendría excepciones, como se había especulado en algunos círculos en las últimas semanas.

Algunos expertos han señalado que la implementación de la ley Helms-Burton tiene más que ver con castigar a Cuba por su intervención en Venezuela que con buscar una solución negociada de las reclamaciones con el gobierno cubano.

“No ha habido ningún interés por parte de funcionarios de alto nivel de reunirse con ellos [los representantes de quienes poseen reclamaciones certificadas] de manera continua, lo que significa construir un proceso de solución”, dijo John Kavulich, presidente del U.S.-Cuba Trade and Economic Council.

La implementación de la ley Helms-Burton y otras posibles medidas que se están estudiando intentan estrechar el embargo a Cuba y limitar la entrada de ingresos al país, en un momento en que la economía cubana está afectada por la falta de divisas y la disminución de los envíos de combustible desde Venezuela. El exgobernante y actual primer secretario del Partido, Raúl Castro, reapareció en público para advertir que la economía empeorará en los últimos meses.

El gobernante Miguel Díaz-Canel lo dijo aún más claro en un discurso el sábado: “Para decirlo en buen cubano: la crudeza del momento nos exige establecer prioridades bien claras y definidas, para no regresar a los difíciles momentos del Período Especial”.

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Prensa Latina: Ruptura de acuerdo MLB-FCB, otro paso de Trump contra Cuba

Menos de una semana después de un paso favorable al acuerdo entre las Grandes Ligas de béisbol estadounidense (MLB, siglas en inglés) y la Federación Cubana de ese deporte (FCB), la situación del pacto cambió completamente para mal.

Al anuncio público de una relación de 34 peloteros cubanos amateurs (menos de 25 años y sin seis de experiencia en series nacionales) que podían ser contratados para jugar en Estados Unidos, siguió el 8 de abril la noticia de la cancelación del convenio por parte del Gobierno del presidente Donald Trump.

Ese día, el diario The Washington Post y otros medios estadounidenses divulgaron la decisión de dar marcha atrás al mecanismo, firmado el 19 de diciembre último tras casi tres años de negociaciones y valorado como histórico por muchas voces en ambos países.

Según la agencia Associated Press, el Departamento del Tesoro expresó a los abogados de la MLB en una carta el 5 de abril que estaba revirtiendo la determinación del anterior Gobierno, de Barack Obama, que permitiría a las Ligas Mayores pagar a la FCB -como organización no gubernamental- una tarifa de liberación por jugador.

La administración de Trump, señaló el Post, justificó este paso con el argumento de que realizar desembolsos a la FCB equivale a entregar el dinero al Gobierno cubano.

El propósito del convenio es poner fin al peligroso tráfico de peloteros de Cuba que desean jugar béisbol profesional en Estados Unidos, afirmaron en diciembre MLB y su Asociación de Jugadores.

Manifestaron que esa peligrosa práctica, documentada en procedimientos legales y reportes de medios de comunicación, ha causado grandes dificultades a los peloteros de la mayor de las Antillas y sus familias.

Respetamos el objetivo del acuerdo, que es poner fin al tráfico humano de jugadores de béisbol de Cuba, recalcó MLB el mismo día de la divulgación de la ruptura del convenio.

Los reportes sobre la mencionada cancelación se produjeron después de que el senador republicano Marco Rubio y el asesor de Seguridad Nacional, John Bolton, arremetieron repetidamente contra la iniciativa.

Entre sus criterios para atacar el acuerdo argumentaron que favorecería el tráfico humano, y que permitiría la entrega de dinero al Gobierno de Cuba e, incluso, al de Venezuela.

Ante esos comentarios, muchas opiniones favorables al convenio enfatizaron que precisamente lo que haría sería enfrentar el tráfico de personas, en lugar de promoverlo.

También, condenaron la motivación política detrás de las palabras del legislador y el consejero de Trump, quienes son abiertamente contrarios al acercamiento entre Cuba y Estados Unidos.

Por su parte, la FCB denunció en un comunicado el paso de la administración norteamericana, y subrayó que las presiones ejercidas por tales personajes se impusieron en estos momentos.

Sin embargo, agregó, el acuerdo, mayoritariamente respaldado por las sociedades cubana y estadounidense e identificado como fórmula para eliminar prácticas nefastas como el tráfico humano y sus incalculables consecuencias, está llamado a sobreponerse a la arcaica retórica utilizada por sus detractores.

Asimismo, la FCB rechazó los argumentos insostenibles que lograron deshacer el pacto, recibido en su momento con entusiasmo por los jugadores, técnicos y aficionados, conocedores de que abriría las puertas a una inserción segura y ordenada de los cubanos en la MLB.

'Esta decisión del Gobierno de Estados Unidos responde a su permanente propósito de lucrar contra la nobleza del acuerdo, a fuerza de intereses políticos sin importar el bienestar y la tranquilidad de la familia cubana', remarcó el texto.

Una vez más, expuso, la historia pone en evidencia a quienes son los verdaderos responsables de que los peloteros cubanos no puedan desempeñarse en ese circuito, sin la necesidad de renunciar a su nacionalidad y correr riesgos para sus vidas.

Pese a la anulación, la FCB ratificó el compromiso con el acuerdo logrado y lo consideró instrumento imprescindible para preservar la integridad de sus atletas, los principales afectados, ante el trato humillante y discriminatorio del cual han sido víctimas.

De acuerdo con el congresista Steve Cohen, impedir que los jugadores de la isla se unan a la MLB 'no solo perjudica al béisbol profesional, sino a nuestro progreso diplomático reciente', con lo cual aludió al acercamiento iniciado entre ambas naciones bajo la administración de Obama, un proceso que Trump frenó.

'A lo largo de nuestra tensa historia, el béisbol ha ayudado a unir a cubanos y estadounidenses', escribió el representante demócrata por Tennessee en la red social Twitter.

Rick Larsen, otro legislador del partido azul, también pareció cuestionar la decisión de anular el convenio al anotar en la misma plataforma de microblogging: '¿Ahora va detrás del béisbol? La administración de Trump cancela el trato de las Grandes Ligas con Cuba'.

La coalición Engage Cuba, favorable al desarrollo de las relaciones bilaterales, calificó de acto cínico, cruel y gratuito la determinación norteamericana.

'El trato de la MLB con Cuba resolvió un problema horrible de trata de personas. Al romper ese acuerdo, la Casa Blanca ahora es responsable de esto y expone a los jugadores cubanos a abusos contra los derechos humanos', consideró la coalición.

James Williams, su titular, expresó que tal acción apunta a apaciguar a una banda vocal de obstruccionistas empeñados en continuar una política fallida de aislamiento de 60 años.

En su criterio, los jugadores cubanos, quienes resultan los más afectados, y sus familias merecen una solución real de la administración de Trump, no más política partidista, añadió.

A decir de Williams, deshacer este trato no es un triunfo para Estados Unidos ni para el pueblo cubano; constituye, sostuvo, 'solo una victoria para los de línea dura de intereses especiales en Florida y para los traficantes de personas y extorsionadores'.

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Presidente cubano critica decisión de Trump de romper con acuerdo beisbolero

El presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, criticó hoy la decisión del gobierno de Estados Unidos de cancelar un histórico acuerdo entre la Federación Cubana de Béisbol (FCB) y las Grandes Ligas (Major League Baseball, MLB).

"Muchos en Cuba y en EEUU en desacuerdo con decisión de Trump", escribió Díaz-Canel en su cuenta de la red social Twitter.

El mandatario cubano reaccionó así al anuncio realizado el lunes por el gobierno del presidente estadounidense, Donald Trump, de poner fin al pacto alcanzado en diciembre último entre la FCB y la MLB después de tres años de negociaciones.

Díaz-Canel destacó la postura del grupo Engage Cuba, una coalición de compañías y organizaciones estadounidenses que busca poner fin al bloqueo económico, comercial y financiero y a las restricciones de viajes hacia la isla.

"La coalición Engage Cuba calificó hoy de acto cínico, cruel y gratuito (injustificado) la decisión de la administración de Donald Trump de cancelar un acuerdo entre las Grandes Ligas de béisbol y el país caribeño", agregó el presidente.

El acuerdo, suscrito el pasado 19 de diciembre, establece que a partir de este año los 30 equipos de la Gran Carpa podrían contratar a peloteros en suelo cubano sin que estos tengan que desertar y hacer el peligroso viaje por el océano o involucrarse con peligrosas operaciones de contrabando.

La intención era acabar con el tráfico humano y normalizar las contrataciones de beisbolistas de la isla rumbo a la MLB.

Trump justificó la cancelación al argumentar que la FCB es parte del gobierno cubano y por tanto el convenio viola el cerco que Estados Unidos mantiene contra Cuba desde 1962.

La determinación de la Casa Blanca se produjo dos semanas después de que Cuba divulgó un listado de 34 peloteros amateurs elegibles para firmar contratos con las 30 franquicias de MLB.

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Prensa Latina: Muestran interés en desarrollar nexos con Cuba en Kansas, EE.UU.

Autoridades del estado norteamericano de Kansas manifestaron el interés en desarrollar relaciones comerciales mutuamente beneficiosas con Cuba, informaron fuentes diplomáticas del país caribeño.

Según una nota de la Embajada cubana en Washington D.C., el tercer secretario Dariel Quintana intercambió criterios durante una reciente visita a dicho territorio con su gobernadora, Laura Kelly; el vicegobernador, Lynn Rogers, y el secretario de Comercio, David Toland.

Durante las conversaciones, las partes se refirieron a las oportunidades de comercio, la colaboración técnica y la investigación entre la isla y el estado del medio oeste.

Quintana se reunió además en Topeka, capital de Kansas, con el liderazgo de los comités de Agricultura del Senado y de la Cámara de Representantes a nivel estatal, amplió la fuente.

En la ciudad de Manhattan, el diplomático dialogó con representantes del Departamento de Agricultura, la Comisión de Trigo y la Oficina Agrícola, y los interlocutores compartieron el interés común de llevar los productos estadounidenses a la mayor de las Antillas.

Los agricultores de Kansas han considerado a Cuba durante años como un socio comercial cercano, seguro y potencial, recordó el texto.

Añadió que en 2016 se estableció un capítulo de Engage Cuba Kansas para reunir a empresas, profesionales, agricultores y funcionarios locales a favor de un cambio en la política norteamericana hacia el país antillano.

El programa de trabajo de Quintana incluyó también una conferencia en la Universidad de Kansas acerca de las relaciones entre Cuba y Estados Unidos, las cuales deben basarse, según reiteró el diplomático, en el respeto mutuo.

Asimismo, el tercer secretario abordó con profesores las oportunidades que existen para aumentar los intercambios educativos a nivel bilateral, y se reunió con miembros de la comunidad de origen cubano en Kansas.

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Notimex: Cuba, en desacuerdo con fin del convenio con Grandes Ligas de EU

El presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, expresó hoy su desacuerdo con la cancelación del convenio entre las Grandes Ligas (MLB) de Estados Unidos y la Federación Cubana de Béisbol, anunciado por el mandatario estadunidense Donald Trump.

"Muchos en Cuba y en Estados Unidos en desacuerdo con decisión de Trump. La coalición Engage Cuba calificó hoy de acto cínico, cruel y gratuito la decisión de la administración de Donald Trump de cancelar un acuerdo entre las Grandes Ligas de béisbol y el país caribeño", escribió este martes el mandatario cubano en su cuenta de la red Twitter.

Díaz-Canel hizo eco a la posición en Washington de la coalición Engage Cuba, una iniciativa que favorece el comercio y las buenas relaciones bilaterales, la cual calificó la cancelación de "acto cínico, cruel e injustificado", reportó este martes la agencia cubana de noticias Prensa Latina.

El acuerdo fue cancelado el lunes por el gobierno estadunidense que argumentó que el pacto viola las leyes del embargo que mantiene contra Cuba, ya que la Federación Cubana de Béisbol es del gobierno cubano.

Por ello es ilegal este convenio, de acuerdo con las leyes estadunidenses, argumentó Trump.

Según el acuerdo, que comenzó a negociarse bajo la administración del entonces presidente estadunidense Barack Obama, las Grandes Ligas de béisbol profesional de Estados Unidos contratarían a peloteros cubanos bajo ciertas condiciones.

Entre ellas, que los jugadores pagarían impuestos en Cuba por los ingresos obtenidos en Estados Unidos.

La cancelación de este convenio, que sólo tuvo cuatro meses de vigencia, se dio luego que la Federación Cubana de Béisbol autorizó a 34 peloteros, de entre 17 y 25 años de edad, de firmar contratos con las Grandes Ligas de Estados Unidos., publico la cadena Univisión.

Agregó que una pieza clave para la cancelación del acuerdo fue el asesor de Seguridad Nacional de la Casa Blanca, John Bolton.

Univisión recordó que Bolton ha señalado que este tipo de negociaciones fortalecen gobiernos que considera tiranos, y citó como ejemplo la "llamada troika formada por Venezuela, Nicaragua y Cuba".

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